Sin ellas no hay campo: de sostener la tierra a decidir su futuro

Sin ellas no hay campo: de sostener la tierra a decidir su futuro

En el Día Internacional de las Mujeres Rurales, Womanation Congress 2026 plantea un nuevo reto para el campo: pasar de reconocer la presencia de las mujeres a garantizar su participación en las decisiones.
Mujer agricultora trabajando en el campo, símbolo del papel esencial de las mujeres rurales en la agricultura y el futuro del territorio.
Día Internacional de las Mujeres Rurales 2026: sin ellas no hay campo
Thursday, October 15, 2026 - 10:00

El campo no se entiende sin ellas. Naciones Unidas reconoce cada 15 de octubre el Día Internacional de las Mujeres Rurales para poner en valor su papel decisivo en el desarrollo agrícola, la seguridad alimentaria, la gestión de los recursos naturales y la supervivencia de las comunidades rurales. En 2026, además, la celebración coincide con el Año Internacional de la Mujer Agricultora, reforzando un debate que ya no se limita únicamente a visibilizar su trabajo: también habla de propiedad, liderazgo, oportunidades y capacidad de decisión.

Ese será precisamente el punto de partida de la sexta edición de Womanation Congress, que se celebrará este 15 de octubre en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural de la Universitat Politècnica de València bajo el lema “Raíz y Futuro. Sin ellas no hay campo”. El encuentro reunirá a instituciones, universidad, cooperativas, empresas, investigación y profesionales vinculadas al medio rural para abordar relevo generacional, innovación, digitalización, emprendimiento y liderazgo.

Las mujeres siempre estuvieron; ahora toca decidir

Durante décadas, buena parte del trabajo de las mujeres rurales permaneció integrado en la explotación familiar sin traducirse necesariamente en propiedad, representación o presencia en los órganos de gobierno. Esa distancia entre estar y decidir sigue siendo una de las grandes cuestiones pendientes.

El debate no es únicamente simbólico. Como ha contado Excelencias Gourmet al analizar el liderazgo femenino dentro del sector gastronómico y agroalimentario, las mujeres representan aproximadamente un tercio de la base social titular de las cooperativas, pero su presencia en los consejos rectores continúa siendo considerablemente menor. La incorporación a los espacios de dirección sigue, por tanto, muy por detrás de su participación real en el tejido productivo.

Womanation quiere llevar esa conversación al futuro inmediato. La negociación de la próxima PAC 2028-2034, la digitalización del campo y la necesidad de garantizar la continuidad de las explotaciones convierten el relevo generacional, ambiental y femenino en tres piezas difíciles de separar.

No basta con atraer jóvenes si no encuentran un proyecto de vida viable en los pueblos. Tampoco basta con conservar tradiciones si quienes las mantienen no tienen capacidad para intervenir en las decisiones económicas y estratégicas del territorio.

Tradición también significa conseguir que alguien quiera quedarse

Hablar de tradición rural no debería significar únicamente conservar recetas, cultivos o formas de producción. También implica garantizar que exista una generación preparada para continuarlas.

Excelencias Gourmet ha abordado este desafío desde distintos territorios. En El Bierzo, programas de formación vitivinícola están trabajando directamente el relevo generacional, llevando a los jóvenes al viñedo para aprender sostenibilidad, recuperación de suelos y gestión de explotaciones. Una filosofía similar está detrás de iniciativas gastronómicas como el Festival MAMA de Ezcaray, donde madres, hijos y nuevas generaciones convierten la transmisión del conocimiento en una forma de mantener vivo el territorio.

También encuentros como FéminAS, Congreso Internacional de Gastronomía, Mujeres y Medio Rural, llevan años reivindicando a cocineras, productoras y guardianas de conocimientos tradicionales como piezas esenciales frente al reto demográfico y la pérdida de población rural.

Womanation Congress sumará este año otra pieza a esa reflexión con un espacio dedicado a las vocaciones STEAM entre niñas y jóvenes rurales. Porque el relevo femenino también comienza mucho antes de entrar en una cooperativa: empieza cuando una niña puede imaginarse como agricultora, ganadera, ingeniera, investigadora o empresaria sin creer que para desarrollar su carrera necesita abandonar su pueblo.

Durante generaciones ellas estuvieron. Después comenzaron a hacerse visibles y a participar. El siguiente paso es mucho más profundo: estar también allí donde se decide qué campo, qué pueblos y qué tradiciones llegarán a la siguiente generación.

Porque sin mujeres no hay relevo. Sin relevo no hay territorio. Y sin ellas, no hay campo.

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