El mollete de Celeste de la Banda que solo podrás probar este verano en Madrid
Un pan ligado al recetario popular, pastrami de inspiración neoyorquina y uno de los quesos ahumados más reconocibles de Galicia. Esa es la combinación que Casa Orellana y la comunicadora gastronómica Celeste de la Banda han reunido en un nuevo mollete de edición limitada para este verano en Madrid.
La receta incorpora pastrami ahumado, queso San Simón, relish de pepinillos, rúcula y mantequilla tostada a la mostaza. Una mezcla que juega con el sabor profundo de la carne, el toque ahumado del queso, la acidez de los encurtidos y el frescor de las hojas verdes.
El mollete estará disponible hasta el final del verano, exclusivamente en Casa Orellana, situada en el número 6 de la calle Orellana, en el barrio madrileño de Las Salesas.
Un viaje gastronómico dentro de un mollete
La nueva propuesta mantiene la estructura de un bocadillo sencillo y reconocible, pero incorpora referencias de distintos territorios. El mollete conecta con la tradición española; el pastrami introduce el componente internacional; el queso San Simón aporta identidad gallega, y el relish de pepinillos acerca la receta al universo de los grandes sándwiches urbanos.
«Llevo años comunicando sobre gastronomía y viajes, metiéndome en cocinas y descubriendo los secretos de grandes chefs, pero diseñar una receta propia y verla firmada en la carta de un lugar como Casa Orellana es algo muy especial», explica.
La creadora de contenido reconoce que la combinación resume dos de sus grandes intereses: «El mollete representa mi debilidad por el recetario tradicional, por el pan humilde y de casa; mientras que el pastrami aporta el toque global que busco en mi día a día y en mis viajes».
Casa Orellana reivindica el bocadillo bien hecho
Casa Orellana continúa así su apuesta por el mollete como uno de los formatos que mejor representan su manera de entender la gastronomía: recetas aparentemente sencillas, elaboradas con cuidado y pensadas para compartir.
La colaboración lleva este pan popular hacia un terreno más viajero sin convertirlo en un plato complicado. Es un bocado diseñado para comerse con las manos, acompañarse con una bebida fría y disfrutarse en una terraza durante los meses en los que los horarios se relajan y los planes se improvisan.
Su carácter temporal forma parte del atractivo. El mollete de pastrami y queso San Simón permanecerá en la carta únicamente hasta el final del verano, convirtiéndose en uno de esos platos que hay que probar antes de que desaparezcan con el cambio de estación.
Un bocadillo con pan de casa, alma viajera y fecha de despedida. Madrid ya tiene nuevo candidato a mollete del verano.
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