Ocho siglos de cultura vitivinícola

Creado: Jue, 12/06/2014 - 20:32
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Por: Ricardo Potts
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Ocho siglos de cultura vitivinícola

Durante siglos, la historia de la región de Valdepeñas ha sido la de sus viñedos, sus frutos y sus vinos, con una tradición que se remonta al tiempo de los iberos, allá por el siglo XII. Sobre su historia y el desarrollo vitivinícola actual de la zona nos habla Echaday Hernández Arteaga, director de marketing de la D.O. Valdepeñas.


¿Dónde está situada Valdepeñas y qué poblaciones abarca?
La Zona de Producción de la Denominación de Origen Valdepeñas se encuentra en la autonomía de Castilla la Mancha, e incluye los municipios de Valdepeñas, Alcubillas, Moral de Calatrava, San Carlos del Valle, Santa Cruz de Mudela, Torrenueva y parte de los términos municipales de Torre de Juan Abad, Granátula de Calatrava, Alhambra y Montiel. Los sembrados de viñedos ocupan una superficie de más de 24.000 hectáreas, de los cuales el 95%  está protegido por la D.O.
 
¿Cuándo y cómo surgió la Denominación de Origen Valdepeñas?
Debemos hacer un poco de historia: La producción de vino en la región se remonta la época de los iberos, pero tomó impulso nacional e internacional sólo en 1861, con la construcción del ferrocarril y el establecimiento de un tren especial hacia Madrid de 25 vagones, llamado “Tren del Vino”. Eran los años en que el vino de Valdepeñas era degustado por todo Madrid, la época de las grandes exportaciones a Filipinas, Cuba y Centroamérica. Su importancia llevó al Ministerio de Fomento a crear una Estación Enológica y Campo de Experimentación y en 1925, la Federación Regional de Viticultores. Tres años después se constituye el Círculo Mercantil Vitivinícola, con el objetivo de defender y promocionar los vinos de la zona. En 1930 se establece la Junta Regional Vitivinícola y el 8 de septiembre de 1932, el Estatuto del Viñedo (primera ley que regulaba el sector vitivinícola español) recoge y reconoce esta zona de producción. Desde entonces, la D.O. Valdepeñas es una de las instituciones vitivinícolas más importantes de España, actualmente la segunda en volumen de ventas y la tercera en reconocimiento y penetración de marca. Sus vinos están consolidados entre profesionales y consumidores tanto del territorio nacional como internacional.
 
¿Cómo han evolucionado en los últimos años las ventas en España y el exterior, hacia qué países exportan?
Las ventas a nivel nacional se han incrementado un 15%, aunque el crecimiento no ha sido exponencial todo el año, es a partir de septiembre del 2013 cuando hemos promocionado más nuestro mensaje y hemos tenido crecimientos del 30 al 40%. En el mercado nacional esta tendencia se está consolidando en el primer trimestre cuando hemos crecido del 10 al 11%, estamos muy satisfechos y creemos que debemos seguir en esta línea. En cuando al internacional estamos en fase de estudio y decisión. Tenemos dos vías, la primera sería atacar los mercados maduros para buscar incrementos, pues supuestamente el trabajo está más hecho y podríamos tener más aceptación, o bien decidirnos por algún mercado aún incipiente para establecer estrategias en el mismo. Para ello debemos alinear los intereses de todas las bodegas, porque como DO tenemos que llegar a los mercados donde operen más establecimientos.
 
¿Hacia cuales mercados exteriores están apuntando?
Ahora mismo los tres mercados exteriores por antonomasia son Alemania, porque históricamente es donde tenemos más potencia y tradición, y por eso estamos asistiendo a ferias como Pro Vine, y otras más específicas de allí. Nos estamos fijando en Holanda porque tiene la particularidad de ser un mercado consumidor pero también distribuidor, por la propia tipología de los holandeses, y por último en mercados emergentes como Japón, un país donde se consume mucho vino y mucho de Valdepeñas. Para tener una idea, desde el año 89 Japón fue país invitado y desde entonces las ventas se han incrementado.
 
¿Y qué me dices de China y Rusia?
Son mercados que no podemos obviar, pero donde hay que entrar con cuidado porque son lo que llamamos “diente de sierra”, por la configuración cíclica de sus demandas con altas y bajas pronunciadas. En un año puedes tener cinco o seis interlocutores muy válidos, pero puedes tener después un año donde esos han desaparecido o bien tienes otros diferentes. Son mercados donde la política tiene un peso muy importante en el flujo comercial y donde muchas veces no se apuestas por vinos de calidad como los nuestros, son mercados que no podemos renunciar a ellos pero tenemos que entrar con mucho cuidado.
 
Has mencionado que históricamente Valdepeñas exporto mucho vino en la época de las colonias hacia América, Filipinas, Cuba, Santo Domingo ¿Se mantienen esas exportaciones o han decaído y se debe recuperar?

Para poder entenderlo hay que verlo en un contexto histórico. Al final en la época de las colonias esos mercados eran puntas de lanza muy potentes para el vino de Valdepeñas. Hoy en día no consumen tanto como entonces, seguimos operando en ellos pero vemos que está decreciendo el consumo de nuestro vino, no tanto porque esté disminuyendo específicamente el consumo de Valdepeñas, sino porque está decreciendo el consumo general de vino.
 
¿Qué puedes decirnos del enoturismo en Valdepeñas?
Ahora mismo no está estructurado como oferta diferenciada, pero es cierto que desde el Consejo, ahora que estamos relacionándonos con los diversos poderes fácticos del pueblo, todos estamos detectando que ese es un punto ciego que deberemos relanzar. Como has podido ver en la visita, tenemos unas instalaciones impresionantes que son dignas de mostrar: el museo, lo que es la propia D.O., muchas bodegas importantes y sitios emblemáticos de historia y cultura.

Lo que estamos haciendo con el ayuntamiento que es nuestro mejor compañero de viaje, es definir un plan de enoturismo real, no buscamos un macro proyecto donde se apunte todo el mundo y que muera a los tres meses, sino comenzar de a poco con dos o tres puntos de interés, y de ahí seguir creciendo.

Otra cosa que nos falta es que cuando se entre por Valdepeñas se tiene que respirar vino, como sucede a lo mejor cuando entras en DO como la Rioja, o en sitios tan emblemáticos como el sur de Francia. Es una asignatura pendiente pero tenemos que implementarla. En todo esto, la infraestructura ya existe, hay cinco o seis sitios de interés turístico vinculados con el mundo del vino, al amparo de la denominación y del ayuntamiento y sólo hay que reactivarlos. Pero necesitamos el apoyo tanto de las bodegas como de nuestro sistema de restauración, porque si no estaremos abriendo unas plazas que no brindarán una experiencia completa. Estamos trabajando en todo esto.
 
Como mínimo habría dos variantes posibles de enoturismo, una porque están cerca de la capital, en visitas de un día, pero también pueden organizarse visitas de varios días que rinden más ¿Hay capacidades de alojamiento para esto último?
Es curioso, porque al final coincidirás conmigo en que simplemente hay que echarlo a andar. En Valdepeñas tanto comarca como en la influencia de la DO, tenemos varias instalaciones hoteleras de cinco estrellas y además ofrecen servicios diversificados que a lo mejor no se piensa que existan en esta región, como pueden ser Spa, Golf o restauración. Tomando en cuenta esos puntos fuertes hoteleros, es parte del plan que estén todos integrados para poder lanzar una oferta, a lo mejor una caja roja de esas que se ven en el VIP que sea Experiencias Valdepeñas, hay muchas posibilidades en estudio. Foto:  Ricardo Potts

 

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