Receta de mermelada casera para hacer más dulces tus mañanas
Cada mañana abres la nevera en busca de algo que desayunar y siempre te encuentras con el mismo bote de mermelada que compraste en el hipermercado. Tal vez era demasiado dulce, quizá no terminó de convencerte o, simplemente, era un bote exageradamente grande para una sola persona. Lo cierto es que sabes que acabarás tirándolo. Y, sin embargo, las confituras siguen siendo una de tus opciones favoritas para empezar el día.
Ha llegado el momento de aprender a preparar tu propia mermelada casera, a tu gusto, en la cantidad que necesites y con las frutas que más te apetezcan. Una forma sencilla de aprovechar la fruta madura y, de paso, conseguir un desayuno mucho más personalizado.
De hecho, hacer mermelada en casa es una de esas recetas especialmente sencillas que casi siempre salen bien y para las que apenas necesitas manchar más utensilios de los necesarios. Solo hace falta fruta, azúcar, un poco de limón y algo de paciencia.
¿Cuáles son las mejores frutas para hacer mermelada?
Las mermeladas más populares suelen ser las de fresa y melocotón, aunque las posibilidades son prácticamente infinitas. Albaricoque, frutos rojos, higo, cereza, ciruela o naranja son solo algunas de las frutas que también pueden convertirse en una buena mermelada casera.
A la hora de elegir la fruta, puedes tener en cuenta algunas de sus características:
Frutas dulces: melocotón, mango, higo y cereza. Dan como resultado mermeladas especialmente golosas.
Frutas ácidas: frambuesa, naranja y limón. Aportan frescura y ayudan a equilibrar el dulzor.
Frutas con alta pectina natural: manzana, ciruela y membrillo. Su contenido en pectina ayuda a conseguir una textura más espesa de forma natural.
Un tip importante es utilizar, siempre que sea posible, fruta de frutería y, sobre todo, fruta madura. En este punto de maduración es cuando suele concentrar más azúcares, aromas y sabor, por lo que resulta especialmente interesante para preparar mermeladas.
Por eso, si quieres que la fruta continúe madurando, lo mejor es conservarla fuera de la nevera cuando las condiciones lo permitan. El frío puede ralentizar ese proceso natural de maduración.
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2 recetas de mermelada casera
Te proponemos 2 recetas de mermelada casera que son diferentes no solo por la fruta utilizada, sino también por la forma de prepararlas. La primera incorpora un pequeño reposo previo para que las fresas comiencen a soltar sus jugos, mientras que la segunda permite preparar la mermelada de melocotón directamente en el cazo, sin necesidad de esperar.
Dos métodos sencillos para que puedas elegir en función de tus gustos y del tiempo del que dispongas.
Mermelada de fresa
Ingredientes
500 g de fresas
200 g de azúcar
1/2 limón
Elaboración
Lava las fresas, retira el pedúnculo y córtalas en trozos. Colócalas en un bol junto con el azúcar y el zumo de medio limón. Mezcla bien y deja reposar durante 20-30 minutos para que la fruta vaya soltando sus jugos.
Pasado este tiempo, vierte la mezcla en un cazo y cocina a fuego medio durante unos 25-30 minutos, removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue. A medida que las fresas se ablanden, puedes aplastarlas ligeramente con una cuchara si quieres una mermelada con menos trozos.
Cuando la mezcla haya reducido y tenga una textura espesa, retira del fuego. Ten en cuenta que la mermelada espesará más al enfriarse. Si prefieres una textura completamente fina, puedes triturarla antes de dejarla enfriar.
Guarda la mermelada en un tarro de cristal limpio y deja que se enfríe antes de conservarla en el frigorífico.

Mermelada de melocotón
Ingredientes
500 g de melocotones maduros, aproximadamente 3-4 unidades
200 g de azúcar
1/2 limón
Elaboración
Pela los melocotones, retira el hueso y corta la pulpa en trozos pequeños. Colócalos directamente en un cazo junto con el azúcar y el zumo de medio limón, sin necesidad de dejar reposar previamente la mezcla.
Cocina a fuego medio durante unos 25-35 minutos, removiendo de vez en cuando. El melocotón irá ablandándose y soltando sus jugos mientras la mezcla reduce y adquiere una textura cada vez más espesa.
Cuando la fruta esté completamente tierna y la mermelada haya alcanzado la textura deseada, retira del fuego. Puedes dejar algunos trozos de fruta para conseguir una mermelada más rústica o triturarla si prefieres una textura más fina.
Deja enfriar y conserva la mermelada en un tarro de cristal limpio dentro del frigorífico.

¿Una curiosidad? Esta es la mermelada española que desayuna el rey Carlos III desde hace más de un siglo