La alimentación y el tabaco: ¿es cierto que se engorda al dejar de fumar?
Dejar de fumar solo tiene beneficios para la salud. Si estás pensando en abandonar el tabaco, pero dudas de si merece la pena el esfuerzo, conviene recordar algunas de las ventajas más evidentes: disminuye el riesgo de padecer enfermedades respiratorias y cardiovasculares, mejora el aspecto de la piel, desaparece el olor a tabaco en el aliento, la ropa y el cabello, y se recuperan progresivamente el olfato y el gusto. Sin embargo, existe una preocupación que frena a muchas personas a la hora de dar el paso: ¿dejar de fumar engorda?
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Por qué comemos más cuando dejamos de fumar
Es cierto que muchas personas experimentan un aumento de peso tras abandonar el tabaco. De media, la ganancia suele situarse en torno a los cinco kilogramos, aunque varía considerablemente de una persona a otra por muchos factores.
Entre las principales razones se encuentran:
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Se recuperan el olfato y el gusto, por lo que la comida resulta más sabrosa y placentera.
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Aumenta el apetito, especialmente durante las primeras semanas tras dejar de fumar.
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Muchas personas sustituyen el hábito de fumar por el de comer o picar entre horas.
Fumar implica una serie de movimientos repetitivos y automáticos que, con el tiempo, se convierten en parte de la rutina diaria. Llevarse algo a la boca, inhalar o sostener un cigarrillo son gestos que el cerebro aprende a asociar con momentos de descanso, placer o alivio de la ansiedad. Cuando desaparece el tabaco, algunas personas buscan reemplazar esos movimientos mediante el masticado de comida, chicles o caramelos.
Algunos alimentos pueden ayudar durante el proceso
Durante la deshabituación es frecuente sentir más necesidad de determinados alimentos o bebidas. Productos como el chocolate, los frutos secos, el café o los caramelos de menta suelen utilizarse para aliviar la sensación de abstinencia o sustituir el gesto de fumar.
Así ocurre con los alimentos dulces. La nicotina influye en distintos mecanismos relacionados con el apetito y el metabolismo, por lo que, al dejar de fumar, es habitual experimentar un mayor deseo de consumir azúcar.
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Para evitar un exceso de calorías, puede ser útil recurrir a opciones como la fruta fresca o los zumos naturales.

Beneficios de dejar de fumar
Aunque pueda producirse una ganancia de peso moderada, los beneficios de abandonar el tabaco son muy superiores a este posible efecto secundario. A las pocas horas de dejar de fumar, el organismo comienza a recuperarse; con el paso de los meses mejora la capacidad pulmonar y disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares, mientras que a largo plazo también se reduce significativamente la probabilidad de desarrollar distintos tipos de cáncer. Es por eso que la capacidad de resistencia al practicar deporte también aumenta, lo que puede ayudar con esos kilos ganados.
Por ello, los especialistas coinciden en que dejar de fumar sigue siendo una de las mejores decisiones que puede tomar una persona para mejorar su salud y su calidad de vida.