Talleres de mantequilla: por qué están arrasando y dónde realizarlos
La mantequilla puede llegar a ser imprescindible para elaborar todo tipo de platos: desde repostería hasta salsas de alta cocina y, todo ello sin cansarnos de su sabor sutil y textura cremosa. Es por eso que en la era de la alimentación consciente, los talleres de mantequilla han pasado de ser un pasatiempo espontáneo a convertirse en un básico para elevar tus desayunos a otro nivel.
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¿Por qué están de moda los talleres de mantequilla?
Esta tendencia va más allá de una actividad tradicional, se trata de una inmersión sensorial. Recetas virales como la de los butter boards (tablas de mantequilla decoradas) en redes sociales ha despertado el interés por crear una base de calidad superior a la industrial.
Por otra parte, el hecho de que las mantequillas comerciales cuenten con más de diez ingredientes, convierten a las artesanales en una oferta interesante para llevar una alimentación más saludable.
Por datos como este: las elaboraciones de “pastoreo” tienen menor contenido de aditivos y son más ricas en ácidos grasos omega-3.
Hasta hace unos años, la mayoría de talleres se daban de forma espontánea, pero en los últimos años, muchas queserías ofrecen talleres semanalmente.
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Los Valles Pasiegos: el paraíso de la mantequilla donde puedes aprender a hacerla
En el norte de España, concretamente en la comarca de los Valles Pasiegos (Cantabria), se concentran queserías donde acuden muchas familias con el fin de fabricar con sus propias manos tanto quesos como mantequillas.
Tres de los establecimientos donde se pueden realizar este tipo de actividades son:
Tres Valles Pasiegos: ofrecen talleres de 180 minutos para la elaboración de mantequilla pasiega que incluyen la degustación de quesos.
La Jarradilla: curso para preparar mantequilla pasiega con nata fresca y catar variedades locales.
Granja Santa Ana: taller de queso y mantequilla ayudándose de utensilios antiguos restaurados por la propia granja.
El proceso de la mantequilla: del batido al moldeado
En estos talleres se enseña a los participantes que la paciencia es el ingrediente principal. El proceso artesanal sigue estos pasos fundamentales:
El origen: Se parte de una nata con alto contenido graso y, preferiblemente, madurada.
El batido: Un proceso mecánico donde se agita la nata hasta que la grasa se separa del suero de leche (mazada).
El lavado: Crucial para la conservación. Se limpia la grasa con agua muy fría para eliminar restos de suero que podrían convertirla en rancia.
El amasado y salado: Aquí se trabaja la textura y se añade el punto justo de sal o especias.
El moldeado: Utilizando moldes de madera tradicionales que dejan grabados geométricos o florales, convirtiendo cada bloque en una pieza de artesanía.
Dato curioso: para elaborar un kilogramo de mantequilla se necesitan 25 litros de leche entera.