Apionabo: la raíz más fea del otoño esconde cuatro recetas que merece la pena probar
El apionabo es uno de esos productos que pueden pasar inadvertidos en el mercado hasta que alguien explica qué hacer con ellos. Está emparentado con el apio, pero en esta variedad lo verdaderamente interesante es la raíz: una esfera irregular de carne clara, firme y con un sabor que recuerda al apio, aunque más suave, terroso y ligeramente dulce.
Su temporada encaja especialmente bien con los meses fríos y su textura permite tratarlo casi como una patata, aunque con bastante más personalidad.
En Excelencias Gourmet ya lo vio convertirse incluso en protagonista de los salazones vegetales presentados en Madrid Fusión. Para empezar en casa no hace falta llegar tan lejos: estas cuatro preparaciones muestran casi todo lo que puede hacer.
Cuatro maneras de cocinar apionabo
1. Puré de apionabo: una alternativa a la patata
Pela 500 gramos de apionabo, córtalo en dados y cuécelo durante unos 20 minutos en agua con sal hasta que esté muy tierno. Escurre bien y tritura con 30 gramos de mantequilla y unos 80 ml de leche o nata caliente.
Ajusta de sal, añade pimienta blanca y, si quieres, una pizca de nuez moscada. El resultado es más aromático que un puré de patata y funciona especialmente bien con carnes asadas, pescado o setas.
2. Crema de apionabo y puerro
Sofríe un puerro y media cebolla en aceite de oliva. Añade 500 gramos de apionabo en dados y una patata pequeña, cubre con caldo de verduras y cocina durante unos 25 minutos.
Tritura hasta conseguir una crema muy fina y termina con aceite de oliva, pimienta negra y unas avellanas tostadas. Si buscas una textura más untuosa, puedes incorporar un poco de nata antes de triturar.
Las cremas vegetales tienen precisamente esa ventaja: permiten trabajar productos de temporada con muy pocos ingredientes. En esta crema de puerro de Excelencias Gourmet tienes otra opción sencilla para los días más fríos.
3. Apionabo asado con mantequilla y tomillo
Es probablemente la preparación que mejor demuestra todo su potencial. Pela el apionabo, córtalo en gajos o dados grandes y mézclalo con aceite de oliva, sal, pimienta y tomillo.
Hornea a 200 ºC durante unos 35-45 minutos, removiendo a mitad de cocción, hasta que los bordes estén dorados y el interior resulte cremoso.
Termina con una nuez de mantequilla, unas gotas de limón y, si quieres llevarlo un poco más lejos, parmesano rallado o una salsa de yogur y mostaza.
4. Céleri rémoulade: el clásico francés que se come crudo
El apionabo también funciona sin pasar por el fuego. El céleri rémoulade es una preparación francesa en la que la raíz se corta en juliana muy fina y se mezcla con una salsa cremosa de mostaza.
Para hacerlo en casa, ralla unos 400 gramos de apionabo y mézclalos inmediatamente con unas gotas de limón. Incorpora dos cucharadas de mayonesa, una cucharadita de mostaza de Dijon, un poco más de zumo de limón, sal, pimienta y perejil.
Déjalo reposar en frío antes de servir. Es crujiente, ácido y cremoso a la vez, y funciona como entrante o guarnición de carnes frías y pescados.
Cómo elegir y preparar el apionabo
Busca piezas firmes, pesadas para su tamaño y sin zonas blandas. Su aspecto rugoso es completamente normal. Para limpiarlo, lo más práctico es cortar primero la base y la parte superior y retirar después la piel gruesa con un cuchillo.
Una vez cortado, la pulpa puede oxidarse, por lo que unas gotas de limón ayudan a conservar su color si no se va a cocinar inmediatamente.
Y aunque siga viviendo a la sombra de la calabaza, las castañas o las setas, quizá ahí esté parte de su atractivo. El apionabo demuestra que algunos de los productos más interesantes del otoño no son necesariamente los más bonitos del mercado.