Gofres: origen, versiones curiosas y cómo preparalos en casa
Crujiente, dulce y con un aroma irresistible. Los gofres (waffles) brillan como postres o desayunos clásicos de invierno, aunque hay quienes lo prefieran salado.
Originarios de Bélgica, la receta ha sabido evolucionar con el tiempo, pasando de una “simple” mezcla de huevo, leche, harina y azúcar a un producto tremendamente popular ya no solo entre belgas sino en todo el mundo. De hecho, de él nació luego su homólogo estadounidense: el waffle.
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Las más versiones raras del gofre
Si algo ha demostrado el gofre es su versatilidad. Estas son algunas de las variantes más curiosas:
- Gofre de Lieja (Bélgica): El más antiguo y probablemente el más icónico. Su masa es densa y contiene azúcar perlado que se carameliza, creando un exterior crujiente y dulce.
- Bubble waffle (Hong Kong): Con forma de burbujas, esta versión callejera se rellena con helado, frutas o siropes. Visualmente llamativo y muy popular.
- Stroopwafel (Países Bajos): Dos capas finas de gofre con relleno de caramelo, mantequilla y canela. Tradición: colocarlo sobre una taza caliente para fundir su interior.
- Våfflor (Suecia): En forma de corazón, sin levadura y asociado a citas románticas. Se sirve con nata, mermelada o helado.
- Gofre relleno de Lille (Francia): Ovalado y relleno de crema de vainilla o azúcar de remolacha, con historia vinculada a la realeza.
- Gofres de maíz (EE.UU.): Sin gluten y de textura suave, ideales para acompañamientos dulces o salados.
- Waffle dogs (Hawái/Madrid): Una fusión entre gofre y perrito caliente, con rellenos que van desde chocolate hasta pollo con curry.
¿Cómo hacer gofres caseros?
El punto de partida es la masa que incluye harina, leche, huevos, mantequilla, levadura, azúcar perlado y un toque de vainilla.
Primero se mezcla la levadura con la leche templada. Luego, se añaden los huevos, la harina, la sal y la vainilla, amasando hasta lograr una masa homogénea. Luego se incorpora la mantequilla y, por último, el azúcar perlado.
Una vez lista la masa, se deja reposar para que fermente.Entonces, se colocan pequeñas porciones en una gofrera previamente engrasada y caliente. En unos 5 o 6 minutos estarán listos: dorados por fuera y tiernos por dentro. El secreto está en encontrar el punto exacto según el gusto personal.
¿Cuál es el mejor gofre?
En realidad, la elección es demasiado subjetiva. Aunque, ciertamente el de Lieja suele ser bastante popular y tiene sentido: es el clásico: textura crujiente, interior jugoso y sabor caramelizado. El juego a partir de ahí admite tantas combinaciones como guste el paladar.
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