Una sesión gastronómica inolvidable en El Jardín del Hotel Orfila de Madrid

Creado: Lun, 22/07/2013 - 13:51
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Por: Don Rafael Ansón Oliart, Presidente de la Real Academia de Gastronomía de España
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Una sesión gastronómica inolvidable en El Jardín del Hotel Orfila de Madrid

El exquisito y recoleto Hotel Orfila, con sus 20 habitaciones, situado en la calle del mismo nombre (www.hotelorfila.com), en el corazón de Madrid y muy cerca de Colón, es una verdadera maravilla regentada por la encantadora familia García, su propietaria.

Integrado en la cadena Relais & Châteaux, el Orfila ocupa un palacete construido en 1886 y que se utilizó como teatro a principios del siglo XX. Hoy está poblado de muebles de época, trabajados mármoles y ofrece, entre otros espacios, un patio verde y florido con espléndidos trampantojos. Un lugar para descubrir y que parece trasladarte fuera del asfalto madrileño.

El otro día pude disfrutar de una sesión gastronómica inolvidable en su restaurante El Jardín de Orfila, donde su joven y más que prometedor jefe de cocina, Rubén Arnanz, de apenas 27 años, nos propuso su Colección Verano 2013. Toda una muestra de buen hacer gastronómico.

Una de las más bellas terrazas de Madrid

Antes de adentrarme en el menú, quisiera destacar que todo resultó magnífico, no solo la comida sino el servicio, el entorno, la sumillería y, en especial, una terraza situada en el propio jardín inglés.

El menú de Arnanz se inició con una anchoa 00 (calidad extra) marinada, acompañada de un salmorejo de tomate asado y quinoa real. Siguió con anguila ahumada con arrope de calabaza y yogourt sichimi y con otro plato espléndido: melón y sandía de Roberto de Tudela, con crema y notas cítricas. El pescado fue un rape al vapor de Bangkok con espuma de coco, albahaca y citronella; y la carne, un pichón de Bresse asado y reposado con jugo intenso.

Finalizamos con un plato de queso (Camembert al Calvados y pan de especias) y dos postres: tiempo de albaricoques y una tarta de chocolate.  

Pasión por los productos de temporada

Cocina refinada y técnicamente impecable, la de Rubén Arnanz resulta, en cada uno de sus platos, sabrosa y respetuosa con los productos de temporada, que son su pasión y que adquiere personalmente.

Además, como estudió Bellas Artes, la impronta artística se aprecia en cada uno de sus platos. Pero, por encima de todo, es un cocinero de sólida formación que le ha llevado a restaurantes como José María de Segovia y ya en Madrid, los Hoteles AC Santo Mauro y Ritz.

También completó su formación en restaurantes franceses como Château les Crayeres de Reims, con Philippe Mille (dos estrellas Michelin) y en l’Hotel de Ville de Crissier, con Philippe Rochat y Benoît Violier (tres estrellas Michelin).

Habrá que estar muy atentos a la evolución de este joven restaurador que tanto promete porque, en el relajante escenario de El Jardín de Orfila, seduce con una cocina serena, con un medido toque francés, y muy elaborada en la que, por encima de todo, sobresale una rigurosísima selección de la mejor materia prima.     

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Por: Don Rafael Ansón Oliart, Presidente de la Real Academia de Gastronomía de España