Pepsi convierte sus refrescos Wild Cherry y Vanilla en productos para la ducha

Pepsi convierte sus refrescos Wild Cherry y Vanilla en productos para la ducha

Pepsi lleva Wild Cherry y Vanilla a la ducha con un gel y un exfoliante creados junto a Glamlite y pensados para hacerse virales en TikTok.
Exfoliante corporal Pepsi Vanilla Slushie de Glamlite en un tarro abierto, con textura granulada y el logotipo de Pepsi al fondo.
Exfoliante corporal Pepsi Vanilla Slushie de Glamlite
Jueves, Julio 30, 2026 - 17:00

Pepsi quiere que sus aromas salgan del vaso y entren en la ducha. La marca de refrescos se ha asociado con la firma de cosméticos Glamlite para lanzar una colección de cuidado corporal inspirada en dos de sus perfiles más reconocibles: Wild Cherry y Vanilla.

La propuesta incluye Pepsi Wild Cherry Body Wash, un gel de ducha con aroma a cereza, y Pepsi Vanilla Slushie Body Scrub, un exfoliante corporal que reproduce el aspecto y la textura granulada de un granizado de vainilla.

Ambos productos tendrán un precio de 12 dólares y se estrenarán mediante un lanzamiento anticipado en TikTok Shop el 31 de julio. La estrategia confirma una tendencia cada vez más visible: las marcas alimentarias ya no quieren limitar su identidad a aquello que se come o se bebe.

No hay champú, aunque las redes sociales ya hayan resumido el lanzamiento con una expresión inevitable: “el champú de Pepsi”. En realidad, la colección se limita por ahora a un gel de baño y un exfoliante, pero la confusión demuestra hasta qué punto la colaboración ha conseguido su primer objetivo: llamar la atención antes incluso de llegar al mercado.

Pepsi transforma el refresco en un cosmético

La nueva línea no se limita a reproducir los colores, aromas y logotipos de la bebida. El gel de ducha Wild Cherry incorpora niacinamida y manteca de karité, ingredientes utilizados habitualmente para hidratar y cuidar la piel.

El exfoliante Vanilla Slushie, por su parte, busca imitar la textura granulada y refrescante de un granizado de vainilla. Su apariencia constituye una parte esencial del producto: debe recordar a una bebida fría antes incluso de entrar en contacto con la piel.

La elección de Wild Cherry y Vanilla no parece casual. Son aromas inmediatamente reconocibles, fáciles de trasladar desde el universo de los refrescos hasta el del cuidado corporal y suficientemente intensos para construir una experiencia sensorial alrededor de la marca.

La cuestión ya no consiste únicamente en comprobar si el gel limpia o si el exfoliante suaviza la piel. La colección vende también la posibilidad de oler como un recuerdo asociado a Pepsi, reconocer el envase desde lejos y mostrar su textura en un vídeo.

Giselle Hernandez, fundadora de Glamlite, ha explicado que la colaboración llevaba años entre sus proyectos y que se evaluaron cientos de muestras antes de seleccionar las fórmulas definitivas.

Glamlite es conocida por convertir alimentos, franquicias y objetos de consumo popular en productos cosméticos llamativos. Con Pepsi, la firma amplía esa estrategia al cuidado corporal y lleva el lenguaje visual de los refrescos directamente hasta la ducha.

TikTok Shop convierte el lanzamiento en espectáculo

La distribución inicial mediante TikTok Shop refleja otra de las claves de esta clase de colaboraciones. Los productos no se presentan como una incorporación silenciosa a un catálogo, sino como un drop exclusivo diseñado para generar expectación, reacciones y compras impulsivas.

La plataforma permite que la campaña, la demostración del producto y la venta ocurran en un mismo lugar. Un usuario puede descubrir el exfoliante en un vídeo, observar su textura, leer los comentarios y comprarlo sin abandonar la aplicación.

