Francia ha puesto en marcha una nueva política de importación de frutas con la que prohíbe la entrada de aquellas que contengan residuos de sustancias fitosanitarias prohibidas por la Unión Europea. Sudamérica se percibe como el principal mercado afectado, aunque otros terceros países también pueden sufrir limitaciones.
La iniciativa es una propuesta del Ministerio de Agricultura, en aras de minimizar los riesgos de afectación a estos productos. Entre las sustancias restringidas se hallan mancozeb, glufosinato, tiofanato-metil y carbendazim, presentes generalmente en aguacates, mangos, guayabas, cítricos, uvas y manzanas. Para garantizar el cumplimiento de tales criterios sanitarios se desplegarán controles reforzados mediante una brigada especializada.
La decisión supone un endurecimiento del marco actual de la Unión Europea, que admite un Límite Máximo de Residuos (LMR) para determinadas sustancias en productos hortofrutícolas importados.
El gobierno francés prevé también la posibilidad de aplicar esta medida a productos agrícolas y cárnicos, en aras de aliviar la tensión con el sector agrícola francés, uno de los más críticos con el acuerdo de libre comercio entre la UE y el Mercosur, cuya firma se ha aplazado hasta el próximo 12 de enero.