Barcelona Wine Week donde el vino español mira al mundo para sobrevivir

Barcelona Wine Week donde el vino español mira al mundo para sobrevivir
Barcelona Wine Week reúne a una de cada tres bodegas españolas en un momento clave para el sector. En un contexto de incertidumbre global, el vino español busca nuevos mercados internacionales, adapta su discurso y refuerza su identidad entre tradición, innovación y cambio de hábitos.
Barcelona Wine Week
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Martes, Febrero 3, 2026 - 10:07

El vino español afronta uno de los momentos más complejos de su historia reciente y, al mismo tiempo, uno de los más decisivos. Con el consumo interior a la baja, un escenario internacional marcado por la incertidumbre comercial y un cambio profundo en los hábitos del consumidor, el sector se aferra a la exportación como vía de crecimiento.

La Barcelona Wine Week se convierte así en el gran escaparate donde una de cada tres bodegas españolas sale a buscar futuro más allá de sus fronteras.

El vino español se une para abrir mercados exteriores en Barcelona Wine Week

Lejos del derrotismo, lo que se respira en los pabellones de Montjuïc es una actitud de resistencia activa. Más de 1.350 bodegas, procedentes de 90 denominaciones de origen y sellos de calidad, participan en la edición más ambiciosa hasta la fecha de la feria, que ocupa 10.900 metros cuadrados y reúne a cerca de 900 compradores internacionales invitados por el ICEX.

Durante estos tres días se celebran alrededor de 13.500 reuniones de negocio, con especial foco en mercados estratégicos de Europa, América y Asia, en un momento en el que el vino español necesita diversificar destinos ante posibles barreras comerciales.

“Aquí se abren puertas”, subrayó Javier Pagés, presidente del salón, recordando que la feria es ante todo un encuentro económico en un contexto global cada vez más inestable.

Un sector en revisión: clima, consumo y tecnología

El empuje exportador convive con una profunda revisión interna. El cambio climático obliga a repensar calendarios y prácticas en el viñedo; la inteligencia artificial comienza a incorporarse como herramienta de apoyo en el campo y la bodega; y los nuevos hábitos de consumo impulsan estilos más ligeros y con menor graduación alcohólica, sin renunciar a la identidad del vino español.

Todo ello se refleja en el programa técnico de la feria, con 80 actividades y 136 ponentes, entre los que destacan ocho Master of Wine, enólogos de referencia y la influyente crítica británica Jancis Robinson, que dirige una cata centrada en el diálogo entre tradición e innovación.

Familias del vino: herencia, relevo y futuro

El hilo conductor de esta edición, las familias del vino, resume bien el momento que vive el sector. Grandes sagas históricas como Torres, Vega Sicilia, Gramona, Roqueta Origen o José Pariente conviven con proyectos pequeños y microbodegas lideradas por viticultores jóvenes que priorizan el suelo, el paisaje y el trabajo colectivo frente al personalismo de marca.

La pregunta no es solo cómo preservar la herencia, sino cómo gestionar el relevo generacional en un mercado radicalmente distinto al que conocieron las generaciones anteriores.

Diversidad territorial y músculo gastronómico

Cataluña lidera la participación con unas 320 bodegas, seguida de Castilla y León, La Rioja y Castilla-La Mancha, mientras que Andalucía, Murcia y Asturias incrementan su presencia. La feria combina grandes grupos consolidados con más de 300 microbodegas, reflejando la diversidad real del vino español.

A ello se suma el espacio #BWWGastronomy, donde la experiencia se completa con propuestas culinarias de restaurantes de referencia de Barcelona, armonizadas por vinos seleccionados por el sumiller César Cánovas, Premio Nacional de Gastronomía.

Exportar o quedarse atrás

El contexto internacional marca la urgencia. El ministro de Agricultura, Luis Planas, recordó que la estrategia pasa por diversificar mercados ante la amenaza de aranceles, con acuerdos en marcha o previstos con India, Mercosur, Indonesia, Canadá, Japón, México o Corea.

España exporta actualmente vino por valor de 2.900 millones de euros, una cifra relevante, pero con margen de crecimiento si se logra consolidar la presencia en nuevos destinos.

En un mundo incierto, el vino español no se repliega: sale a buscar nuevos paladares. Lo hace desde la diversidad, desde la unión del sector y desde una identidad que se adapta sin diluirse. La Barcelona Wine Week no es solo una feria: es el reflejo de un vino que sabe que su futuro, hoy más que nunca, se juega fuera de casa.

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