La bebida que promete energía sin cafeína ya es una realidad

La bebida que promete energía sin cafeína ya es una realidad

La investigación sobre el NAD+ y sus precursores abre una nueva etapa en las bebidas funcionales. Frente a la cafeína, algunas compañías exploran fórmulas centradas en la producción de energía celular y el metabolismo.
Persona sosteniendo una lata de bebida funcional formulada con precursores del NAD+, una nueva tendencia que busca ofrecer una alternativa a las bebidas energéticas tradicionales con cafeína.
Las bebidas con precursores del NAD+ abren una nueva etapa en la innovación funcional
Miércoles, Julio 1, 2026 - 19:45

Las bebidas energéticas llevan décadas apoyándose en el mismo ingrediente para cumplir su promesa: la cafeína. Desde estudiantes que buscan mantenerse despiertos hasta deportistas o trabajadores con largas jornadas, millones de personas recurren cada día a estas bebidas para combatir el cansancio. Sin embargo, la ciencia lleva tiempo explorando una vía diferente. El objetivo ya no es únicamente estimular el organismo, sino intentar mejorar la forma en la que las propias células producen energía.

Ese cambio de paradigma empieza a abrirse paso en el mercado de las bebidas funcionales gracias al creciente interés por el NAD+, una molécula presente de forma natural en todas las células del organismo y considerada fundamental para el metabolismo energético. Aunque todavía se encuentra en una fase temprana de desarrollo comercial, algunos fabricantes ya han comenzado a lanzar bebidas inspiradas en este nuevo enfoque, alejándose del modelo tradicional basado exclusivamente en la cafeína.

La pregunta es inevitable: ¿podrían las bebidas del futuro proporcionar energía sin recurrir a la cafeína?

La diferencia entre sentirse despierto y producir energía

La mayoría de las bebidas energéticas no generan energía en sentido estricto. Su principal ingrediente activo, la cafeína, actúa bloqueando los receptores de adenosina, una sustancia que participa en la regulación del sueño y de la sensación de fatiga. El resultado es una mayor sensación de alerta y una disminución de la percepción del cansancio, aunque el organismo continúa consumiendo sus reservas energéticas exactamente igual.

Por ese motivo, muchos expertos diferencian entre estimular el sistema nervioso y favorecer la producción de energía celular. Son dos procesos distintos que hasta ahora rara vez habían coincidido en una bebida lista para consumir.

En este contexto aparece el NAD+ (nicotinamida adenina dinucleótido), una coenzima indispensable para que las mitocondrias, las conocidas como "centrales energéticas" de las células, puedan transformar los nutrientes en energía utilizable por el organismo. Además de participar en la producción energética, el NAD+ también interviene en procesos relacionados con el metabolismo, la reparación del ADN y el funcionamiento celular.

El interés científico por esta molécula ha crecido de forma notable durante la última década, especialmente en investigaciones relacionadas con el envejecimiento saludable y el metabolismo. No obstante, los especialistas recuerdan que gran parte de estos estudios siguen desarrollándose y que todavía queda camino por recorrer para confirmar muchos de los beneficios observados en investigación experimental.

Existe además una dificultad añadida. El NAD+ no puede administrarse de forma eficaz por vía oral porque se degrada antes de llegar a las células. Por ello, la investigación se ha centrado en sus llamados precursores, es decir, moléculas que el organismo es capaz de transformar posteriormente en NAD+.

Los más conocidos son el NMN (nicotinamida mononucleótido) y el NR (nicotinamida ribósido), dos compuestos que protagonizan numerosos ensayos científicos en todo el mundo. En los últimos años también ha despertado interés la trigonelina, una sustancia presente de forma natural en alimentos como el café o las semillas de fenogreco y que varias investigaciones empiezan a estudiar por su posible relación con la regulación del NAD+.

Las bebidas funcionales miran hacia una nueva generación

El auge de este tipo de investigaciones no ha pasado desapercibido para la industria alimentaria. Mientras el mercado de las bebidas energéticas tradicionales continúa creciendo, una nueva categoría de bebidas funcionales comienza a buscar su espacio con propuestas que pretenden ir más allá de la simple estimulación que proporciona la cafeína.

En lugar de prometer un efecto inmediato basado en la activación del sistema nervioso, estas nuevas formulaciones centran su discurso en ingredientes relacionados con el metabolismo celular. Algunas compañías internacionales ya han presentado bebidas que incorporan precursores del NAD+, convirtiéndose en los primeros ejemplos comerciales de una tendencia que podría ganar protagonismo durante los próximos años.

Las cifras ayudan a entender el interés empresarial. El mercado mundial relacionado con productos vinculados al NAD+ se valoró en alrededor de 3.450 millones de dólares en 2024 y diversos estudios de mercado prevén un crecimiento anual superior al 15 % durante la próxima década. Un ritmo de expansión que refleja el creciente interés por ingredientes funcionales asociados al bienestar y al envejecimiento saludable.

Eso no significa que la cafeína vaya a desaparecer. Continúa siendo uno de los ingredientes más estudiados y utilizados en el ámbito de la nutrición deportiva y las bebidas estimulantes. Sin embargo, el desarrollo de nuevas formulaciones demuestra que el sector busca alternativas capaces de responder a consumidores que demandan productos diferentes y respaldados por la investigación científica.

Lo que debes saber sobre el NAD+

  • Es una molécula presente de forma natural en todas las células del organismo.
  • Participa en la producción de energía dentro de las mitocondrias.
  • También interviene en procesos relacionados con el metabolismo y la reparación celular.
  • No puede administrarse eficazmente por vía oral, por lo que la investigación trabaja con sus precursores.
  • NMN, NR y trigonelina son algunos de los compuestos más estudiados actualmente.
  • La investigación científica continúa avanzando y muchos de sus posibles beneficios todavía están siendo evaluados.

La historia de las bebidas energéticas podría estar entrando en una nueva etapa. Si durante décadas la cafeína ha sido la gran protagonista, ahora la ciencia comienza a explorar caminos diferentes que buscan actuar desde el interior de la célula. Todavía es pronto para saber hasta dónde llegará esta tendencia, pero todo apunta a que el futuro de las bebidas funcionales no dependerá únicamente de mantenernos despiertos, sino también de comprender mejor cómo produce energía nuestro propio organismo.

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