Club de Mujeres del Vino: amantes de sibarita pasión

Creado: Mar, 31/07/2012 - 15:09
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Club de Mujeres del Vino: amantes de sibarita pasión

La llegada de la época contemporánea sin dudas marcó un hito en la historia de las mujeres. Liderazgo, poder y voz se unieron a las conquistas que como nunca antes ahora le pertenecían a las féminas. Involucrarse en materia de restauración más allá del ancestral plano de ama de casa también ha sido uno de los logros de estos tiempos.

Reconocidas representantes dentro del mundo gastronómico y culinario, valiosas sommelieres y amantes de productos gourmet, las cubanas van llevando paso intenso, tal como lo demuestran experiencias como el Club de Mujeres del Vino.

Con prácticas semejantes alrededor del mundo que ya han precedido su quehacer, esta agrupación genérica de la Mayor de las Antillas comienza a sentar sus propios paradigmas.

Al decir de una de sus principales protagonistas, Miriam Alfonso Sosa, sommelier profesional, trabajadora en el sector del turismo: “Es un proyecto escrito por nosotras, un grupo de mujeres decididas a enfocarnos en un sueño como lo es llevar al saber cubano la cultura del vino a través de las damas. Nuestro objetivo tiene como base el hecho de que la presencia femenina en la familia es sumamente importante en el aprender a comer, a alimentarse, a poner una mesa y disfrutarla, o sea, apreciar lo que come y cómo.

“Todo esto ha incentivado nuestra idea de llevar la cultura del vino a la familia cubana a través de la mujer dado que somos sommelieres algunas de nosotras, otras están trabajando en restaurantes como comerciales, cantineras, o son especialistas de habanos y de algún modo nos vinculamos al vino y sus características.

“En principio somos unas 12 integrantes, aunque sabemos que hay muchas que están dispuestas a estar con nosotros y han participado en algunas de nuestras actividades, movidas también por el sueño de reunirse, de compartir e incrementar la cultura del vino aun no perteneciendo propiamente al sector, tal es el caso de profesoras, enfermeras, y otras de diferentes espacios de la sociedad”, subrayó la líder del club.

Una voluntad notoria mueve a las apasionadas seguidoras de tan preciado producto. Aficionados al vino y que tienen algún local, restaurante o lo dirigen han sido un importante puntal para la labor de la organización.

Asimismo las empresas importadoras se han mostrado interesadas en el proyecto y apoyan con frecuencia tanto en espacios como abastecimiento, promoviendo el conocimiento que las damas demandan; conocimiento este que atañe de igual modo temas aparentemente tan distantes como la salud, pero que forman parte asimismo del entorno de vino y su consumo.  Por ello una razón esencial también es el estudio y aprendizaje sobre los beneficios que el consumo correcto de dicha libación trae consigo.

En este sentido uno de los establecimientos no estatales que más ha contribuido a la agrupación sibarita ha sido el restaurante Divino, en especial porque su propietaria también es una entusiasta seguidora. Tal como afirma la sommelier Miriam Alonso, “Yohandra, la dueña, es una amante de lo artesanal y lo natural y desde que supo que estábamos inmersas en este proyecto nos ha apoyado, nos ha brindado su lugar con gran amabilidad, un espacio precioso de vegetación exuberante en donde el sostén material de los encuentros igualmente ha sido genial.

También hemos tenido apoyo del Chateau Miramar como hotel, y en otras ocasiones hemos estado con empresas que nos han brindado los vinos como por ejemplo Pucara, Freixenet, Duprasa Food. Todo ello permitiéndonos explorar como sucedió con nuestra degustación de comida vegetariana con vino.

Para la especialista el hecho de que sea una asociación meramente femenina no se basa en un afán exclusivista, sino en un canto a la mujer y todos sus esfuerzos, especialmente en un mundo tradicionalmente liderado por hombres. “involucrarme en este sector ha sido muy interesante para mí, marcó mi vida. Cuando entré en el área del vino casi todos eran hombres, pero nunca tuve miedo de decir lo que pensaba.  Lo que más me retó fue expresarme precisamente en ese escenario, frente a hombres, que a lo mejor piensan  que se las saben todas o que sencillamente lo que hacen solo pueden hacerlo ellos, aun cuando la mujer cubana ha demostrado que somos capaces de acometer muchas empresas que también los hombres asumen.

“Se ha dicho que tenemos un sexto sentido y estoy totalmente de acuerdo. Es un elemento de inmensa ayuda porque hay un perfil de sabor que el hombre no lo puede percibir y que la mujer llega a alcanzar por su capacidad de ir al mínimo detalle a través de la feminidad. Nos llega mucha información a través del carácter sensorial que tenemos y permite apreciar los aromas, los perfumes, con nuestro modo de vestir; llega con el erotismo que forma parte indiscutible de las féminas y se trasluce en su afán de sentir, de transmitir. Con ese mismo cuidado y empeño nos acercamos al vino, y también con mucho respeto, como debe ser.

“El club por el momento se denomina Club de mujeres del vino, porque al igual que perteneces en un momento determinado a un hombre como tu pareja, como ese alguien con quien quieres compartir la vida, pues también al lado del vino queremos estar y descubrirlo, apasionarnos”, enfatiza Miriam Alonso.

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