Tabaco un regalo de la naturaleza

Creado: Lun, 01/04/2013 - 16:27
Autor:
Credito
Norka Garcés Angulo
Categoría
tabaco

Aunque del tabaco se conocen más sus efectos negativos en la salud que los positivos, sus propiedades medicinales son ancestrales y tiene, además, múltiples usos en otras áreas

Cuando escuchamos la palabra tabaco, la primera imagen que nos viene a la cabeza es cigarro puro, o tal vez un cigarrillo o una pipa, y raramente las barrocas cajitas de polvo de tabaco para aspirar o rapé. Puede que también recordemos las advertencias de las autoridades sanitarias, pues existe un consenso científico mundial sobre la evidencia de que fumar conlleva riesgos para la salud.

Sin embargo, la planta del tabaco hace honor a la denominación de panacea antárquica que recibió a su llegada al Viejo Continente y cuenta con múltiples e insospechadas aplicaciones.

Originaria de América, es cultivada en las zonas cálidas de otras partes del  mundo, y tiene como objetivo fundamental la fabricación de tabacos y cigarrillos. Su nombre científico es Nicotina tabacum y pertenece a la familia de las Solanáceas. Aunque del tabaco se conocen más sus efectos negativos en la salud que los  positivos, sus propiedades medicinales son ancestrales y tiene además, múltiples usos en otras áreas.

Esta planta anual de tallo redondo y erecto alcanza los 2 metros de altura, sus hojas son lanceoladas, alternas de hasta 70 cm de longitud y 22 cm de ancho, de color verde pálido.

Sus flores poseen una corola compuesta de cinco segmentos finos de color rosado. El fruto a su vez encapsula numerosas semillas reniformes alojadas en dos valvas. Este género de planta posee más de 70 especies, y fue descubierta en 1555, aunque en América se utilizaba desde mucho tiempo atrás.

También es preciso hablar del tabaco silvestre, el cual es originario de la Amazonia, en donde crece espontáneamente hasta los 50 cm de altura y sus hojas lanceoladas alcanzan los 15 mm de longitud. En este caso, las flores se agrupan en forma de racimos, y son de color verde amarillento. Su fruto es una drupa bivalva de hasta 15 mm de diámetro.

La tradición de emplear el tabaco como planta medicinal ha estado muy extendida en América desde tiempos remotos. Los aztecas mezclaban la hoja con cal, abrían los tumores en forma de cruz, y aplicaban esa mezcla.

También lo usaban como antídoto del veneno de serpiente, pues luego de chupar en el lugar de la mordida, aplicaban calor y tabaco molido. Las mujeres embarazadas ponían en su seno hojas de picietl o tabaco para librar a sus hijos de enfermedades.

Los mayas de Guatemala utilizaban las hojas para cicatrizar sus heridas. Esta costumbre de curar con hojas de tabaco fue luego adoptada por los europeos.

En el siglo XVI, los supuestos conocimientos de sus propiedades medicinales, adquiridos entre los indios peruanos por el fraile canario Carmona, convirtieron al Papa Gregorio XIII en un sincero admirador del tabaco. Su Santidad había enfermado y ningún médico de Europa le daba esperanzas de salvación. La historia cuenta que Carmona lo curaba aplicándole la referida planta.

Durante el reinado de Juan III, en ese mismo siglo, el tabaco fue empleado en Portugal contra la sarna, dolores de muelas, jaquecas, en lavados y como cicatrizante.

Nicolás Monardes, sevillano nacido en 1512, considerado el autor del primer libro sobre esta planta, divulgó “las grandes virtudes y maravillosos efectos de la yerba de tabaco”. La primera parte de su obra fue publicada en 1665 y después, completa, en 1754 con el título Primera, segunda y tercera parte de la historia medicinal y de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales que sirven como medicina.

Bernabé Cobo (1572-1659), jesuita español autor de la Historia del Nuevo Mundo, señaló que el tabaco era usado “para curar infinitas enfermedades, aplicado en hoja verde y seca; en polvo, en humo, en cocimiento y de otras maneras”.

