Cinco mujeres aspiran a maestras del ron cubano

Creado: Dom, 26/07/2015 - 14:40
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Por: Eileen Sosin Martínez (oncubamagazine.com)
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Cinco mujeres aspiran a maestras del ron cubano

Hasta 2009 – desde hace aproximadamente siglo y medio- ninguna mujer había sido propuesta para tamaña categoría. Ese año, Isabel Cristina Rivero se convirtió en la primera Aspirante a Maestra Ronera, y después se sumaron Salomé Alemán, María Caridad Portuondo, Noemí del Toro y Mabel Cuevas.
Todas empezaron muy jóvenes en la industria del ron, recién graduadas de la especialidad de química, y asumieron diferentes responsabilidades dentro del proceso productivo. La experiencia, el conocimiento, el amor por lo que hacen… fueron los motivos fundamentales a la hora de seleccionarlas.
Cada una en su fábrica, como “alumnas” estrella de los Maestros roneros. En total tendrán que pasar entre ocho y diez años para equipararse con ellos. Todavía falta. Entretanto, realizar pruebas de laboratorio, estudiar y crear nuevas mezclas forma parte de sus tareas. Aunque por modestia no lo demuestren, saben que son pioneras en estas lides, y se sienten orgullosas.


Isabel Cristina
“La vida me dio un vuelco: me casé y fui a vivir a Cárdenas, donde está una ronera muy reconocida, la antigua Arechabala. No me importó comenzar como auxiliar de producción, lo mío era saber cómo fabricaban el ron, los análisis físico –químicos, determinar la calidad…
“Cuando me aprobaron para ingresar al movimiento de maestros, lo vi como un gran compromiso, incluso desde el punto de vista personal, porque no puedo quedar mal. Al principio no me fue fácil, tengo que ser sincera; no es habitual ver una mujer en este mundo. Pero, bueno, poquito a poco las personas han visto la seriedad de mi trabajo, han visto que yo amo esto; yo los he respetado y ellos han sido recíprocos.
“Hemos rescatado las tradiciones del ron Perla del Norte, una marca que nació en los años sesenta en nuestra fábrica, y se perdió en el transcurso del tiempo.Ahora queremos retomarla”.


Salomé
“El secreto del ron cubano está en el buen hacer, en la disciplina, el cariño… Por eso este trabajo lleva un tiempo de preparación, es una responsabilidad: te seleccionan y no eres consciente todavía del peso que estás adquiriendo. Independientemente de que no tengamos todavía un título, la vida cambia cuando estamos en el movimiento; las percepciones cambian, las ideas sobre la producción…
“Hay que conservar en el tiempo toda esa historia, ese legado. Muchas personas antes que una lo trabajaron, lo vivieron, y tenemos el deber de cuidar las bodegas de añejamiento, mejorarlas, buscar nuevas bases para el futuro. Tenemos maestros muy profesionales, muy bien formados, y el paradigma es alto.
“Cuento con el respeto de mis compañeros, y no he tenido problemas porque me hayan rechazado por ser mujer. Es complicado, no te digo que no, todo el mundo está mirando, tienes que ser ejemplo, pero nada que nos haya marcado negativamente”.


Caridad
“El ron ligero nació aquí en Santiago, desde esa época viene la tradición de maestros; y los actuales, que tuvieron contacto con los que ya no están, nos apoyan bastante, nos siguen, nos enseñan… Realmente no pensé que me fueran a tener en cuenta. Pensé que sabía muchas cosas, y después que entré al movimiento me di cuenta de que todavía me faltaba un mundo.
“No es que seamos tomadoras, es que conocemos sobre la materia. A la gente siempre le llama la atención ver una mujer en este ámbito, pero te tratan con mucho respeto. Una vez que te seleccionan para formar parte del movimiento, ya no es tan difícil; lo difícil está en que seas elegida.
“Aparte del trabajo que desempeño en la ronera, tengo lo extra: las tareas que te dan, las investigaciones, la creación de productos, experimentar mucho. Aunque lleguemos a Maestras siempre queda por aprender, nunca se tiene la verdad absoluta”.


Mabel
“El movimiento pretende que ese conocimiento recibido de generaciones antiguas de maestros, no quede trunco, que tenga una continuidad, para que el ron mantenga su calidad, su prestigio en el mercado.
“Ser aspirante lleva empeño, dedicación. Además de las actividades que realizamos durante la jornada laboral, también requiere un tiempo para la autopreparación, y sobre todo a las mujeres ese tiempo se nos limita un poco, porque cuando llegamos a la casa, las tareas hogareñas… Pero tenemos que buscar ese momento, de verdad la formación lo requiere.
“A veces me queda menos tiempo para dormir, porque por la mañana me tengo que levantar temprano por la niña, la escuela, las cosas que hay que hacer. Entonces hace falta un reacomodo, hay que planificarse bien. Si tengo que viajar, aprovecho y voy revisando, leyendo, pesando qué voy a hacer”.


Noemí
“Tuve el honor de hacer las prácticas de la universidad con el maestro José Pablo Navarro. Estudié en la CUJAE pero volví de nuevo para Santiago, y me ubicaron en CubaRon, que cuando aquello se llamaba Empresa de Bebidas.
“Como especialista trabajé en la parte de destilería, fui jefa de planta del ron Matusalén, jefa de fabricación del Caney… Me encanta la tecnología, estar en la producción, esa es mi vida. Cuando estuve en la destilería éramos muy poquitas mujeres, y siempre manejé bien los problemas, sobre todo con enseñanza, para que las personas conozcan bien lo que están haciendo. En esta industria no se puede trabajar por trabajar.
“El ron es una bebida que le gusta a todo el mundo: yo disfruto mucho tener una conversación agradable entre amigos o con la familia, poner buena música, compartir una botella, saborear su calidad”.

Fuente: www.oncubamagazine.com
 

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Por: Eileen Sosin Martínez (oncubamagazine.com)