Aula de Cuina de Altea impulsa formación culinaria para niños y adultos
Los fogones del Aula de Cuina Municipal de Altea volverán a encenderse este otoño con una nueva programación formativa dirigida tanto a adultos como a los más pequeños. El Ayuntamiento de Altea abrió el 10 de septiembre el periodo de inscripción para los cursos de cocina que se desarrollarán entre octubre de 2026 y junio de 2027.
La propuesta formativa de Altea
La propuesta contempla, por el momento, dos modalidades: ‘Cuina per a adults’ y ‘Escola de Cuina’, una oferta que busca acercar los conocimientos culinarios a diferentes edades y convertir la cocina en un punto de encuentro en torno a una afición compartida.
La creación de estos dos turnos responde, además, a la voluntad de ampliar el número de plazas disponibles para los más jóvenes.
“Como novedad, hemos decidido realizar dos turnos para que la oferta de plazas sea mayor y puedan disfrutar de estos cursos más niños y niñas”, señala la edil de Educación, Mari Sastre.
Cuina per a adults
En el caso de ‘Cuina per a adults’, el programa se dividirá en dos turnos. El primero tendrá lugar entre octubre de 2026 y febrero de 2027, mientras que el segundo se desarrollará de febrero a junio de 2027. Cada uno estará compuesto por 16 sesiones, con un precio de 135 euros, que se impartirán los lunes de 18:00 a 19:30 horas.
Escola de cuina
La formación también reserva un espacio para las nuevas generaciones a través de la ‘Escola de Cuina’, dirigida a niños y niñas de segundo a sexto de Primaria. En este caso, los participantes podrán incorporarse a cursos de iniciación o perfeccionamiento, también organizados en dos turnos: de octubre a febrero y de febrero a junio.
Cada curso infantil contará con 16 sesiones y tendrá un coste de 90 euros. Las clases de iniciación se celebrarán los martes de 17:00 a 18:30 horas, mientras que las destinadas al perfeccionamiento tendrán lugar los jueves en el mismo horario.
Aprender entre fogones
Más allá de las recetas y las técnicas culinarias, el Aula de Cuina plantea la cocina como una herramienta de aprendizaje y convivencia. La formación, de carácter no reglado, permite adquirir conocimientos prácticos mientras se genera un espacio de socialización entre personas con un interés común: el gusto por cocinar.