El número de habitantes en España es casi proporcional al de roscones que se consumen durante la Navidad. Puede parecer una exageración, pero los datos lo confirman. Según cifras facilitadas por la Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería (ASEMAC) a Servimedia, estas Navidades se consumirán alrededor de 30 millones de roscones, una cifra muy similar a la registrada en 2024.
Todo apunta a que el roscón de Reyes sigue siendo un imprescindible del 5 de enero y de unas celebraciones navideñas cada vez más prolongadas.
Solo en la Comunidad de Madrid, se estima que la campaña navideña 2025-2026 cierre con la venta de 2,9 millones de roscones, lo que supone el mayor impulso anual para panaderías y pastelerías, especialmente para los obradores artesanos.
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El nuevo roscón: más pequeño y de nata
La Navidad también trae consigo un veredicto claro en uno de los debates más recurrentes: el roscón de nata gana por amplia mayoría. Según datos de ASEMPAS, la Asociación Empresarial de Pastelería Artesana de la Comunidad de Madrid, el 57% de los roscones vendidos están rellenos de nata, seguido a distancia por los de trufa, que se consolidan como la segunda opción preferida.
Además, el roscón evoluciona para adaptarse a los nuevos hábitos de consumo. Las piezas son cada vez más pequeñas, con un peso medio de 500 gramos, y se diversifican las opciones: menos azúcar, sin gluten, sin lactosa y una mayor variedad de rellenos. Paralelamente, tras años de auge del producto industrial y congelado, el roscón artesano vuelve a ocupar un lugar protagonista en las mesas españolas.