Primeros pasos para la constitución de la Academia de Gastronomía de Chile

Creado: Mié, 25/09/2013 - 23:41
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Por: Don Rafael Ansón Oliart, Presidente de la Real Academia de Gastronomía de España
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Primeros pasos para la constitución de la Academia de Gastronomía de Chile

 En mi calidad de presidente de la Academia Iberoamericana de Gastronomía, a primeros de septiembre tuve la oportunidad de visitar Chile para sostener importantes reuniones, promocionar la gastronomía  (sus cocineros y productos) como eje de la Marca España y, por encima de todo, apoyar, fomentar y suscribir la constitución de la futura Academia Chilena de Gastronomía como entidad independiente pero que se integraría en la Iberoamericana, como ya han hecho las academias de España, Portugal, Brasil, México, Colombia, Argentina y Perú.

A tal fin, me reuní con los eventuales integrantes de la Academia Chilena, una veintena de personas, entre ellos, la presidenta “in péctore” Lucía Santa Cruz, historiadora y autora de libros de cocina; Pilar Larraín, presidente del Círculo de Cronistas Gastronómicos; Rosario Valdés, profesora de cocina y editora de la reedición del libro “La buena mesa”; Augusto Merino, profesor de Ciencia Política y colaborador en temas culinarios del periódico El Mercurio y la revista “Vinos y más”; los consejeros del Banco Santander, Roberto Méndez y Vittorio Corbo; Ricardo Couyoumdjian, director de la Academia Chilena de la Historia; Eduardo Opazo, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Chile; o los cronistas de cocina Enrique Rivera y Harriet Narhwold, entre otros. Además de Jaime Martínez, principal impulsor del proyecto.

La importancia de las Academias

Allí hice hincapié en la importancia de la constitución de las Academias de Gastronomía que tienen una influencia decisiva en la evolución de la cocina de cada país.

Recordé el caso de España, a través de la publicación de guías, como Campsa y actualmente Repsol, los Premios Nacionales de Gastronomía, con su apoyo y fomento de los cocineros, y de los productos más significativos de la gastronomía de cada país.

Recordé que de las 28 Academias que existen en la actualidad, una veintena han sido promovidas por España, que también impulsó la Academia Iberoamericana de Gastronomía, que tiene su sede en Sevilla. Y puse énfasis en el hecho de que el importante papel que desempeña en la actualidad Chile para el conjunto de América Latina.

Los principales objetivos de esta Academia serían hacer un catálogo del patrimonio culinario chileno, la promoción de chefs y productos chilenos y también, mediante la elaboración de guías, orientar a los turistas nacionales y extranjeros sobre los restaurantes y los mercados chilenos que tienen una especial relevancia desde el punto de vista gastronómico.

El día 3 de septiembre, en la sede de El Mercurio, quedó “enunciada” la futura Academia de Gastronomía chilena. La fecha de constitución efectiva de la Academia no quedó aun determinada, aunque pienso que a lo largo de este mes estará constituida jurídicamente.

Recuperar el patrimonio culinario

Y la idea es llegar posteriormente a un acuerdo con Prochile (con cuyo director, Carlos Honorato, tuve la oportunidad de reunirme), con la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Chile (me encontré con su presidente, Ricardo Mewes, y con su vicepresidente, Eduardo Castillo) y con el Ministerio de Economía y Turismo (me recibió su titular, Félix de Vicente) para que colaboren conjuntamente de cara al objetivo de conseguir que Chile (que tiene, desde mi punto de vista, los mejores mariscos del mundo, después de Galicia) se sitúe en el mapa de países que tienen una oferta gastronómica singular, diferenciada y atractiva.

La entidad tendrá como objetivo recuperar básicamente el patrimonio culinario chileno, intentando que no se pierda lo que todavía se hace en los hogares.

Y, a pesar de lo apretado de la agenda, también tuve oportunidad de descubrir a una joven promesa de la cocina chilena, Carolina Bazán quien, tras una infancia muy viajada y estudios de cocina, se puso al frente, junto a su madre, de Ambrosía (www.ambrosia.cl) en el centro de Santiago.

Trabajó también en el Frenchie de París y volvió definitivamente a la capital chilena para cambiar de sede Ambrosía, donde reivindica, con gran calidad, a productores, pescadores y ganaderos locales en busca siempre de la mejor materia prima.

En mi almuerzo disfruté de unos ostiones frescos gratinados, unas machas en concha de papa, un “raviol” solar con morillas y espárragos, pecho de cerdo con minestrone y una tarta “bitter” de chocolate belga. Un buen ejemplo de que la cocina chilena merece todas las atenciones.

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Por: Don Rafael Ansón Oliart, Presidente de la Real Academia de Gastronomía de España