Clos de l’Écotard: Vinos biodinámicos en el Valle del Loira

Clos de l’Écotard: Vinos biodinámicos en el Valle del Loira
Clos de l’Écotard es una bodega de vino del Loira que trabaja desde hace tres generaciones en armonía con la naturaleza. Agricultura ecológica y biodinámica, diversidad de uvas y una filosofía basada en el tiempo, el detalle y el respeto al terruño.
Bodega Clos de l’Écotard
Bodega Clos de l’Écotard
Domingo, Febrero 1, 2026 - 07:29

En un momento en el que el vino busca volver a lo esencial, la bodega Clos de l’Écotard en el Valle de Loira en Francia representa una historia de coherencia, familia y respeto por la tierra. Esta finca francesa de 15 hectáreas encarna una forma de entender la viticultura donde biodiversidad, tiempo y autenticidad marcan el ritmo de cada botella.

La historia de Clos de l’Écotard comienza en 1992, cuando Michel Chevré elabora sus primeros vinos junto a su padre, Maurice, viticultor. Desde el inicio, su vocación estuvo clara: aportar algo propio y honesto al mundo del vino.

Autodidacta, marcado por la enología, los encuentros, la cultura y el legado familiar, Michel entendió pronto que su verdadero camino estaba en aplicar el conocimiento sobre el terreno. En 2007, toma posesión de tierras agrícolas familiares y da forma al proyecto que hoy define su filosofía vitivinícola.

Aunque ya trabajaba en viticultura desde 1996, es con Clos de l’Écotard donde cristaliza su visión: hacer vino en armonía con la biodiversidad.

Un ecosistema vivo entre viñedos y frutales

Entre 2007 y 2011, la finca se transforma en un auténtico ecosistema: árboles frutales, cepas, fauna y suelos conviven con un objetivo claro, crear vinos que expresen fielmente su entorno.

La familia Chevré entiende el vino como una prolongación del paisaje y del tiempo. Cada añada es distinta, cíclica, imprevisible. Yodega de vino Clos de l’Écotard  | Exce precisamente ahí reside su valor.

“Es en el acompañamiento de la tierra hasta la copa donde nace el placer”, defienden desde la bodega.

Botella de vino de la bodega Clos de Ecotard
vino Clos de l’Écotard

El viñedo en El Loira: diversidad de uvas y suelos en el Loira

Clos de l’Écotard es una finca de 15 hectáreas situada en Maine-et-Loire, principalmente en el municipio de Courchamps, con parcelas también en Fosse-Bellay y Saumur.

Variedades de uva

  • Chenin
  • Cabernet Franc
  • Cabernet Sauvignon
  • Gamay
  • Grolleau gris
  • Grolleau negro
  • Chardonnay
  • Sauvignon

Tipos de suelo

  • Arcillo-calcáreo
  • Arcillo-arenoso
  • Arenoso

Esta diversidad permite una interpretación amplia del terruño, con vinos de identidad marcada y perfiles muy expresivos.

Agricultura ecológica y biodinámica: “más cerca de lo esencial”

Desde 2011, la finca trabaja bajo agricultura ecológica, aplicando también principios de agricultura biodinámica. El objetivo es claro: respetar los ritmos naturales y favorecer el equilibrio del ecosistema.

Se priorizan prácticas como:

  • Cubierta vegetal
  • Rulado en determinadas parcelas
  • Trabajo con caballos 

Todo aquello que equilibre la vida del suelo, las plantas y la fauna es esencial.

“Cuando hablamos de estar cerca de lo esencial, hablamos de la naturaleza, pero también de los seres humanos y los animales: los seres vivos”, explican desde la bodega.

Barriles en la bodega de vino Clos de Ecotard
Bodega Clos de l’Écotard

Una bodega a escala humana

Clos de l’Écotard es un proyecto deliberadamente a escala humana. Cada persona del equipo es un pilar, y valores como convivencia, comunicación, ayuda mutua y trabajo colectivo forman parte del día a día.

La nueva generación, representada por Thibaud Chevré, resume así la filosofía de la casa:

“Rápido y bien no están en la misma página del diccionario. Si hay que tomarse tiempo para hacer algo bien, nos lo tomamos”.

En Clos de l’Écotard, el viñedo y la bodega son laboratorios vivos donde se observa, se comprende y se innova sin traicionar la esencia.

“Queremos que en cada sorbo se perciban el trabajo, la energía, el terruño y la autenticidad que hay detrás de cada botella”, afirma Michel Chevré.

Una forma de entender el vino que huye de la prisa y apuesta por la verdad del paisaje.

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