Qué comer en primavera para ayudar al sistema inmunológico frente al polen
Qué comer en primavera para ayudar al sistema inmunológico frente a la alergia al polen
Para millones de personas, la primavera no empieza con flores, sino con alergia. Con la llegada del polen vuelven la congestión, el picor de ojos, los estornudos y esa fatiga que no siempre se entiende, pero que cada año condiciona rutinas, comidas y hasta planes al aire libre.
Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, esta temporada está marcada por el comportamiento de las lluvias, las temperaturas y el crecimiento de la vegetación, factores que favorecen una mayor presencia de polen en el ambiente. En ese contexto, la alimentación vuelve a entrar en la conversación. No como una cura milagrosa, sino como una forma de ayudar al organismo en una época donde la inflamación y el estrés oxidativo ganan protagonismo.
Y ahí aparece un término que cada vez despierta más interés en nutrición y bienestar: el glutatión. Aunque para muchos sigue siendo un desconocido, se trata de un antioxidante natural presente en las células del cuerpo y relacionado con la protección celular, el equilibrio inmunológico y la respuesta frente a agentes externos.
La mesa no cura una alergia, pero tampoco es indiferente cuando el cuerpo está inflamado. Y la paradoja es que muchos de los alimentos relacionados con la producción natural de glutatión llevan décadas formando parte de la cocina mediterránea.
¿Qué alimentos ayudan a producir glutatión de forma natural?
Lejos de fórmulas milagrosas, muchos especialistas recomiendan volver a productos frescos y cotidianos capaces de aportar nutrientes relacionados con la actividad antioxidante del organismo. Varios de ellos, además, protagonizan precisamente la cocina de primavera.
Entre los alimentos más citados aparecen verduras ricas en azufre como el brócoli, la coliflor, las coles de Bruselas o el ajo, ingredientes asociados a la síntesis natural de antioxidantes en el organismo. También destacan productos ricos en vitamina C como el kiwi, las fresas, las naranjas, el limón o el pimiento rojo.
A esta lista se suman alimentos con selenio, como los huevos, algunos pescados y las nueces de Brasil, además de ingredientes ricos en quercetina, un compuesto vegetal estudiado por su posible efecto antiinflamatorio natural. La cebolla, la manzana, las uvas o algunas verduras de hoja verde aparecen frecuentemente en investigaciones relacionadas con este tipo de nutrientes.
Muchos de estos productos forman parte desde hace generaciones de ensaladas, cremas frías, platos de verduras o recetas tradicionales que cada primavera vuelven a llenar mercados y cocinas mediterráneas.
¿Puede la alimentación ayudar frente a las alergias primaverales?
La alimentación no elimina las alergias, pero sí puede influir en cómo responde el organismo frente a determinados procesos inflamatorios. Cuando el cuerpo entra en contacto con el polen, el sistema inmunológico activa una respuesta que puede generar inflamación y una mayor producción de radicales libres, moléculas relacionadas con el llamado estrés oxidativo.
En ese contexto, el glutatión adquiere interés porque participa en mecanismos vinculados a la protección celular, la función inmunitaria y la respuesta respiratoria. De ahí que durante los últimos años hayan aumentado tanto las investigaciones científicas como el interés comercial alrededor de este antioxidante.
Algunos suplementos desarrollados para favorecer la producción natural de glutatión a partir de cisteína biodisponible —como Immunocal— han sido analizados en estudios relacionados con la función antioxidante pulmonar y la respuesta respiratoria. Sin embargo, ningún suplemento sustituye unos hábitos saludables ni una alimentación equilibrada rica en frutas, verduras y productos frescos.
Quizá por eso, mientras cada primavera reaparecen las soluciones rápidas y las promesas milagro, cada vez más nutricionistas vuelven a señalar algo mucho más simple y reconocible: el sistema inmunológico también se alimenta.