Málaga presenta en Europa una capitalidad gastronómica que va más allá de los restaurantes

Málaga presenta en Europa una capitalidad gastronómica que va más allá de los restaurantes

Málaga presenta en la Comisión Europea su capitalidad gastronómica 2026/2027, con más de cien acciones para impulsar producto local, tradición, salud y sostenibilidad.
Rafael Ansón, Daniel Calleja y Fernando de la Torre posan durante la presentación de Málaga como Capital Europea de la Cultura Gastronómica 2026/2027.
Presentación de Málaga, Capital Europea de la Cultura Gastronómica 2026/2027
Monday, July 20, 2026 - 13:25

Málaga ha presentado en la sede de la Comisión Europea en España las principales líneas de su Capitalidad Europea de la Cultura Gastronómica 2026/2027, un reconocimiento con el que la ciudad aspira a convertirse en altavoz de una nueva forma de entender la alimentación: saludable, social, solidaria, sostenible y satisfactoria.

El acto ha reunido al alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; al copresidente de la Comunidad Europea de la Nueva Gastronomía, Rafael Ansón; al responsable de la ejecución del programa de actividades, Jaime Briales, y al director de la Representación de la Comisión Europea en España, Daniel Calleja, entre otros representantes institucionales.

Málaga recogió el testigo de Gdansk, en Polonia, como Capital Europea de la Cultura Gastronómica y afronta ahora un periodo en el que será escenario de más de un centenar de actividades y acciones destinadas a proyectar su patrimonio culinario, sus productos, sus productores y su modelo gastronómico.

Rafael Ansón: “Málaga será el altavoz de la nueva gastronomía del siglo XXI”

Durante su intervención, Rafael Ansón explicó que la capitalidad no debe entenderse únicamente como una sucesión de celebraciones gastronómicas, sino como una plataforma desde la que reflexionar sobre el papel que ocupa la alimentación en la sociedad actual.

“Málaga, durante un año y medio, va a ser escenario de todo lo que se va a proyectar en Europa”.

El copresidente de la Comunidad Europea de la Nueva Gastronomía destacó también la difusión que tendrá el programa tanto en Europa como en el ámbito iberoamericano.

Ansón recordó que durante décadas la gastronomía estuvo asociada principalmente al placer y a una minoría que podía acceder a los grandes restaurantes. Frente a ese modelo, defendió una visión más amplia en la que comer bien está directamente relacionado con la salud, la convivencia, la sostenibilidad y la dignidad humana.

La nueva gastronomía debe ser, en su opinión, saludable y social desde el punto de vista individual, pero también solidaria y sostenible desde una perspectiva colectiva. La solidaridad comienza por garantizar que ninguna persona, especialmente ningún niño, padezca hambre o malnutrición. La sostenibilidad, por su parte, resulta imprescindible para conservar los recursos que permiten producir alimentos.

“Si seguimos echando mercurio y plástico al mar, nos cargamos el mar”.

Ansón señaló que la actividad gastronómica tiene una responsabilidad ambiental especialmente elevada porque depende directamente de los campos, el agua, los mares y los ecosistemas.

También insistió en que la gastronomía del siglo XXI no puede reducirse a los restaurantes ni a las estrellas Michelin. Su verdadera estructura comienza en la producción y continúa en la industria de transformación, la distribución, el comercio, la hostelería y el consumo doméstico.

“Si no hay olivos, no hay aceitunas; si no hay aceitunas, no hay aceite”.

Con esta idea, Ansón defendió la importancia de agricultores, ganaderos, pescadores, industrias alimentarias, mercados y distribuidores dentro de una misma cadena alimentaria.

El copresidente de la Comunidad Europea de la Nueva Gastronomía anunció además la organización en Málaga de un seminario dedicado a estudiar un nuevo marco jurídico para la alimentación y la gastronomía.

Su planteamiento es que el acceso a una alimentación adecuada pueda reconocerse como un derecho de especial protección y que las administraciones asuman como prioridad que ningún ciudadano pase hambre.

