<p>Desde el Palacio de las Convenciones de La Habana, los asistentes a la Conferencia Magistral ¨150 años de los Lectores de Tabaquería¨ -algunos con chavetas y otros con las palmas de las manos golpeando mesuradamente las mesas- participaron del ritual que da inicio a esa tradicional actividad en las fábricas de puros cubanos. </p>
150 años de las Lecturas de Tabaquería
Viernes, Febrero 27, 2015 - 03:25
Desde el Palacio de las Convenciones de La Habana, los asistentes a la Conferencia Magistral ¨150 años de los Lectores de Tabaquería¨ -algunos con chavetas y otros con las palmas de las manos golpeando mesuradamente las mesas- participaron del ritual que da inicio a esa tradicional actividad en las fábricas de puros cubanos.
La Directora del Museo del tabaco, Zoe Nocedo se hizo acompañar de tres lectores de con más de 10 años de experiencia: Grisel Valdés, de la Fábrica H Upmann; Odalys Lara, de la Fábrica Corona y Jacinto Taguada, de la Fábrica Partagás. Ellos amenizaron el interesante estudio de Nocedo con fragmentos de lecturas habituales, esas que han inspirado marcas legendarias como Montecristo y Romeo y Julieta.
Desde sus orígenes el lector de tabaquería es la única plaza que es aprobada primero por los trabajadores y luego por la administración. La evolución a principios del siglo XX, de soportes comunicativos como la radio, no erradicó esta práctica, sino que la expandió hasta los predios de las fábricas de tabaco.
Las lecturas de tabaquería forman parte ineludible de la tradición tabacalera cubana y constituyen un eficaz agente de la educación, la ciencia y la cultura; no es de extrañar que se haya reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación y que aspire a convertirse en Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Un habano se elabora con cinco tipos de hojas de tabaco cultivadas en Cuba. Tres forman la tripa, volado, seco y ligero, responsables del aroma, el sabor y la combustión. El capote da estructura y la capa, fina y elástica, culmina la perfección del puro.
No todos los puros se disfrutan igual. Elegir el puro adecuado según el momento, iniciación, sobremesa, evento social, celebración o disfrute personal, transforma la experiencia. El error no es el puro, es fumarlo fuera de su contexto.
El Habano es un producto vivo cuya conservación exige control absoluto de humedad, temperatura y ventilación. Desde el uso de humidores de caoba hasta el concepto técnico del Maturing Room, este artículo explica por qué la maduración correcta del cigarro cubano es clave para preservar su aroma, textura y placer de fumada.
Establecer un «matrimonio» o «maridaje» siempre ha resultado complicado, toda vez que relacionar gustos y percepciones es altamente difícil, y lo es quizás mucho más sí la vedette del tema es el habano, combinado con el café y los espirituosos.