Chile premia a quienes transformaron su cocina en cultura, oficio y futuro

Chile premia a quienes transformaron su cocina en cultura, oficio y futuro

Augusto Merino, Guillermo Rodríguez e INACAP reciben los galardones 2026 de la Academia Gastronómica de Chile por su aportación a la cultura, el oficio y la formación culinaria. Etiquetas:
Galardonados y representantes de la Academia Gastronómica de Chile durante la ceremonia de premios 2026.
La Academia Gastronómica de Chile reconoce a sus galardonados de 2026
Monday, October 12, 2026 - 12:00

Una cocina no se construye únicamente con grandes platos. También necesita quien la documente, quien abra camino desde los fogones y quien enseñe a la siguiente generación. Esa fue precisamente la fotografía que dejó la ceremonia anual de la Academia Gastronómica de Chile (AGCH), que este año distinguió a tres nombres estrechamente vinculados con la evolución de la gastronomía del país.

Augusto Merino Medina, Guillermo Rodríguez Astorga y el Área de Gastronomía de INACAP recibieron los reconocimientos de Aporte a la Cultura Gastronómica Chilena, Trayectoria y Contribución Personal e Investigación, Educación y Difusión Gastronómica, respectivamente.

presidente
Bruno Saco, presidente presidente de la Academia Gastronómica de Chile

Durante la ceremonia, Bruno Sacco, presidente de la Academia Gastronómica de Chile, quiso poner el foco en todo lo que hay detrás de una cocina que hoy se reconoce como parte esencial de la identidad del país. Recordó cómo, hace apenas unas décadas, la gastronomía chilena permanecía muchas veces en un ámbito doméstico y poco visible, y cómo la formación profesional, la apertura de nuevos restaurantes, la investigación y el trabajo de cocineros, cronistas e instituciones fueron transformando ese escenario.

“Comer no es sólo alimentarse: es cultura. Es emoción. Es territorio. Es infancia. Es comunidad”, afirmó Sacco.

La frase resume bien el espíritu de unos galardones que no premian únicamente trayectorias individuales, sino distintas formas de construir patrimonio gastronómico: documentarlo, cocinarlo, enseñarlo y transmitirlo.

La ceremonia llega en un momento especialmente interesante para la cocina chilena, que busca fortalecer su patrimonio al mismo tiempo que gana espacio en ámbitos como la investigación, la innovación y la formación profesional. La propia Academia Gastronómica de Chile ha situado entre sus objetivos la preservación y difusión de la identidad culinaria nacional.

Augusto Merino: cuando escribir de comida es escribir de un país

El premio de Aporte a la Cultura Gastronómica Chilena fue para Augusto Merino Medina, conocido por generaciones de lectores bajo el seudónimo de Ruperto de Nola.

Abogado, académico, investigador, escritor y cronista gastronómico, Merino ha dedicado buena parte de su trayectoria a mirar la cocina mucho más allá de la receta. Sus textos han conectado platos y productos con historia, costumbres, territorio, literatura y memoria, ayudando a convertir la gastronomía en materia de conversación cultural.

Su relación con la Academia es además histórica. Merino participó en el proceso que condujo a la creación de la institución chilena, una historia que Excelencias Gourmet recogió ya en 2013 durante los primeros pasos para constituir la Academia de Gastronomía de Chile.

El reconocimiento adquiere así una dimensión que trasciende la crónica gastronómica: premia la construcción de un relato alrededor de aquello que Chile come y de las razones por las que lo come.

Guillermo Rodríguez y medio siglo defendiendo el oficio de cocinero

Si Merino representa la palabra y la memoria, Guillermo Rodríguez Astorga representa el oficio. El cocinero recibió el galardón de Trayectoria y Contribución Personal tras cincuenta años vinculados a la gastronomía chilena.

Rodríguez perteneció a la primera generación de profesionales formados en INACAP y se tituló en 1976 como Técnico en Cocina Internacional. Posteriormente amplió su formación en la Escuela de Hotelería de París y, de regreso a Chile, participó en algunos de los proyectos que ayudaron a consolidar una restauración más profesional en el país.

Su nombre está especialmente ligado a Les Toques Blanches Chile, organización que presidió durante 27 años, además de iniciativas destinadas a poner en valor la cocina y los productos nacionales, como el Día de la Cocina Chilena y el Día del Vino Chileno.

Precisamente, cada 15 de abril Chile celebra oficialmente su cocina, una fecha que reivindica recetas, ingredientes y tradiciones diferentes de norte a sur del país.

INACAP: 45.000 profesionales y cinco décadas enseñando gastronomía

El tercer reconocimiento amplía la mirada desde las personas hacia la educación. El Área de Gastronomía de INACAP fue distinguida en la categoría de Investigación, Educación y Difusión Gastronómica después de cinco décadas dedicadas a formar profesionales.

Según los datos presentados durante la ceremonia, la institución ha preparado a más de 45.000 técnicos y profesionales y mantiene presencia en las 16 regiones de Chile. Esa dimensión territorial ha permitido vincular la enseñanza con ingredientes, productores y tradiciones culinarias muy diferentes entre sí.

Su papel no se limita hoy a enseñar técnicas de cocina. Investigación, ciencia, tecnología, sostenibilidad y patrimonio están ganando espacio en la formación gastronómica. Este mismo año, INACAP fue sede del Science & Cooking World Congress Chile 2026, que reunió a científicos, cocineros, investigadores y docentes para debatir cómo debe evolucionar la alimentación del futuro.

El encuentro congregó posteriormente a más de 300 profesionales alrededor de la gastronomía científica, reforzando el papel de la institución como espacio de conexión entre cocina, conocimiento e innovación.

La Academia Gastronómica de Chile anunció, además, su intención de postular al Área de Gastronomía de INACAP a uno de los galardones anuales de la Academia Iberoamericana de Gastronomía.

Los tres reconocimientos terminan confluyendo en una misma idea: la cocina chilena necesita platos, pero también relato, profesionales y conocimiento. Como recordó Bruno Sacco durante la ceremonia, comer es también territorio, memoria y comunidad.

Quizá ahí esté el mensaje más potente de estos premios: el futuro de una cocina empieza por saber de dónde viene y por quiénes han contribuido a contarla, cocinarla y enseñarla.

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