Este sistema resulta especialmente eficaz para productos que necesitan ser vistos para que el consumidor comprenda su atractivo. El envase, el color, la espuma y la textura forman parte del argumento comercial tanto como los propios ingredientes.

También introduce en la cosmética una lógica procedente de la moda urbana: disponibilidad inicial limitada, acceso anticipado y sensación de encontrarse ante un lanzamiento que puede agotarse.

El cuidado corporal se acerca así al funcionamiento de las zapatillas coleccionables, las ediciones especiales y los productos gastronómicos creados expresamente para circular por redes sociales.

La belleza se convierte en una extensión de Pepsi

Aunque la colección con Glamlite supone la primera línea oficial de cuidado corporal de Pepsi, no es exactamente la primera vez que la marca se acerca al universo de la belleza.

En febrero de 2026 colaboró con la firma estadounidense Vacation para lanzar un gel labial Wild Cherry Pepsi con protección solar SPF 30, inspirado también en el aroma y la estética del refresco de cereza.

La diferencia está en la escala. Aquel producto fue una incursión puntual en la cosmética labial. La alianza con Glamlite construye ya una pequeña rutina de ducha y abre la puerta a futuras lociones, cremas u otras categorías.

Pepsi no parece interesada en convertirse en una compañía cosmética convencional. La belleza funciona como una extensión de marca: otro territorio desde el que activar sus sabores, colores, envases y referencias culturales.

La colaboración permite además alcanzar a consumidores que quizá no reaccionarían de la misma forma ante una campaña tradicional de refrescos, pero sí sienten curiosidad por un exfoliante con aspecto de granizado o un gel de ducha inspirado en una bebida conocida.

Cuando los alimentos dejan de ser únicamente alimentos

La colaboración encaja en una tendencia en pleno crecimiento: marcas de refrescos, cereales, dulces y comida rápida que trasladan su identidad al maquillaje, los perfumes o el cuidado corporal.

Estos lanzamientos funcionan porque unen dos industrias con una enorme capacidad visual. La alimentación aporta aromas, colores, nostalgia y reconocimiento inmediato. La belleza añade textura, ritual, coleccionismo y exposición en redes sociales.

El resultado no siempre busca convertirse en un producto permanente. A menudo basta con generar conversación, alcanzar nuevas audiencias y reforzar la presencia cultural de la marca.

En este modelo, el consumidor no compra solamente un gel de ducha. Compra también la broma, la fotografía, el vídeo de apertura y la posibilidad de participar en una colaboración inesperada.

El producto deja de valorarse únicamente por su función. La experiencia, la rareza y la capacidad de generar contenido pueden pesar tanto como su utilidad real.

El meme de “Pepsi Shampoo” llegó antes que el producto

La entrada de Pepsi en el cuidado corporal ha reactivado además un meme que circulaba desde hacía tiempo entre seguidores internacionales de la serie tailandesa GAP The Series.

En la canción de introducción aparece la expresión tailandesa “Paep neung na”, cuyo significado se aproxima a “espera un momento”. Debido a una ilusión auditiva, numerosos seguidores hispanohablantes e internacionales comenzaron a escuchar fonéticamente “Pepsi Shampoo”.

La interpretación terminó convirtiéndose en una broma recurrente en TikTok, X y otras comunidades de seguidores de la serie.

El meme no forma parte oficial de la campaña de Glamlite, pero aporta una coincidencia perfecta para las redes sociales: internet llevaba tiempo imaginando un producto absurdo llamado “champú de Pepsi” y la marca ha terminado acercándose mucho a hacerlo realidad.

La colección confirma así una transformación más amplia. Las grandes marcas ya no se conforman con ocupar una categoría. Aspiran a construir universos capaces de aparecer en la nevera, en el neceser y ahora también en la ducha.

Pepsi sigue vendiendo refrescos, pero cada vez necesita menos que sus nuevos productos se puedan beber.

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