Luz, Color, Olor: tan importantes como el menú

Creado: Dom, 18/11/2012 - 21:33
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Por: Barman Marcos Dopaso /Fotos: Arcoroc y Archivo Excelencias
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Luz, Color, Olor: tan importantes como el menú

Luz, colores y olores forman parte de la vida cotidiana de los seres humanos. En todos los continentes del mundo, no importa el idioma, raza, clima o tierra, se les ha dado un significado. Para muchas personas simbolizan alegría, tristeza, paz, violencia, felicidad, muerte, amor y desamor.
Aplicar éstos conocimientos en función del cliente en la gastronomía es muy útil para lograr calidad y una correcta comunicación fuera del lenguaje y las posibles barreras idiomáticas.
Un ejemplo de ello es la correspondencia que tiene que existir entre tipo de oferta, entorno, decoraciones de platos y cocteles en el bar, uniformes de los trabajadores, decoración de la casa, muebles, pintura de paredes, mantelería y servilletas, aromas circundantes, entre otros .
En el caso de los colores, las tendencias actuales se decantan por el mundo de los contrastes, muy usuales y atrayentes en la confección y decoración de platos y cocteles del bar, alcohólicos y atípicos; mientras otros prefieren los ocres o los llamados pasteles (verde claro, azul claro, rosado).
No obstante, si hablamos de decoración es necesario no atormentar los comedores y bares con colores cálidos o agresivos, por lo cual se recomiendan para las paredes tonos pálidos para lograr la armonía perfecta con los estampados florales, a rayas u otros, que muchas veces tienen cortinas, tapizados de muebles y mantelería.
En el caso de adornos florales para el centro de la mesa, muchas veces se prefieren las naturalezas muertas, porque las flores naturales, en la mayoría de los casos, falsean el olor verdadero de algunas bebidas y platos. De usarse se recomiendan rosas no aromáticas o algún gladiolo o tipo de clavel.
Un ejemplo de detalle para demostrar cortesía y dar valor al color y las flores es servir coctel “Margarita“y en la base de la copa colocar una de estas flores, o presentar un “Mojito“ con la yerba fresca y bien verde.
Es significativo, además, cómo el color de las bebidas y de los platos nos dice de su autenticidad y calidad.
Frescos o marchitos en el caso de las frutas y vegetales, rojas o blancas en los cárnicos, oscuros o claros en caldos y salsas, blancos, rosados o rojos (tintos) en los vinos, amarillo pajizo o dorados en espumosos, blancos (incoloros) en aguardientes o espirituosos dorados como rones, whiskys, brandy, coñac, armañac propio de las barricas y otros elementos que adquieren en el proceso de elaboración.
Igualmente el entorno y las decoraciones pueden influir incluso en la percepción de la comida y hasta de las bebidas, especialmente de los vinos.
Un comedor,  especialmente un restaurante, ha de ser un local suficientemente espacioso y con un volumen de aire circundante para que se produzca la renovación y ventilación necesaria.
Esta última no será ni escasa, porque produce atmósferas viciadas y asfixiantes, sobre todo, en locales cerrados; ni excesiva, lo cual genera corrientes de aire molestas y perjudiciales para la salud, especialmente en terrazas.
 La decoración será discreta y delicada, capaz de crear un ambiente relajante y alegre, libre de elementos que puedan distraer a los comensales.
La luz debe ser abundante, preferiblemente natural, con una distribución uniforme y difusa, evitando claroscuros y zonas de penumbra que dificulten el examen visual de las copas y platos.
Es importante que la tonalidad de paredes y manteles sea uniforme, suave, de gamas no muy extensas, con dominantes blancas o, a lo sumo, pastel, evitando crear una falsa atmósfera cromática que distorsione el color de los vinos.
El mantel que cubre la mesa tendrá una influencia directa sobre la impresión cromática que el consumidor recibe del plato, pero especialmente del vino, tanto en la botella (aunque de forma moderada) como en la copa, que por su transparencia es sensible a cuantos objetos se encuentran en su entorno inmediato.
Los manteles blancos suelen ser los más apropiados en la mesa. Tan solo con los vinos rosados se logra una mejor armonía de colores si el mantel es rosa o amarillo pálido.
La ausencia de olores residuales en el entorno de la comida es condición indispensable para su adecuada degustación. Cualquier presencia de olores procedentes de la cocina, la calle o de los productos de limpieza del local o la vajilla, dará al traste con la labor de construir una comida armónica a los sentidos.
Son totalmente desaconsejables los perfumes, ambientadores, rociadores e incluso la presencia excesiva de flores naturales aromáticas. No es el comedor el lugar adecuado para apreciar la fragancia de una rosa.
Luz, colores y decoración son elementos de gran potencia que establecen el tono o ambiente de una habitación o salón, y por ende armonizan, disimulan, benefician o acentúan sus elementos a favor, pero también pueden realzar los que tienen en contra.

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Por: Barman Marcos Dopaso /Fotos: Arcoroc y Archivo Excelencias