Carolina Álvarez, primera mexicana con dos estrellas Michelin, revela cómo Garfield despertó su vocación

Carolina Álvarez, primera mexicana con dos estrellas Michelin, revela cómo Garfield despertó su vocación

La chef Carolina Álvarez repasa en Excelencias Gourmet 101 su camino desde Monterrey hasta Flores Raras y su histórico hito Michelin.
chef Carolina Álvarez en restaurante Flores Raras de valencia
Carolina Álvarez - cortesía de entrevistada
Friday, May 22, 2026 - 13:00

“Veía a Garfield comer lasaña y me obsesioné con probarla”. Así recuerda Carolina Álvarez uno de los primeros momentos que, sin saberlo, marcaron su relación con la cocina. Mucho antes de convertirse en la primera mexicana en alcanzar dos estrellas Michelin y de ponerse al frente de Flores Raras, en Valencia, hubo una niña en Monterrey empeñada en recrear aquel plato que veía en televisión. El primer intento, admite entre risas, fue desastroso. Pero insistió hasta perfeccionarlo e incluso acabó vendiéndolo a sus vecinos.

En la entrevista con Excelencias Gourmet para la edición 101 de la revista, la chef repasa una trayectoria construida desde la constancia, el aprendizaje y una forma profundamente humana de entender la alta cocina.

El plato que Garfield puso en su camino

En casa de Carolina, cocinar formaba parte de la vida cotidiana. Siempre había algo al fuego, gente alrededor de la mesa y una hospitalidad natural que acabaría marcando su manera de entender el oficio. Sus padres no pertenecían al mundo gastronómico, pero sí le transmitieron esa idea de que alimentar también es una forma de cuidar.

Estudiar gastronomía, sin embargo, no fue una decisión inmediata ni evidente. La profesión no tenía entonces el reconocimiento actual y no era el futuro que imaginaban para ella. El punto de inflexión llegó al descubrir la cocina de vanguardia. Aquella forma de cocinar, con nuevas técnicas y otra manera de entender el producto, le hizo tener claro que quería formar parte de ese universo. España era entonces el lugar al que había que mirar.

Mientras estudiaba, trabajó intensamente en cocina y aprendió pronto que detrás del oficio había mucho más esfuerzo que glamour. Su llegada a España se produjo a través de una franquicia mexicana que le permitió dar el salto, adaptarse a una nueva cultura gastronómica y seguir creciendo sin perder su identidad.

Los sabores de México, de hecho, siguen muy presentes en su vida. “Los chiles viajan conmigo a todas partes”, cuenta.

“Trabajar con Quique Dacosta te cambia los parámetros. Te haces más perfeccionista, tanto en lo profesional como en lo personal.”

Su incorporación al grupo de Quique Dacosta en 2012 supuso uno de los grandes puntos de inflexión de su carrera. Primero en Vuelve Carolina y después en Denia, Carolina encontró un entorno de máxima exigencia que redefinió su manera de entender la excelencia.

“No somos máquinas, somos personas”: su forma de entender la alta cocina

Pero si algo deja claro Carolina Álvarez en esta conversación es que su liderazgo no responde al viejo estereotipo de las cocinas duras e inflexibles. Su visión de la alta cocina pone a las personas en el centro.

“No somos máquinas, somos personas”, afirma con claridad al hablar de los equipos y de la necesidad de construir espacios exigentes, sí, pero también humanos.

En una industria históricamente marcada por dinámicas de enorme presión, la chef mexicana defiende otro modelo. Cree en la disciplina, pero también en la empatía, en la escucha y en una forma de liderazgo que no normalice el desgaste emocional como parte inevitable del éxito.

“Quiero quitar ese estigma de que las cocinas de alto nivel son lugares duros e inflexibles.”

Ese enfoque ha acompañado también su evolución profesional hasta su actual etapa al frente de Flores Raras, la nueva identidad de la histórica casa valenciana que fue El Poblet.

Su reconocimiento como primera mexicana en alcanzar dos estrellas Michelin representa un hito para la gastronomía contemporánea, aunque ella lo vive con una mezcla de responsabilidad y pudor más que como una conquista personal. En lugar de poner el foco en los premios, habla de equipo, de aprendizaje compartido y de la importancia de abrir camino para quienes vienen detrás.

Y cuando se le pregunta qué le gustaría dejar como legado, su respuesta vuelve a alejarse de cualquier épica. Más que un nombre asociado a un reconocimiento, quiere ser recordada como alguien que trabajó, escuchó y compartió.

La entrevista completa con Carolina Álvarez puede leerse en la edición 101 de Excelencias Gourmet, disponible para descarga digital en el quiosco Revistas Excelencias.

Entrevista Completa Carolina Álvarez en Excelencias Gourmet
Entrevista completa 
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