El porrón se reinventa: del vino compartido al cóctel de Disfrutar

El porrón se reinventa: del vino compartido al cóctel de Disfrutar

El porrón pasó de tabernas y fiestas a la alta cocina. Disfrutar lo transforma en un cóctel de tres bebidas que se mezclan al llegar al paladar.
Porrón tradicional de vidrio junto a un porrón de tres compartimentos inspirado en Disfrutar
Porrón
Lunes, Agosto 3, 2026 - 19:00

Durante décadas, el porrón fue un habitual de tabernas, masías, meriendas y fiestas. Pasaba de mano en mano, repartía vino sin necesidad de copas y convertía cada trago en una prueba pública de puntería. Después perdió presencia en muchas mesas, pero nunca llegó a desaparecer. Ahora incluso ha encontrado sitio en la alta cocina: Disfrutar, en Barcelona, lo ha transformado en un recipiente capaz de preparar un cóctel en el momento de beberlo.

El porrón convirtió beber vino en un acto compartido

La Real Academia Española define el porrón como una redoma de vidrio utilizada para beber vino a chorro por el largo pitón que nace de su panza. Su funcionamiento es sencillo de explicar y bastante menos sencillo de dominar: se inclina el recipiente, se dirige el chorro hacia la boca y se separa poco a poco el brazo sin tocar el pico con los labios.

Esta manera de beber tiene incluso nombre propio. "Beber a gallete" significa tomar el líquido directamente del chorro de un botijo, una bota o un porrón. La higiene formaba parte de la utilidad del objeto: varias personas podían compartir el mismo vino sin apoyar la boca sobre el vidrio.

También había espectáculo. Quien sabía utilizarlo estiraba el brazo, mantenía el chorro limpio y terminaba sin una mancha. Quien calculaba mal ofrecía diversión al resto de la mesa. El porrón no se limitaba a servir bebida; pedía atención, habilidad y cierta confianza.

Su imagen está estrechamente unida a la cultura popular catalana y al trabajo artesanal del vidrio. Todavía aparece en fiestas, bodegas, casas de comidas y celebraciones donde beber juntos importa tanto como el vino.

Una de las curiosidades más llamativas se conserva en las fiestas de Sant Roc de la plaza Nova de Barcelona: el llamado Porró Llarg, incorporado en 1830, mide 75 centímetros desde el cuerpo hasta el pico y se ofrece a quienes se atreven a probarlo.

Disfrutar lo convierte en un cóctel de tres bebidas

El restaurante Disfrutar, dirigido por Oriol Castro, Eduard Xatruch y Mateu Casañas, ha llevado el porrón a su menú degustación con una versión de tres bocas y tres compartimentos. La pieza parte de una propuesta del estudiante Adam French, desarrollada dentro de una colaboración con EINA, Centro Universitario de Diseño y Arte de Barcelona.

porron coctel restaurante disfrutar

El nuevo diseño permite introducir tres líquidos por separado, sin mezclarlos dentro del recipiente. En el pase servido por Disfrutar, cada conducto contiene uno de los ingredientes del cóctel americano: vermut, Campari y soda. Los tres salen al mismo tiempo por el pico y se unen al llegar a la boca. El comensal no recibe el cóctel ya preparado, lo compone mientras bebe.

La pieza exige unas instrucciones muy parecidas a las del porrón tradicional. Hay que levantarla, inclinarla, dejar que entre algo de aire, acercar el pico y controlar la salida. Al terminar, se vuelve a levantar para evitar que el líquido se derrame. La diferencia es que el vino ha dejado paso a tres bebidas que viajan por canales independientes.

Disfrutar no utiliza el porrón como adorno ni como una referencia nostálgica. Aprovecha su mecánica y la adapta a una cocina que trabaja desde hace años con la sorpresa, el diseño y la participación del comensal.

El restaurante, reconocido con tres estrellas Michelin y elegido mejor restaurante del mundo en 2024, también ha desarrollado otros proyectos vinculados a la coctelería. En 2026, sus tres responsables recibieron además el Grand Prix Exceptionnel de la Academia Internacional de Gastronomía.

En la misma mesa conviven dos mundos: un objeto popular creado para compartir vino sin copas y un menú degustación en el que cada recipiente forma parte de la experiencia.

El porrón ya no tiene lugar en todas las casas, pero sigue siendo reconocible al instante. En una fiesta, una bodega o en Disfrutar, conserva su mejor cualidad: nadie bebe de él sin que el resto de la mesa preste atención.

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