Celebra la vida… pero no solo con Cava

Creado: Dom, 18/12/2016 - 10:45
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 Celebra la vida… pero no solo con Cava

Entrevista a Monserrat Amat, Vicedirectora Internacional de Negocios de Freixenet

Una vez más las burbujas estuvieron de fiesta. Freixenet, con una indiscutible trayectoria en la comercialización de vinos de calidad excepcional, recientemente sorprendió en La Habana con la degustación de dos de sus Cavas insignias: Freixenet Ice y Segura Viudas, en una cena organizada en el Hotel Parque Central para sommeliers, distribuidores, colaboradores… amigos todos.

Pero esta vez lo llamativo del encuentro no solo fueron las finas y elegantes burbujas del Ice, servido en copa balón con grandes cubos de hielo, o la exclusividad del Cava Seguras, con apenas una producción de 10 000 botellas al año. También fueron protagonistas blancos, tintos y dulces, reafirmando una vez más que Freixenet es mucho más que cavas, burbujas… Mucho más que Cordón Negro y Carta Nevada.

Los invitados degustaron algunas marcas que muy pronto podrían llegar al mercado cubano: el blanco Vionta Albariño 2015, los tintos Katnook Estate Odyssey 2010 y Morlanda 2010; y el fresco, dulce y afrutado espumoso Mía Moscato. Todos ellos perfectamente armonizados con un menú elaborado por el Hotel Parque Central, que asombró tanto por su sabor como por su presentación.

“Además de celebrar la vida, que es el lema de nuestra compañía, siempre nos hemos propuesto estar muy cerca de los distribuidores locales, los colaboradores, profesionales, clientes… para enseñar qué escoger y que no se beba por beber, sino por cultura”, expresó Luis Ortega Mateo, representante de UCSA Freixenet en Cuba, quien recordó además que el Club de Sommeliers se creó hace 20 años en la Mayor de las Antillas con el impulso de la empresa.

“En estos momentos estamos presentes en unos 140 países. De estos el más importante es Alemania y le siguen, en ese orden, España, Inglaterra y Estados Unidos”, afirmó por su parte Monserrat Amat, Vicedirectora Internacional de Negocios de Freixenet, quien se encontraba de visita en Cuba.

“En cuanto al nivel de ventas, hemos cerrado con unos 9 millones de cajas de 9 litros, que representan alrededor de 90 millones de botellas. De estos, un 80% es de cava espumoso y el resto vinos de mesas distintas Denominaciones de Origen como Priorato, Cataluña, Rioja, Duero, Alvariño y Rueda.

“El éxito se debe a que hemos creído importante estar físicamente en los distintos países, abriendo sucursales o filiales en diferentes mercados y plazas, para que los locales sean los que asuman la comercialización. Así es mucho más fácil la comunicación y evita tener que contactar con España, en lo que inciden los cambios de horarios, las barreras idiomáticas, entre otras mediaciones”, añadió la Vicedirectora Internacional de Negocios.

— ¿Cuán importante es el mercado cubano para Freixenet, qué representa?

— No es muy significativo en cuanto a cantidad. Son apenas unas 80 000 cajas de los ocho millones que exportamos. Es decir, es un mercado pequeño aún, pero lo importante es que en la zona es el que crece de forma más estable, de manera más razonable. En volumen no es grande pero en perspectivas y en calidad son mayores las posibilidades.

“No es vender muchas cajas sino ver qué es lo que estás vendiendo. Y aquí tenemos el único Club de Sommelier de todo el Caribe y Centroamérica que sirve de referencia y permite orientarnos.

“No solo somos lo básico, los grandes vendedores de cava y vino de primer precio. También tenemos bodegas de medio y alto estándar. Creemos que es una oportunidad para que estos entren en mayor envergadura a Cuba. La intención es que este país sea el punto de representación de todas las buenas bodegas con las que cuenta el grupo”.

— ¿Tienen alguna estrategia para adaptarse a problemas tan acuciantes como el cambio climático y calentamiento global?

—Somos la primera bodega que tuvo en España la ISO medioambiental. Desde hace años hay estrategias para plantar uvas en las zonas de los Pirineos, a 3000 metros de altura, para experimentar su desarrollo en zonas más frías. El cambio climático nos preocupa, ocupa y estamos en ello.

—Muchas veces se suele encasillar a Freixenet en Cordon Negro y Carta Nevada…

—Exacto, no solo somos cava, porque tenemos incorporados muchas otras líneas de productos, una gama muy variada. Por ejemplo el Mía, 100% Moscatel, que lanzamos hace tres años en 70 u 80 países. Ya hemos vendido unos ocho millones de botellas.

“El vino tranquilo también es importante, con una comercialización 30 ó 40 millones de botellas. Tenemos, además, productos sin alcohol para el mundo musulmán y millones de personas que no beben alcohol pero que también festejan”.

— ¿Cuál es entonces el Norte de la empresa? ¿Hacia dónde va?


—Queremos rejuvenecer lanzando productos para consumidores más jóvenes. El objetivo de la empresa siempre ha sido dar excusas a todos para que celebren la vida con nosotros. Esa sería la misión, que cualquier persona celebre la vida con nuestros productos, que Freixenet sea la marca elegida para ello.

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