Su extensión por el continente europeo data del siglo XVI, gracias al embajador francés en Portugal, Jean Nicot de Villemain (en su honor Linneo introduce la denominación de nicotina en su clasificación de Botánica). Este lo introdujo en su forma aspirada (rapé) y la popularizó al, supuestamente, «curar» a Catalina de Médicis (esposa de Enrique II) de unas migrañas, por lo que se le denominó hierba de la reina, Catalinaria Nuduca y hierba del embajador. De Nicot se derivó el nombre científico de la planta: Nicotiana tabacum.

No obstante, tanto la Nicotiana rústica como la Nicotiana tabacum eran conocidas en América desde aproximadamente dieciocho mil años antes. Expertos en genética vegetal han determinado que el centro del origen del tabaco, el lugar donde se cultivó por primera vez, se sitúa en la zona andina entre Perú y Ecuador. Los primeros cultivos debieron tener lugar entre cinco mil y tres mil años a.C. Posteriormente el consumo se extendió hacia el norte. Cuando se descubre América, el tabaco estaba extendido por todo el continente.

Fumar (inhalar y exhalar el humo del tabaco) era una de las muchas variedades de consumo en América del Sur. Además se aspiraba por la nariz, se masticaba, comía, bebía, se untaba sobre el cuerpo, era usado en gotas en los ojos y en enemas.

Igualmente era frecuente su presencia en ritos como soplarlo sobre el rostro de guerreros antes de la lucha, se esparcía en campos antes de sembrar, era ofrecido a los dioses, se derramaba sobre las mujeres antes de una relación sexual, y tanto hombres como mujeres lo utilizaba como narcótico.

José Martí, poeta, ensayista y revolucionario cubano, en su artículo  "El tabaco", publicado en junio de 1884 por La América, de New York, divulgó algunas anéctodas sobre las propiedades medicinales de esta planta, relatadas por el general norteamericano Chingman, de Nueva Carolina.

Este militar fue herido de un balazo en una pierna, bajo la rodilla, y al aplicarse hojas de tabaco, curó. En otra ocasión, durante un ataque de ciática, "se puso hojas de tabaco húmedas sobre la cadera, y desapareció el dolor".

El sabio botánico cubano Juan Tomás Roig, en su Diccionario  sobre Botánica, expuso del tabaco que es “planta medicinal, narcótico, purgante y antiparásito. Se le emplea comúnmente como insecticida, en decocción. Su principio activo es la nicotina, que se emplea como antitetánico y contra la.paralisis de la vejiga, a la dosis de 1 a 10 gotas. También se usa en inyecciones”.

En nuestros días, las plantas de tabaco, a pesar de su belleza ornamental, no abundan en los jardines ni las macetas de los balcones. Nadie aspira rapé para calmar sus dolores de cabeza o se pone una cataplasma de hojas de tabaco para curar una herida. Pero el tabaco sigue siendo un regalo de la naturaleza .

Usos médicos del tabaco en la actualidad

  • Contra las hemorroides: La maceración de las hojas y su uso externo es recomendado para combatir problemas cutáneos y las hemorroides, debido a su acción antiinflamatoria. También el jugo de las hojas es utilizado para contrarrestar los problemas neurálgicos.
  • Como vomitivo: El tabaco es un gran narcótico, sedante y vomitivo. Su acción gangliopléjica ayuda a relajar el sistema nervioso.
  • A nivel digestivo: Es recomendado para los tratamientos de parásitos intestinales, así como la ocasionada por los oxiuros y áscaris por sus propiedades paraticidas y antihelmínticas.
  • Acción analgésica: contra el dolor de cabeza y de oídos, las hojas se ponen en las sienes y en la frente; y humedecidas, en cono, contra el de oídos. Los emplastos con las hojas son aconsejables para las contusiones, golpes e incluso en tratamientos para el reumatismo o el cáncer.
  • A nivel dermatológico: como pediculicida y acaricida en el tratamiento de la pediculosis capitis (piojos) y de la escabiosis (sarna)
  • Contra el VIH/Sida: Un ambicioso proyecto inglés estudia la utilización de plantas de tabaco genéticamente modificadas las cuales producen cyanovirin-N, sustancia que impediría la infección de células humanas con el mortal virus.

