En un momento en el que el vino busca volver a lo esencial, la bodega Clos de l’Écotard en el Valle de Loira en Francia representa una historia de coherencia, familia y respeto por la tierra. Esta finca francesa de 15 hectáreas encarna una forma de entender la viticultura donde biodiversidad, tiempo y autenticidad marcan el ritmo de cada botella.
La historia de Clos de l’Écotard comienza en 1992, cuando Michel Chevré elabora sus primeros vinos junto a su padre, Maurice, viticultor. Desde el inicio, su vocación estuvo clara: aportar algo propio y honesto al mundo del vino.
Autodidacta, marcado por la enología, los encuentros, la cultura y el legado familiar, Michel entendió pronto que su verdadero camino estaba en aplicar el conocimiento sobre el terreno. En 2007, toma posesión de tierras agrícolas familiares y da forma al proyecto que hoy define su filosofía vitivinícola.
Aunque ya trabajaba en viticultura desde 1996, es con Clos de l’Écotard donde cristaliza su visión: hacer vino en armonía con la biodiversidad.
Un ecosistema vivo entre viñedos y frutales
Entre 2007 y 2011, la finca se transforma en un auténtico ecosistema: árboles frutales, cepas, fauna y suelos conviven con un objetivo claro, crear vinos que expresen fielmente su entorno.
La familia Chevré entiende el vino como una prolongación del paisaje y del tiempo. Cada añada es distinta, cíclica, imprevisible. Yodega de vino Clos de l’Écotard | Exce precisamente ahí reside su valor.
“Es en el acompañamiento de la tierra hasta la copa donde nace el placer”, defienden desde la bodega.
El viñedo en El Loira: diversidad de uvas y suelos en el Loira
Clos de l’Écotard es una finca de 15 hectáreas situada en Maine-et-Loire, principalmente en el municipio de Courchamps, con parcelas también en Fosse-Bellay y Saumur.
Variedades de uva
- Chenin
- Cabernet Franc
- Cabernet Sauvignon
- Gamay
- Grolleau gris
- Grolleau negro
- Chardonnay
- Sauvignon
Tipos de suelo
- Arcillo-calcáreo
- Arcillo-arenoso
- Arenoso
Esta diversidad permite una interpretación amplia del terruño, con vinos de identidad marcada y perfiles muy expresivos.
Agricultura ecológica y biodinámica: “más cerca de lo esencial”
Desde 2011, la finca trabaja bajo agricultura ecológica, aplicando también principios de agricultura biodinámica. El objetivo es claro: respetar los ritmos naturales y favorecer el equilibrio del ecosistema.
Se priorizan prácticas como:
- Cubierta vegetal
- Rulado en determinadas parcelas
- Trabajo con caballos
Todo aquello que equilibre la vida del suelo, las plantas y la fauna es esencial.
“Cuando hablamos de estar cerca de lo esencial, hablamos de la naturaleza, pero también de los seres humanos y los animales: los seres vivos”, explican desde la bodega.
Una bodega a escala humana
Clos de l’Écotard es un proyecto deliberadamente a escala humana. Cada persona del equipo es un pilar, y valores como convivencia, comunicación, ayuda mutua y trabajo colectivo forman parte del día a día.
La nueva generación, representada por Thibaud Chevré, resume así la filosofía de la casa:
“Rápido y bien no están en la misma página del diccionario. Si hay que tomarse tiempo para hacer algo bien, nos lo tomamos”.
En Clos de l’Écotard, el viñedo y la bodega son laboratorios vivos donde se observa, se comprende y se innova sin traicionar la esencia.
“Queremos que en cada sorbo se perciban el trabajo, la energía, el terruño y la autenticidad que hay detrás de cada botella”, afirma Michel Chevré.
Una forma de entender el vino que huye de la prisa y apuesta por la verdad del paisaje.