¿Asco o miedo? Descubre la extraña fobia a las salsas
Tu amigo ha construido una especie de fuerte alrededor de su hamburguesa. No es para que nadie se la quite ni está jugando con la comida. Se está protegiendo de cualquier salpicadura de ketchup que pueda acercarse a su plato. Y no porque no le guste su sabor, sino por un miedo irracional al contacto con cualquier salsa. Si alguna vez te has encontrado con una situación así y no sabías cómo explicarla, vamos a desgranar la mortuusequusfobia, la fobia a las salsas.
Acabas de pensar en acercarle un sobre de mostaza a la cara. Mejor no lo hagas: podría desencadenarle un auténtico ataque de pánico.
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¿Qué es la mortuusequusfobia o fobia a las salsas?
La mortuusequusfobia es una fobia como cualquier otra. Hay quien siente pánico ante las arañas o las alturas y hay quienes experimentan algo más profundo que el simple rechazo hacia determinados alimentos. Se trata de un miedo irracional que aparece al entrar en contacto con alimentos viscosos, especialmente salsas elaboradas a base de tomate.
La respuesta del cerebro ante ciertas texturas genera ansiedad y rechazo, hasta el punto de que algunas personas no pueden ni siquiera permanecer cerca de determinados alimentos. Por ello, quienes la padecen suelen tener una alimentación muy limitada y encuentran refugio en productos secos que, mientras para unos resultan insípidos, para otros representan la única manera de obtener nutrientes sin ansiedad.
Este miedo suele estar relacionado con la cibofobia, el miedo a comer, aunque en este caso el detonante principal es la textura.
¿Por qué ocurre?
Generalmente, esta fobia se remonta a una experiencia traumática, como un atragantamiento o una reacción alérgica sufrida durante la infancia. De hecho, es probable que el afectado ni siquiera conserve un recuerdo consciente del episodio y que el trauma permanezca oculto en el subconsciente.
- Todo ello deriva en un trastorno de evitación o restricción alimentaria vinculado a ciertas texturas.
Reacciones ante el contacto con las salsas
Más allá de no poder ir a un kebab con los amigos —algo que puede derivar en problemas de socialización debido al rechazo a comer en grupo—, quienes padecen esta condición pueden sufrir distintos síntomas si encuentran salsas en su comida o incluso a su alrededor:
- náuseas y vómitos
- desorientación
- falta de concentración
Además, el cerebro entra en un estado de alerta máxima y preocupación constante, llegando incluso a rechazar alimentos que no hayan sido cocinados por uno mismo.
¿Qué alimentos evitan además de las salsas?
Personas que sufren mortuusequusfobia explican a Excelencias Gourmet que, además de las salsas —especialmente las de tomate—, tampoco soportan:
- las cremas, purés y sopas
- algunos vegetales de textura untuosa, como el aguacate y muchas otras frutas jugosas
- el huevo (la yema cremosa, especialmente)
- los quesos frescos, los yogures o la mantequilla
- la miel
- elaboraciones con pescados y carnes en crudo
En cambio, aseguran que los líquidos suelen no representar un problema —a excepción de los batidos, cuya textura tampoco resulta agradable—, del mismo modo que no suelen experimentar rechazo hacia el aceite.
Algunos incluso reconocen que ver a alguien con una mancha de ketchup en la camiseta puede provocarles rechazo suficiente como para evitar acercarse.
- Vida normal con cuidado: Quienes padecen mortuusequusfobia pueden llevar una vida completamente normal, aunque deben cuidar especialmente su alimentación para evitar carencias nutricionales.
Puedes invitarles a una pool party, porque el agua no les genera rechazo —ni tampoco el alcohol, todo sea dicho—. Eso sí, quizá no esperes que te acompañen a un restaurante italiano. Aunque siempre os quedará un buen chuletón. ¿Quién dice que no?
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