Otros usos del tabaco

  • Insecticida: La nicotina contenida en el polvo o los restos agrícolas o industriales de hojas y plantas de tabaco, se utiliza con éxito como insecticida agrícola. Estos restos aplicados a las plantas cultivadas y las tierras de labor actúan como un efectivo exterminador de patógenos y gérmenes, sin los efectos secundarios negativos sobre el medioambiente y la salud que pueden tener los insecticidas de síntesis química.
  • Ácido cítrico: El tabaco es rico en ácido cítrico, especialmente algunas variedades como el Makhorka, cuyo contenido en este ácido es del 6 % a 8 % (el limón, considerado como el fruto más rico en ácido cítrico, no llega al 6 %). La extracción integral de ácido cítrico como fase posterior a la extracción de la nicotina se probó con éxito, a escala semindustrial, en el instituto de Krasnodar en la Unión Soviética durante los años 30 del siglo pasado.
  • Papel: Los tallos del tabaco suelen desecharse como un producto sin valor. Sin embargo, investigadores búlgaros ensayaron y pusieron a punto una técnica de extracción de la celulosa contenida en los tallos del tabaco y su posterior blanqueo industrial para su transformación en papel de imprimir y escribir.
  • Aceites industriales: Varias experiencias han conseguido la puesta a punto de una técnica consistente en la extracción de los aceites contenidos en las semillas del tabaco. Se trata de aceites no comestibles ,pero con una gama de aplicaciones industriales importante como puede ser la fabricación de pinturas.
  • Proteínas comestibles: A partir de las hojas o de las plantas completas de tabaco se ha conseguido extraer proteínas de un alto valor nutritivo y dietético para el hombre. Estas proteínas pueden utilizarse para alimentar personas con dificultades para su nutrición. Varias plantas semi-industriales y experimentales en Estados Unidos, Japón, Canadá y otros países han aplicado procedimientos con rendimientos técnicos y económicos que podrían servir de base a una nueva industria tabaquero-alimentaria con aplicaciones dietéticas y farmacéuticas importantes.
  • Paneles decorativos: Mediante técnicas análogas a las utilizadas para fabricar paneles de aglomerado con serrín y trozos o desperdicios de madera, se puede introducir en la mezcla restos de cosecha, de la industria y tallos de tabaco secos y troceados o molidos. El resultado es un aglomerado de un bello "color tabaco" muy decorativo, con el que se puede dar aprovechamiento económico a restos de tabaco sin otra utilidad.

Chimó, Fórmula Mágica

El Chimó es una pasta de consistencia blanda obtenida de extractos acuosos, fluidos de los desperdicios del cultivo, curado y transformación de los tabacos (secos) de fumar, tratados por el calor en grandes recipientes metálicos puestos al fuego sucesivamente hasta la evaporación del medio líquido.

La pasta resultante se decanta y deja secar hasta alcanzar una consistencia semi-sólida. Este es el "chimó en rama" del que se empaquetan el llamado "chimó embojotado" o "chimó aliñado", listo para su venta y consumo.

De él se toman pequeñas porciones, como dos granos de arroz que se adhieren detrás de los dientes anteriores que producen una fuerte salivación (debe escupirse con frecuencia) y provocan una cierta euforia, disminuyen el apetito y aumentan la capacidad de trabajo (parecido a lo que experimentan los masticadores de coca en Bolivia y Perú). Suelen usarlo los indígenas y criollos de los llanos venezolanos y colombinos.

Fuente: Revista Excelencias No. 30

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