Selección del Habano: Vivir la experiencia

Creado: Jue, 26/03/2020 - 07:52
Autor:
Credito
Danays León Sánchez
Categoría
habano-selección

La selección del primer puro puede ser un reto, mi recomendación: tómelo seriamente, aprenda y también diviértase mientras lo hace. Por fortuna, la mayoría de los establecimientos cuentan con especialistas y Habanosommeliers que pueden responder a sus preguntas y guiarle en la experiencia de fumar un puro. Deseamos que las notas siguientes arrojen luz sobre el camino de los que desean adentrarse en el mundo del Habano.

Fumar puros Habanos es un placer con un costo incluido, por lo que saber cuánto invertiremos en complacernos, es esencial. De inicio recomendamos adquirir un puro no costoso, pues aún no se cuenta con el conocimiento para apreciarlo en toda su dimensión y no siempre se precisa de pagar un alto precio para disfrutar una buena fumada.

Muy aconsejable es, antes de fumar, haber tenido un almuerzo o cena sustanciosa para evitar malestares que arruinen su deleite.

Un puro debe encenderse solo si será fumado; abandonarlo antes de que nos haya entregado todo o cortarlo para continuar fumándolo más tarde, no es práctica aceptada. Saber de cuánto tiempo disponemos para fumar es una regla de oro. Los fumadores habituales conocen las vitolas y sus tiempos de fumadas; para una primera vez algunos recomiendan una Mareva o una Corona, aunque un Robusto consideramos que sería una elección acertada. El tiempo de fumada de estos formatos va desde los 30 a los 45 minutos, lo que permite disfrutar de una experiencia placentera en un tiempo adecuado para una iniciación. Otras vitolas que requieren mayor tiempo podrán ser incluidas poco a poco en sus futuras degustaciones.

El vitolario de Habanos es vastísimo en marcas, formatos y territorios de sabor; lo componen 27 marcas y más de 300 vitolas, y cada una es una fumada diferente en cuanto a tiempo y perfil organoléptico se refiere. Los formatos generalmente son: parejos, monofigurado y doble figurado. Lo ideal sería comenzar con un puro de territorio de sabor suave, suave a medio y quizás hasta medio, dejando los de medio a fuerte y fuerte para otras ocasiones.

La capa constituye un elemento visual importante en la elección de un puro, esta es la delicada y elástica hoja que lo envuelve. En los Habanos existen varias tonalidades: claro, colorado claro, colorado, colorado maduro y maduro. Se considera generalmente que la contribución de la capa al sabor de un Habano está entre 8% y 10%. Estas cifras varían en puros producidos en otros países con materias primas diferentes. Decida usted qué tonalidad prefiere.

En relación con la capa hay otros aspectos, como son una capa venosa, rajaduras, moho y algunas manchas; sin duda, deben ser evitados. Algunas pequeñas manchas como los puntos verdes de clorofila no descompuesta durante el curado de las hojas, no pasan de ser un elemento estético sin afectación alguna al sabor o calidad de la fumada. El especialista que le asista en su selección cuidará de que su puro se encuentre en condiciones adecuadas.

A continuación, delicadamente comprobaremos la construcción del puro, asegurándonos de que se sienta firme pero no duro; un exceso de tripa afectará la combustión y el tiro. Los llamados "baches" por insuficiente tripa son indeseados de igual manera; a diferencia de lo anterior, esto provocará que el puro se caliente excesivamente además de producir humo en demasía. Aunque cada Habano transita por estrictos niveles de control de la calidad, un fumador no se negaría el placer de apreciar la buena construcción de su puro antes de proceder a su encendido.

Evitar manipular demasiado los puros expuestos en las tiendas o humidores, es una buena práctica; los mismos pueden absorber olores no deseados de nuestras manos, al tiempo que podemos provocar deterioro en sus capas. No se extrañe si en algunos establecimientos en el mundo ve a sus vendedores llevando guantes para evitar los daños mencionados. La delicadeza y mesura serán suficientes.

Vencido el reto de la selección, estamos listos para comenzar el ritual: puede realizarlo usted siguiendo las instrucciones o permitir al Habanosommelier, si es el caso, que realice el corte y correcto encendido. Dejaremos los detalles de esta ejecución para un próximo artículo. No olvide acompañar su primer puro con un destilado, un coctel, café, té o simplemente agua. En términos de uniones solo usted puede decidir, aunque este tema también requiere iniciación, aprendizaje y, sobre todo, mucha práctica.

Ya el Habano está humeante y dispuesto a develar los secretos de su mundo, y usted, a vivir la experiencia.

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Danays León Sánchez