La Ribera del Duero, conmocionada por la muerte de Iván Sanz Cid y su familia

La Ribera del Duero, conmocionada por la muerte de Iván Sanz Cid y su familia

La Ribera del Duero despide a Iván Sanz Cid, director general de Dehesa de los Canónigos, fallecido en un accidente en Palencia.
Iván Sanz Cid sonriente en blanco y negro sosteniendo una botella de vino y una cuchara
Iván Sanz Cid de Dehesa de los Canónigos con una botella de vino
Lunes, Julio 6, 2026 - 08:45

El mundo del vino en Castilla y León despide con profunda conmoción a Iván Sanz Cid, director general de Dehesa de los Canónigos, una de las bodegas más reconocidas de la Ribera del Duero. El bodeguero vallisoletano falleció este domingo en un accidente de tráfico ocurrido en la autovía A-67, a la altura de Herrera de Pisuerga, en Palencia, junto a su esposa y dos de sus hijos.

La hija menor del matrimonio, de nueve años, resultó herida de gravedad y fue trasladada en helicóptero al Hospital Universitario de Burgos. El siniestro, en el que no se habrían visto implicados otros vehículos, está siendo investigado por la Guardia Civil de Tráfico.

La noticia ha causado un fuerte impacto en la Ribera del Duero y en el conjunto del sector vitivinícola español. Iván Sanz Cid no solo estaba al frente de una firma familiar de gran prestigio, sino que representaba la segunda generación de una bodega estrechamente ligada a la historia reciente del vino en Valladolid.

Quién era Iván Sanz Cid

Iván Sanz Cid pertenecía a la segunda generación de la familia propietaria de Dehesa de los Canónigos, bodega situada en Pesquera de Duero, en Valladolid, dentro de la Denominación de Origen Ribera del Duero. Era uno de los cuatro hijos de Luis Sanz Busto y María Luz Cid, fundadores del proyecto vitivinícola que convirtió una finca histórica en una de las casas más reconocibles del territorio.

Ingeniero técnico agrícola y formado también en dirección de empresas, Iván Sanz asumió la Dirección General de la bodega familiar y trabajó junto a su hermana Belén Sanz Cid, responsable de la Dirección Técnica y Enología. Ambos tomaron el relevo generacional con una idea clara: preservar el legado recibido y, al mismo tiempo, proyectar la bodega hacia nuevos mercados.

Su perfil combinaba conocimiento del campo, sensibilidad empresarial y una visión internacional que resultó decisiva para ampliar la presencia de los vinos de Dehesa de los Canónigos fuera de España. Su estancia en Estados Unidos reforzó esa mirada exterior y ayudó a consolidar la presencia de la bodega en más de una veintena de países.

Quienes conocían su trabajo destacan su discreción, su vinculación con la tierra y su defensa de una forma de entender el vino basada en la calidad, la continuidad familiar y el respeto al viñedo. En una denominación tan competitiva como Ribera del Duero, Iván Sanz formaba parte de una generación llamada a mantener el prestigio construido por sus padres y a adaptarlo a las exigencias del mercado actual.

Dehesa de los Canónigos, una bodega con historia familiar

La historia de Dehesa de los Canónigos está ligada a una finca histórica de la Ribera del Duero que perteneció al clero en sus orígenes y que, tras pasar por diferentes manos, fue adquirida por la familia Cid en 1931. Décadas más tarde, Luis Sanz Busto y María Luz Cid dieron forma al proyecto bodeguero que hoy identifica a la propiedad.

La bodega comenzó a consolidarse como firma vitivinícola a finales de los años ochenta, con una apuesta por elaborar vinos de finca y por reivindicar el valor del viñedo propio. Bajo el impulso de Luis Sanz, Dehesa de los Canónigos fue creciendo hasta convertirse en una de las casas con mayor personalidad de la zona, reconocida por su vínculo con Pesquera de Duero y por una filosofía resumida en una frase que la propia bodega ha convertido en seña de identidad: “Antes uvas que cubas”.

Esa idea resume una manera de trabajar en la que el viñedo ocupa el centro. Dehesa de los Canónigos ha construido su reputación sobre la calidad de la uva, la selección de parcelas, la vendimia en el momento preciso y una elaboración que busca preservar la identidad de la finca. En ese recorrido, la segunda generación asumió un papel fundamental: mantener la coherencia del proyecto y abrirlo a nuevos públicos.

El fallecimiento de Iván Sanz llega poco más de un año después de la muerte de su padre, Luis Sanz Busto, fundador de la bodega y figura muy respetada en la Ribera del Duero. La pérdida vuelve a golpear a una familia y a una empresa que han formado parte de la evolución contemporánea de la denominación.

Conmoción en el sector vitivinícola

La muerte de Iván Sanz Cid ha provocado numerosas muestras de pesar entre profesionales del vino, bodegas, instituciones y representantes del sector agroalimentario de Castilla y León. La Ribera del Duero pierde a una de las figuras que, desde la gestión empresarial, contribuyó a reforzar la imagen de una bodega familiar con presencia nacional e internacional.

Más allá del impacto empresarial, la noticia tiene una dimensión humana especialmente dolorosa. El accidente se ha cobrado la vida de cuatro miembros de una misma familia y ha dejado herida a una menor, única superviviente del siniestro. Por ello, el sector del vino ha recibido la noticia con respeto, prudencia y consternación.

Iván Sanz Cid deja una trayectoria ligada a la continuidad de Dehesa de los Canónigos, al crecimiento de una marca familiar y a la defensa del potencial de la Ribera del Duero. Su nombre queda unido a una etapa de consolidación e internacionalización de una bodega que ha sabido mantener el peso de la historia sin renunciar a mirar hacia fuera.

En una tierra donde el vino es cultura, economía, paisaje y memoria familiar, su fallecimiento supone una pérdida sentida. La Ribera del Duero despide a un bodeguero que entendió la bodega como herencia, responsabilidad y futuro.

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