Las comidas favoritas de los personajes de anime: así llegó la cocina japonesa a España
Si naciste entre los años 90 y los 2000, probablemente creciste entre sobremesas frente al televisor y recreos dinamizados por juegos de imitar en los que siempre querías ser ese personaje que habías visto a la hora de la cena. Si te perdías un capítulo, no pasaba nada: siempre había un amigo dispuesto a contarte como seguía la historia con entusiasmo. Así llegó el anime a los hogares españoles: sin hacer ruido, pero dejando una huella profunda que fue mucho más allá de las batallas, los poderes o las aventuras.
Código Lyoko, Pichi Pichi Pitch, Sailor Moon, Dragon Ball, Bakugan o Pokémon marcaron la infancia de millenials y buena parte de la generación Z. Con el tiempo, también abrieron la puerta a una cultura audiovisual, musical y culinaria hasta entonces desconocida para el público español.
Así fue como muchos descubrieron qué era un dorayaki, los takoyakis o el tradicional bento antes incluso de pisar un restaurante japonés.
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Doraemon y los dorayakis: la única razón para perder la cabeza
Doraemon es el icónico gato azul del futuro que tiene una misión muy clara: ayudar a Nobita Nobi a mejorar su vida (aunque no siempre lo consiga). Pero si hay algo que define a este personaje tanto como su bolsillo mágico y el gorrocóptero, es su debilidad absoluta por los dorayakis.
Estos dulces japoneses, esponjosos y de forma redondeada, están rellenos de pasta de judía roja dulce llamada anko. Aunque a muchos niños les desconcertaba la idea de que “no supieran a chocolate”, acababan convirtiéndose en un antojo recurrente cada vez que aparecían en pantalla.
El anko se elabora a partir de la judía azuki, cocida y endulzada hasta obtener una textura suave y densa. Un sabor que, para muchos espectadores occidentales, supuso su primer contacto con la repostería japonesa tradicional.
Shin Chan: pimiento prohibido, flan permitido
Shinnosuke Nohara (Shin Chan) es probablemente uno de los niños más irreverentes del anime. Divertido, graciosillo y extrovertido, el niño siempre dispuesto a provocar a Misae, su madre, convirtió su relación con la comida en casi un personaje más dentro de la serie.
Shin Chan detesta el pimiento verde con una intensidad casi dramática, pero tiene dos debilidades claras: el flan y las galletas Chocobi, su snack favorito mientras ve a Ultrahéroe la televisión.
Las escenas en las que Shin Chan corre a por sus Chocobi —y descubre que no quedan— forman parte del imaginario cómico de toda una generación. Más allá del humor, la serie también muestra momentos cotidianos de la gastronomía japonesa doméstica, como los bentos o los hot pot que aparecen en celebraciones familiares.
Inazuma Eleven: la comida como unión de un equipo comprometido
En el universo de Inazuma Eleven, el fútbol y la comida se cruzan en la vida diaria de los jugadores. Entre entrenamientos ansiosos y partidos épicos, es el propio entrenador quien representa que alrededor de la comida hay una unión entre los jugadores que va más allá del campo, pues antes de convertirse en el dinamizador del banquillo, es el cocinero del restaurante de fideos de la ciudad de Inazuma.
Durante los 127 capítulos que componen la primera parte de la serie, podemos ver como las gerentes preparan bolas de arroz como recompensa a los jugadores por su esfuerzo; como Su se une al equipo tras conseguir que Eric se coma un okonomiyaki, ese creppe típico de Osaka, que entiende como una promesa de matrimonio; o como Austin Hobbes representa un sacrificio para sacar adelante el restaurante de su madre y como Archer se redime tras aprender a preparar el arroz de Hillman.
Más allá del deporte, la serie utiliza la comida como elemento de cohesión y reconciliación entre personajes, reforzando la idea de equipo también fuera del campo. Más aun teniendo a Mark Evans como capitán quien siempre tiene hambre de fútbol.
One Piece: el festín tras cada victoria de los piratas
La historia de Monkey D. Luffy comienza comiendo una fruta del diablo, un gesto que cambia su destino para siempre. Quizá por eso no resulta extraño que su apetito sea prácticamente inagotable: entre aventuras y caos constante, el estómago de Luffy es casi igual de flexible que él mismo.
En Sanji, el cocinero de los Piratas del Sombrero de Paja en One Piece, la comida es casi un acto de devoción. El experto en artes marciales y apasionado de la gastronomía no solo cocina: protege la comida como si fuera sagrada, convencido de que alimentar a alguien es una forma de respeto. A lo largo de la serie, los banquetes son constantes, especialmente tras cada batalla o aventura, cuando la tripulación celebra con auténticos festines a base de carne, pescado y todo tipo de platos imposibles.
Naruto: el ramen como identidad
En Naruto Uzumaki, el ramen es mucho más que un plato favorito, pues se trata de un símbolo vital. El protagonista acude con frecuencia al puesto de Ichiraku Ramen, donde encuentra refugio, rutina y afecto.
El ramen se convierte así en un símbolo de constancia en la vida del personaje, una pequeña certeza dentro de un mundo marcado por el conflicto y la superación. De hecho, Naruto es el nombre de uno de los ingredientes más estéticos de la sopa japonesa. ¿Lo sabías?
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