Los vinos argentinos tienen una de sus mejores cosechas

Creado: Lun, 16/05/2011 - 20:29
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El saldo resulta bastante más auspicioso que lo que temían los más pesimistas cuando se insinuaban los racimos: una cosecha que ha llevado a los lagares más volumen que el que pronosticó el INV en el reajuste de febrero (se recogieron en Mendoza 1.925 millones de kilos, alrededor de un 5% más); una calidad que los enólogos definen como “muy buena” en sus pretensiones de elaborar mejores vinos (“Las amplitudes térmicas mejoraron mucho en febrero y marzo”).

Una producción final de mosto por encima de las pretensiones oficiales e ideal para satisfacer la muy tonificada demanda mundial (el Instituto calcula unas 170.000 toneladas); que el promedio nacional aporta un 28% de uvas destinadas a mosto sulfitado (con un 50% de San Juan y un inusual 20% de Mendoza); cuentas que ahuyentan el terror al sobrestock y una disponibilidad técnica adecuada para satisfacer la demanda –tanto la interna como la externa- y por si fuera poco, con precios promedio de mercado que los conocedores del oficio consideran “de equilibrio”.

Con evidencias de ánimos distendidos, en el INV anticiparon el miércoles que en todo el país se habrán recogido poco más de 2.861 millones de kilos de uvas (alrededor de 5% más de lo que se estimó en el pronóstico reajustado en febrero), acumulados los 1.925 millones de kilos de Mendoza, 757 millones de San Juan y el resto del país.

De las prolíficas viñas del Este mendocino se sumaron poco más de 1.000 millones de kilos (más de la mitad de la cosecha local y la mayor producción por zonas). Confían en San Martín y Virgen del Carmen que los enólogos cuentan con una “muy buena “ calidad, porque tras las lluvias de diciembre y enero, el sol compensó con creces y la maduración superó los temores de grado, que lentamente, aunque con retraso, fue consiguiendo valores adecuados.

Lo notable es que Mendoza –al contrario de lo que marca la historia regional- logró finalmente un grado promedio superior al de San Juan, donde los soles fueron menos generosos: 13,45º fue el local, contra 12,98º en San Juan (con un dato extraño en el sorprendente grado alcanzado por los racimos de San Rafael y Alvear).
 
Las tintas mendocinas volvieron a marcar rumbos, con un promedio de 13,63º (contra 13,16º de San Juan); las blancas dieron 13,04º en Mendoza y 12,80º en San Juan. Las rosadas voluminosas aportaron 13,57º en Mendoza y 12,98º en San Juan.

Con silencio en las viñas y parrales y sonidos en los lagares, se estimaba el jueves que Mendoza habrá descubado al final del proceso de elaboración 944 millones de litros de vinos y 292 millones de litros de mostos sulfitados (250 millones de vinos en San Juan y la notable cifra de 268 millones de mosto).

No es poco señalar que en Mendoza hubo una mayor conducta hacia la elaboración de mosto con las uvas básicas (casi el 20% de lo cosechado en total), porque tradicionalmente los viñateros y bodegueros locales han sido remisos a “entrar por la variante del mosto”.

Esto potencia la industria concentradora; alivia el stock de vinos básicos (Guillermo García calculó “en crudo” el miércoles que “rondaremos el equivalente a 8 meses en los blancos y 1,5 o 2 meses en tintos). Nada para temer: “técnicamente a la cifra de blancos hay que restarle el equivalente a 2 meses de vinos que no salen al mercado cotidiano y en tintos lo importante es que hayamos recuperado un stock para manejar la gran demanda”, según García.
 
Si se recuerdan los miedos de diciembre –temor por la cosecha escasa tras las heladas tardías y expectativas de precios desorbitados por la supuesta escasez, sobre todo en tintas-, las tensiones asoman disipadas. Buen volumen de cosecha (muy poco menos que al récord de 2007, añada que produjo 1.970 millones de kilos en Mendoza), excelente calidad para elaborar buenos caldos y con grado alcohólico suficiente para el buen resguardo.

Y lo que no es poco: entre la naturaleza, los mercados y los operativos “oficiales” (subsidiaron 0,12 peso por sobre los 0,80 que promediaron las ventas en las uvas blancas) se consiguió una muy buena producción de mosto (de hecho se promovió el “Año del Mosto” desde los despachos en el Barrio Cívico y en San Juan), calculando ahora unas 170.000 toneladas traducidas a concentrado.

Esto descomprimió el mercado de las uvas rústicas que fueron rumbo al mosto (que hoy se paga 1.440 dólares la tonelada en el mercado mundial, en Estados Unidos sobre todo que absorbe el 48% de nuestras exportaciones).

Sostuvo además el sulfitado en 1,10 y 1,20 peso el litro. Le da así a la industria mostera un colchón suficiente para satisfacer una demanda internacional muy activa y de precios sostenidos (veníamos de años pobres de 105.000 toneladas en 2009 y 91.133 el año pasado). De hecho han reaparecido en la industrialización algunas firmas que habían entornado sus puertas en las últimas temporadas vendimiales.

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