Remedios caseros ¿mitos o realidades?

Creado: Lun, 04/02/2013 - 00:56
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Por: Dra. Norka Garcés Angulo
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Remedios caseros ¿mitos o realidades?

Desde los tiempos más antiguos la mejor farmacia que ha tenido el hombre ha sido la naturaleza. De ahí que brujos sacerdotes o cirujanos que conocieran sus secretos tenían poder y dominio sobre sus compatriotas.

Así, cuando en el antiguo Egipto a un faraón le dolía la cabeza, no se tomaba un aspirina o un ibuprofeno, por la sencilla razón de qué no existía, sino que llamaba a su “médico” y este se limitaba a curarlo si conocía lo que tenía, o lo dejaba en manos de la suprema guaritrix ( curador supremo) , que se encargaba de recetar algún remedio con sustancias provenientes de los tres reinos: mineral, vegetal o animal .

En la actualidad, cuando tenemos al alcance de la mano no solo múltiples medicamentos sino miles de avances en el campo de la medicina , seguimos recurriendo a los consejos y remedios que heredamos de aquella suprema guaritrix , que llegaron a nosotros de manos de nuestras abuelas, madres, tías o vecinas curiosas. Algunos de ellos, tienen un basamento científico, pero otros desgraciadamente no.

Un acercamiento a los mitos más frecuentes en torno a los remedios caseros puede ayudarnos a diferenciar lo genuino de lo falso y, quién sabe, tal vez, hasta le demos una segunda oportunidad a algunas soluciones de los abuelos que están tan erradas como podríamos creer.

Fiebre y rodajas de papa: Es una creencia popular que las rodajas de papa ayudan a bajar la fiebre. Pero la realidad es que no hay ningún estudio científico aún que lo compruebe o refute.

 Tomate para ojeras u ojos hinchados: Se dice que hay que usar tomate y limón ya que las vitaminas A y C y el hierro que aporta el tomate, combinado con las propiedades del limón, logran aclarar la zona luego de algunos días de tratamiento y aliviar las ojeras. No existe  estudio alguno que lo demuestre científicamente, lo cual no quiere decir que alguna vez se compruebe o refute. Lo que sí es cierto es que el tomate es más de 90 por ciento agua y puede hidratar la zona. Otro remedio muy útil para los ojos hinchados son las compresas de manzanilla porque tiene antinflamatorios y antisépticos naturales como el ácido cafeico y el linoleico.

Miel y tos: Pocas cosas hay más difundidas en lo que a remedios caseros se trata que la miel para aliviar la tos y el dolor de garganta. La buena noticia es que distintos estudios realizados en niños y adolescentes de entre 2 y 18 años con infecciones en las vías respiratorias demostraron que la miel es capaz de aliviar las membranas irritadas en la parte posterior de la garganta, y que posee efectos antioxidantes y antivirales. De hecho, un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la considera segura, fuera del período de la lactancia, para aliviar la tos.

Sopa de pollo para la congestión: La sopa de pollo puede reducir los síntomas del resfrío por varias razones: al inhalar el vapor tibio de la sopa se aflojan las secreciones nasales, el calor ayuda a suavizar el ardor de garganta, y el caldo contribuye a prevenir la deshidratación.

¿La naranja cura el resfrío? La vitamina C (como muchas otras cosas) no es acumulable: lo que nos sobra, se elimina. Por lo tanto, kilos de naranjas no nos harán tener más vitamina C. Si bien esta vitamina está involucrada en el proceso de formación de los glóbulos blancos que son nuestras células de defensa, ningún estudio ha demostrado que sea capaz de prevenir gripes ni resfriados en circunstancias normales.

¿La zanahoria mejora la visión? Si bien tiene betacaroteno (que es el propulsor de la vitamina A), nuestro nivel de vitaminas y betacaroteno es algo estable. Aunque comamos tres kilos de zanahoria no va a hacer que veamos mejor. Este es un mito que tiene sus orígenes durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los británicos habían descubierto un sistema de radares para derribar los aviones alemanes antes de cruzar el Canal de la Mancha, y para mantener la incógnita lanzaron el rumor de que sus aviadores comían zanahorias para mejorar la visión, de ahí la leyenda.

¿Leche y  acidez? La leche es uno de los alimentos menos ácidos y puede contrarrestar la acidez en un principio, pero es un alivio engañoso porque otros de sus componentes, como el calcio y las proteínas (caseína), estimulan aún más la secreción de jugos gástricos y terminan causando un efecto “rebote”.

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