La Serie Foodie Love abre el apetito
De vez en cuando, el amor entra por la cocina. Aunque no sabemos si fue el caso de Isabel Coixet la directora de Foodie Love una de las series gastronómicas más populares de los últimos tiempos, al menos sí la inspiración para su historia.
La producción de 2019 ha vuelto a acaparar atención por su llegada a la plataforma digital gratuita Arte.tv, alimentando otra vez las ganas de domingos de manta y peli (serie) haciendo turismo gastronómico sin salir del sofá.
Pero, más allá del entretenimiento, la serie invita a redescubrir platos y sabores desde ciudades como Barcelona y Roma a zonas rurales de Francia.
Amor a primera… cucharada
Poco se habla de lo gastronómico que resulta el panorama de las citas. Y es que después de un match lo que viene es un café, unas copas o incluso una cena. La cocina se hace parte de la conversación y del romance. Aunque en este en particular, justo sus protagonistas son apasionados del sector de manera aficionada.
Ella (Laia Costa), editora; él (Guillermo Pfening), matemático. Así, lo que empieza como curiosidad pronto se transforma en un recorrido por restaurantes, cafés y bares donde cada plato revela más que la comida en sí, cómo comemos cuando nos estamos conociendo y la elección en cada situación emocional.
A partir de ahí, los capítulos transcurren en la cocina, en una evolución de los momentos culinarios del día que son, a su vez, proporcionales a la relación: un café, un desayuno, unas gyozas, un helado, etc.
Los platos (y caprichos) más curiosos de Foodie Love
Uno de los grandes aciertos de Foodie Love es su menú, lleno de guiños gastronómicos que van de lo sofisticado a lo inesperado:
- La tortilla de cruasán en Les Truites (Barcelona): Una de las recetas más virales en redes que se hicieron populares en este sitio. Tienen desde la más clásica hasta otras con añadidos como jamón ibérico, vegetales o cárnicos, hasta otras más arriesgadas como las de café, callos con garbanzos o espaguetis y queso feta.
- Anchoas con dulce de leche en La Cava de la Pepita (Barcelona): Aunque no es algo nuevo como tal, sino una receta andaluza del siglo pasado, para quienes no son de la región supone un contraste tan raro como adictivo.
- Girasol con pipas heladas y postre de cacahuete y anchoa en Cocina Hermanos Torres (Barcelona): Un poco más allá del ecuador de la serie, los protagonistas se lanzan a vivir el menú degustación de este restaurante con 3 estrellas Michelin aunque para aquel momento sólo ostentaba 2.
- Dulces japoneses en Pastisseria Takashi Ochiai (Barcelona): Aunque a lo largo de toda la serie la cocina japonesa está presente, bien con el yuzu como fertiche, que en busca del ramen o las gyozas perfectas, es en este sitio donde se le dedica más tiempo. Allí prueban mochis, mizumanju (gelatina de agar con mousse) y el Mejor Croissant Artesano de Mantequilla en 2018.
El flechazo también ocurre en la copa. Lo más icónico aquí es Paradiso, una coctelería clandestina tras la puerta de una nevera. Allí prueban cócteles con bacon ahumado o clásicos como el gimlet.
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Viajar para comer (y sentir)
Más allá de las rutas por la Ciudad Condal, Foodie Love apuesta por escapadas gastronómicas incluso más atrevidas.
- En Roma, en busca del helado perfecto
- En Francia, para conocer de cerca la tradición moderna francesa
Foodie Love defiende la idea de que sentarse a la mesa con alguien es una forma de desnudarse emocionalmente. Y lo es. Qué pides, cómo compartes, si pruebas o no… todo eso habla de ambos.