Las verduras que deberías comer cada día

Las verduras que deberías comer cada día
Las verduras de hoja verde oscura son de los alimentos más ricos en nutrientes. Espinacas, kale, berro o rúcula destacan por su alto contenido en vitaminas, antioxidantes y beneficios para la salud. Descubre cuáles son las 8 más completas y cómo consumirlas.
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Miércoles, Enero 14, 2026 - 12:00

“Come verduras” no es solo un consejo repetido hasta la saciedad: es una de las recomendaciones nutricionales más sólidas que existen. Y dentro de ese grupo, las verduras de hoja verde oscura destacan como algunos de los alimentos más ricos en nutrientes que podemos consumir.

Un alimento se considera “rico en nutrientes” cuando aporta una gran cantidad de vitaminas, minerales y compuestos bioactivos en relación con su aporte calórico. Sin embargo, pese a sus beneficios, la mayoría de las personas no consume suficientes verduras de hoja verde en su dieta diaria.

Los dietistas coinciden en una idea clave: no se trata de elegir una sola verdura, sino de apostar por la variedad, tanto por razones nutricionales como por sabor, textura y formas de cocinado.

Por qué las verduras de hoja verde son esenciales en la dieta

Cuanto más oscura es la hoja, mayor suele ser su densidad nutricional. Estas verduras aportan vitaminas A, C y K, ácido fólico, hierro, calcio, antioxidantes y fitoquímicos asociados con la salud ocular, cardiovascular, inmunitaria y cognitiva.

Aunque las lechugas más claras también tienen su lugar en una alimentación equilibrada, si el objetivo es maximizar el valor nutricional, conviene priorizar las hojas verdes oscuras.

Lechuga romana: más nutritiva de lo que parece

La lechuga romana es un clásico de las ensaladas, pero suele infravalorarse. Una taza aporta apenas ocho calorías y contiene vitaminas A, C y E, potasio y folato.

Sus hojas más oscuras concentran antioxidantes beneficiosos para la salud ocular y el sistema inmunitario. Además de cruda, resiste sorprendentemente bien el calor, por lo que puede asarse a la parrilla o estofarse como guarnición.

Hojas de perilla (kkaennip): la joya verde de la cocina coreana

Las hojas de perilla pertenecen a la familia de la menta y se sitúan entre la hierba aromática y la verdura de hoja verde. Diversos estudios preclínicos apuntan a que sus compuestos bioactivos tienen propiedades antioxidantes y podrían proteger la piel del daño solar.

Son habituales en wraps coreanos (ssam), pero también funcionan en sopas, guisos, encurtidos o ensaladas picadas.

Consejo de conservación: consúmelas lo antes posible tras comprarlas, pero si no es viable, guárdalas en el cajón de verduras del frigorífico para preservar sus nutrientes.

Espinacas: densidad nutricional sobresaliente

Las espinacas alcanzaron una puntuación de 86 sobre 100 en el estudio de densidad nutricional de los CDC (2014). Son ricas en hierro, vitamina C y vitaminas del grupo B.

Gracias a sus fitoquímicos, ayudan a reducir la inflamación y el daño oxidativo, además de favorecer la saciedad. Funcionan tanto crudas como cocidas: en ensaladas, batidos, platos clásicos como el pollo florentino o recetas especiadas como el saag paneer.

Hojas de guisante: frescura, proteína y vitamina C

También conocidas como brotes o zarcillos de guisante, estas hojas tiernas son una excelente fuente de vitamina C y aportan más proteína que la mayoría de las verduras de hoja verde.

Su sabor fresco las hace ideales para ensaladas, salteados rápidos con ajo o incluso pestos verdes. Son especialmente apreciadas en primavera.

Col rizada: aliada del cerebro y los huesos

La col rizada obtuvo una puntuación de 62 sobre 100 en densidad nutricional. Una taza cruda aporta fibra, calcio, folato y vitaminas C y K.

Consumir una porción diaria de verduras de hoja verde como esta se ha asociado con un menor deterioro cognitivo. Funciona bien en sopas, ramen, salteados o acompañando legumbres.

Consejo de cocina: hervir verduras reduce parte de los nutrientes hidrosolubles, pero saltearlas, estofarlas o incorporarlas a sopas permite conservar mejor su valor nutricional.

Kale: más allá de la moda

Aunque su popularidad mediática haya pasado, la kale sigue siendo una verdura excepcional. Es rica en betacarotenos, luteína y zeaxantina, claves para la salud visual, y destaca como fuente de vitamina K.

Sus antioxidantes y compuestos bioactivos se relacionan con efectos antiinflamatorios y potencial anticancerígeno. Salteada con ajo y aceite de oliva, o integrada en pastas y caldos, sigue siendo una apuesta segura.

Rúcula: picante, ligera y protectora

La rúcula es una verdura crucífera, asociada a un menor riesgo de ciertos tipos de cáncer. Aporta vitaminas A, C y K, hierro y folato, con apenas cinco calorías por taza.

Su sabor ligeramente picante realza ensaladas, platos de pescado como salmón o vieiras, y también encaja perfectamente en tortillas y frittatas.

Berro: la verdura con mayor densidad nutricional

El berro alcanzó una puntuación perfecta de 100 en el estudio de los CDC. Con solo cuatro calorías por taza, es rico en vitamina K y vitamina C.

Se ha relacionado con beneficios para la salud ósea, inmunitaria y cardiovascular, además de mejoras en la inflamación, el colesterol y la glucosa en sangre. Es ideal como base de ensaladas o en sopas verdes.

Comer más verde, comer mejor

Incorporar verduras de hoja verde de forma regular no exige complicaciones. La clave está en variar, respetar su frescura y elegir métodos de cocción que preserven sus nutrientes.

Más allá de modas, estas verduras siguen siendo uno de los pilares de una alimentación saludable, equilibrada y consciente.

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