Ramen de sangre, Fanta con Ghost Face y pizzas calabaza: Halloween desata la batalla viral de las marcas
El cambio de calendario entre septiembre y octubre ya tiene incluso su propio ritual en redes. El meme “Me on Sept. 30 / Me on Oct. 1” reaparece cada año para mostrar cómo, de un día para otro, usuarios y marcas pasan de la normalidad a calabazas, esqueletos, vampiros y colores negros y naranjas.
La broma resume bastante bien lo que está ocurriendo en marketing: Halloween ha dejado de ser una fecha para convertirse en una temporada. Cuanto antes empieza la conversación, más tiempo hay para lanzar ediciones limitadas, generar contenido, activar coleccionables y convertir un producto cotidiano en algo que merece una fotografía, un vídeo o un TikTok.
Nissin hace ramen de “sangre” y Fanta crea su propio universo de terror
Pocas marcas han llevado el concepto tan lejos este año como Cup Noodles, de Nissin Foods. Su nueva edición Vampire Noodles combina pollo, ajo picante y unos fideos que adquieren un llamativo color rojo al añadir agua caliente gracias al uso de remolacha.
Pero el producto era solo una parte de la campaña. Nissin se alió con Titan Casket para fabricar incluso un ataúd rojo personalizado de Cup Noodles valorado en 3.999 dólares. El mensaje era tan absurdo como eficaz: convertir un ramen instantáneo de poco más de un dólar en contenido capaz de recorrer internet.
Fanta ha elegido otra estrategia. Después de colaborar durante años con personajes conocidos del cine de terror, en 2026 ha creado Fanta's Haunted Universe, un universo propio con personajes inspirados en vampiros, hombres lobo y criaturas sobrenaturales.
A ellos se ha unido Ghost Face, convertido en el primer personaje invitado de este universo y protagonista de Ghost Face Punch, un sabor de edición limitada acompañado por latas coleccionables. En España, Fanta ha extendido además la campaña a diferentes referencias y promociones específicas para el punto de venta.
Es un paso significativo: la bebida ya no se limita a cambiar de envase por Halloween. La marca intenta crear personajes, historias y un mundo al que regresar cada octubre.
McDonald's, Twizzlers y Papa Johns: no hace falta inventarlo todo de nuevo
McDonald's demuestra desde hace años que, cuando una marca posee códigos visuales reconocibles, a veces basta con modificarlos ligeramente. Sus patatas, cajas, personajes y Happy Meal se han transformado repetidamente en material de Halloween.
Este año vuelve además uno de sus grandes objetos de nostalgia en Estados Unidos: los Boo Buckets. Los pequeños cubos de Happy Meal celebran cuatro décadas con una colección protagonizada por villanos de Disney como Maléfica, Úrsula, Cruella de Vil, Scar y Jafar.
La estrategia recuerda a la que ya vimos con otras campañas de McDonald's. En Excelencias Gourmet contamos cómo la cadena convirtió su menú de Super Mario en un fenómeno de coleccionismo. Cambia la franquicia, pero permanece la misma idea: conseguir que el packaging sea casi tan deseado como lo que contiene.
También Twizzlers entra en el calendario de Halloween dentro de “Hersheyween”, el despliegue estacional de Hershey, que este año reúne más de veinte novedades y formatos para una campaña que empieza mucho antes de la última noche del mes.
Y Papa Johns vuelve a recurrir a uno de esos productos que se explican con una sola fotografía: su Jack-O'-Lantern Pizza, una pizza de pepperoni con forma de calabaza que nació en 2019 y regresa cada otoño durante tiempo limitado.
Cuando hasta una esponja quiere celebrar Halloween
El fenómeno ha desbordado hace tiempo la alimentación. Gillette o Scrub Daddy también han utilizado en redes los códigos visuales, el humor y las transformaciones propias de octubre. Scrub Daddy resulta especialmente compatible con esta cultura: su conocida esponja sonriente puede convertirse fácilmente en fantasma, calabaza o personaje.
Eso ayuda a explicar por qué funciona tan bien el formato “30 de septiembre / 1 de octubre”. No necesita una gran historia. Solo hace falta tomar un producto reconocible y preguntarse: ¿cómo sería su versión Halloween?
El mismo principio permite a una bolsa de Twizzlers, una maquinilla Gillette, unas patatas de McDonald's o una esponja transformarse en contenido estacional sin dejar de ser inmediatamente reconocibles.
Y precisamente ahí está la clave.
Las mejores campañas de Halloween no siempre son las más complejas. Son aquellas capaces de conservar los códigos de una marca y añadirles un pequeño giro que el consumidor entienda en menos de un segundo.
Fanta construye monstruos. Nissin fabrica fideos de color sangre. McDonald's resucita sus cubos. Papa Johns convierte una pizza en calabaza. Halloween ha pasado de vender disfraces a disfrazar productos.
Y para las marcas, octubre acaba de convertirse en uno de los meses más creativos del calendario.