La uva que Armenia creó para hacer brandy y terminó conquistando el vino

La uva que Armenia creó para hacer brandy y terminó conquistando el vino

Kangun nació en la Armenia soviética para elaborar brandy, pero hoy esta resistente uva blanca también protagoniza vinos secos, espumosos y ensamblajes.
Racimo de uva Kangun madurando en una viña, variedad blanca armenia utilizada tradicionalmente para brandy y hoy también para vinos.
Kangun, la uva armenia creada para el brandy que hoy llega a la copa
Wednesday, October 14, 2026 - 16:00

La historia de Kangun comienza a finales de los años setenta. La variedad nació del cruce entre Sukholimansky Bely y Rkatsiteli, dentro de un programa de selección desarrollado para obtener una vid adaptada al clima continental armenio, resistente al frío y capaz de mantener buenos rendimientos. Su número de selección, 2-17-22, todavía aparece en los catálogos varietales. El propio nombre, Kangun, suele traducirse como “resistente”.

Durante años su destino estuvo muy ligado a la destilación y a la producción de brandy armenio, una de las bebidas más emblemáticas del país. Pero la viticultura contemporánea ha empezado a mirar de otra manera a esta variedad y a explorar su potencial más allá de los destilados.

Una uva diseñada para resistir

Kangun es una variedad blanca de maduración tardía, con buena tolerancia al frío y elevada resistencia frente a enfermedades fúngicas. Sus racimos son generalmente grandes y compactos, mientras que las bayas presentan tonos amarillo-verdosos que pueden evolucionar hacia reflejos dorados o pardos al alcanzar la madurez.

Sus principales zonas de cultivo se encuentran en Armavir, Aragatsotn y el valle de Ararat, territorios marcados por un clima continental y por una larga relación con la vid.

Ese origen resulta especialmente curioso si se compara con la profundidad histórica de la viticultura del Cáucaso. Excelencias Gourmet ya recorrió esa tradición en “El vino nació en Georgia hace 8.000 años”, una pieza que recuerda hasta qué punto esta región forma parte de las raíces más antiguas del vino. Kangun, en cambio, demuestra que el Cáucaso también ha sabido crear variedades modernas y adaptarlas a nuevas necesidades.

Del brandy al vino blanco y espumoso

Hoy Kangun aparece en vinos blancos secos, dulces, espumosos y ensamblajes, además de seguir utilizándose para destilación. Productores armenios comercializan tanto monovarietales como coupages en los que Kangun comparte protagonismo con variedades como Chardonnay, Viognier, Rkatsiteli o Voskehat.

En copa puede mostrar una combinación de fruta blanca, flores, miel, membrillo y notas cítricas, con una sensación de frescura que permite elaborar desde blancos secos hasta espumosos de perfil vibrante.

Su recorrido recuerda al de otras variedades que nacieron o sobrevivieron con un papel secundario y terminaron encontrando una nueva oportunidad en el vino contemporáneo. Excelencias Gourmet ha contado historias similares en “Marselan, la uva desconocida que está conquistando el mundo del vino” o en “La cepa chilena que volvió del olvido”.

Kangun pertenece precisamente a esa categoría de variedades que obligan a mirar más allá de las uvas internacionales de siempre. En “Cepas y regiones vitivinícolas que tal vez desconocías”, Excelencias Gourmet ya planteaba la riqueza que existe fuera del reducido grupo de variedades clásicas que dominan cartas y vinotecas.

La paradoja es perfecta: una uva relativamente joven, creada por ingeniería varietal en la Armenia soviética, está encontrando su lugar en uno de los territorios vinícolas más antiguos del planeta.

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