Más de cien acciones para recuperar recetas, productos y sabores malagueños

Jaime Briales presentó un programa concebido como una agenda abierta y en permanente evolución. Según explicó, se trata de un programa vivo, en el que las propuestas podrán incorporarse, modificarse o ampliarse a medida que las organizaciones del sector planteen nuevas iniciativas.

Uno de sus objetivos será evitar que la presión turística provoque la pérdida de la identidad culinaria de Málaga. Para ello, la capitalidad pretende proteger la cocina tradicional, impulsar el producto local y conseguir que tanto los visitantes como los propios malagueños puedan reconocer el territorio a través de sus platos.

El proyecto reúne al Ayuntamiento de Málaga, la Diputación Provincial, la Universidad de Málaga, la asociación de hosteleros Mahos, La Carta Malacitana, la Academia Gastronómica de Málaga, el Club Gastronómico KM0 y el Consejo Regulador de las denominaciones de origen Málaga, Sierras de Málaga y Pasas de Málaga, entre otras entidades.

Entre las propuestas figura “Málaga en 10 platos”, una selección destinada a presentar recetas emblemáticas como el gazpachuelo, los espetos o las berzas malagueñas.

También se trabajará en la recuperación y reinterpretación del recetario tradicional y en la recreación de menús inspirados en la gastronomía malagueña de finales del siglo XIX y comienzos del XX.

La Universidad de Málaga impulsará un proyecto para localizar recetas perdidas que nunca llegaron a escribirse y que todavía conservan familias de aldeas, barrios y municipios de la provincia. La intención es documentarlas antes de que desaparezcan junto a las últimas personas que conocen su elaboración.

El programa incorporará igualmente catas de vinos, pasas y otros productos protegidos, encuentros con cocineros, acciones relacionadas con el kilómetro cero, iniciativas sobre seguridad alimentaria y colaboraciones con anteriores capitales europeas.

La dimensión provincial tendrá un papel decisivo mediante la incorporación de Sabor a Málaga, la marca promovida por la Diputación para respaldar los productos agroalimentarios malagueños.

“No se trata de sumar estrellas Michelin, sino excelencias”

Francisco de la Torre reafirmó el compromiso del Ayuntamiento con una capitalidad que, según afirmó, debe dejar un legado que permanezca cuando finalice el programa oficial.

El alcalde destacó que la gastronomía forma parte de la estrategia cultural, turística y económica desarrollada por Málaga durante las últimas décadas. También puso en valor el peso de la restauración dentro del empleo turístico y la presencia de miles de establecimientos repartidos tanto por las zonas más visitadas como por los barrios.

De la Torre recordó la diversidad productiva de la provincia, capaz de ofrecer productos subtropicales como mangos y aguacates, frutas y hortalizas de montaña, quesos de cabra, oveja y vaca, vinos dulces históricos y nuevas elaboraciones procedentes de las Sierras de Málaga y de Ronda.

“No se trata de sumar más estrellas Michelin, se trata de sumar excelencias”.

El objetivo, añadió, es consolidar la idea de que en Málaga comer es cultura.

Daniel Calleja cerró el acto destacando que la gastronomía, el turismo y la cultura forman parte de la identidad europea y de su modelo social.

El director de la Representación de la Comisión Europea en España manifestó el apoyo de las instituciones comunitarias a un proyecto que conecta producción, transformación, distribución, comercio, restauración, innovación y sostenibilidad.

“La comida es amor hecho bocado. Esta capitalidad debe servirnos para seguir enamorándonos de Málaga, de su cultura y de su gastronomía”.

Durante los próximos meses, Málaga quiere demostrar que una capitalidad gastronómica no se construye únicamente alrededor de cocineros reconocidos. Se construye también en las huertas, los mercados, las bodegas, los barcos de pesca, las cocinas domésticas y las recetas transmitidas entre generaciones.

Un patrimonio cotidiano que la ciudad se propone proyectar ahora desde el sur de Europa hacia el mundo.

Málaga, Capital Europea de la Cultura Gastronómica
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