¿Cómo evoluciona la Guía Dietética para los Estadounidenses 2025-2030?

¿Cómo evoluciona la Guía Dietética para los Estadounidenses 2025-2030?
El documento parte de una realidad preocupante: más del 70 % de la población adulta estadounidense presenta sobrepeso u obesidad, y los índices de prediabetes y enfermedades metabólicas continúan en aumento.
Dietary Guidelines for Americans 2025-2030 se basa en el realfooding
Dietary Guidelines for Americans 2025-2030 se basa en el realfooding
Martes, Enero 13, 2026 - 14:00

Hace unos días se publicaron las Directrices Dietéticas para los Estadounidenses 2025-2030 (Dietary Guidelines for Americans, DGA), una guía de referencia elaborada por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). El documento parte de una realidad preocupante: más del 70 % de la población adulta estadounidense presenta sobrepeso u obesidad, y los índices de prediabetes y enfermedades metabólicas continúan en aumento. Ante este escenario, las nuevas directrices sitúan la llamada “comida real” (o real fooding) en el centro de la dieta, apostando por alimentos mínimamente procesados, densos en nutrientes y con un papel clave en la prevención primaria de enfermedades.

Su objetivo es servir como marco práctico para que la población configure su alimentación diaria en torno a alimentos nutritivos y patrones dietéticos saludables. El mensaje que las acompaña es claro y contundente: “Make America Healthy Again”, volver a hacer saludable a Estados Unidos.

Realfooding: un enfoque más cualitativo que cuantitativo

Más allá del auge del concepto realfooding, las DGA 2025-2030 introducen un cambio de enfoque: se prioriza la calidad global de la dieta por encima del conteo aislado de nutrientes. El objetivo ya no es solo equilibrar calorías, sino reducir el riesgo de enfermedades crónicas mediante elecciones alimentarias más conscientes. En esta línea, se hace especial hincapié en la reducción de azúcares añadidos y refinados, así como en la limitación del consumo de alimentos ultraprocesados.

Para comunicar estas prioridades, la guía utiliza una pirámide alimentaria invertida, en la que los alimentos considerados esenciales ocupan la base visual. En ella se otorga un papel destacado a carnes magras, lácteos enteros como la leche y la mantequilla, junto a determinadas verduras como el brócoli, los guisantes (congelados) o las zanahorias. 

Si bien la guía continúa recomendando que su consumo no supere el 10 % del total calórico diario, Estos alimentos no se promueven de forma ilimitada, pero sí se integran dentro de una dieta basada en la calidad del alimento más que en la restricción estricta de macronutrientes, lo que supone un cambio de narrativa respecto a ediciones anteriores.

Contradicciones nutricionales

No obstante, la guía presenta algunas incongruencias. Aunque la reducción de azúcares refinados supone un avance significativo, resulta controvertido que alimentos ricos en grasas saturadas, con potencial impacto negativo sobre el colesterol LDL, figuren entre los más promovidos. Del mismo modo, los granos enteros aparecen relegados a la parte superior de la pirámide —como elementos secundarios—, a pesar de recomendarse un consumo de entre dos y cuatro raciones diarias.

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Sobre evitar los ultraprocesados

Uno de los puntos más sólidos del documento es su posicionamiento frente al consumo de alimentos listos para comer, productos envasados y bebidas azucaradas, habituales en la dieta estadounidense. Las DGA advierten explícitamente sobre los riesgos de basar la alimentación en este tipo de productos, alejándose de enfoques anteriores que se centraban casi exclusivamente en el balance energético.

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El debate en torno a las proteínas

Las proteínas ocupan también un lugar relevante y polémico. Las nuevas directrices recomiendan una ingesta de entre 1,2 y 1,6 gramos de proteína por kilo de peso corporal al día, una cifra significativamente superior a la de ediciones anteriores. Sin embargo, muchas de las fuentes proteicas destacadas contienen altos niveles de grasa saturada.

Como contrapunto, la guía incorpora de forma más explícita alternativas saludables, como aceites vegetales, semillas y pescado, ampliando el abanico de opciones y ofreciendo una visión más práctica sobre qué alimentos incluir en el plato, y no solo cuáles evitar.

¿Y sobre el alcohol?

En cuanto al consumo de alcohol, la nueva edición elimina referencias concretas a límites diarios —como la recomendación previa de una o dos bebidas al día— y adopta una postura más cauta. El mensaje se simplifica: cuanto menos alcohol, mejor para la salud

Ausencia de una mirada sostenible

Pese a sus avances, las DGA 2025-2030 carecen de una perspectiva medioambiental y socioeconómica clara. La promoción de la carne roja como pilar de la dieta ignora el impacto de la ganadería en las emisiones de CO₂, así como las desigualdades económicas que condicionan el acceso a ciertos alimentos. No obstante, el documento sí reconoce la necesidad de políticas públicas que faciliten elecciones saludables entre las poblaciones más vulnerables.

En conjunto, la nueva Guía Dietética para los Estadounidenses marca un giro hacia la comida real y la prevención, aunque deja abiertos debates clave sobre coherencia nutricional, sostenibilidad y equidad alimentaria.

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