Refrescante, aromático y versátil, se ha convertido en el compañero perfecto de los días de verano pero también aporta múltiples beneficios para la salud
Las altas temperaturas favorecen la proliferación de bacterias en los alimentos, lo que incrementa el riesgo de infecciones como la salmonelosis. Una correcta manipulación de los alimentos, mantener la cadena de frío y extremar la higiene en la cocina son medidas sencillas para reducir el riesgo durante los meses de verano.
Descubre qué bebidas alcohólicas engordan más en verano y cómo disfrutarlas con conciencia. Calorías ocultas, consejos y alternativas más ligeras.
El fibremaxxing pone la fibra en el centro de la dieta: una tendencia viral con sentido si se hace poco a poco y con alimentos reales.
El calor, el sol y las altas temperaturas pueden dañar la piel durante el verano. Gracias a su alto contenido de agua, vitaminas y antioxidantes, el pepino se ha convertido en uno de los ingredientes naturales más utilizados para hidratar, refrescar y calmar el rostro, tanto en cosméticos como en remedios caseros.
Descubre los mitos sobre la hidratación, cómo beber agua de forma adecuada y por qué es esencial incluso cuando no sientes sed.
Tomate, mango, melón, kéfir, almendras o hibisco pueden ayudar a cuidar la piel en verano, siempre junto al protector solar.
El aguacate gana presencia en la alimentación de verano por su versatilidad, grasas saludables, fibra, potasio y capacidad saciante.
El pescado azul es una de las mejores fuentes de omega 3 dentro de la dieta mediterránea. Sardinas, caballa, boquerones, jurel o salmón aportan proteínas de calidad, vitamina D, B12 y minerales esenciales para una alimentación saludable.
Cada vez más investigaciones relacionan la microbiota con un envejecimiento saludable. Alimentación rica en fibra, alimentos fermentados, ejercicio, descanso y control del estrés son algunas de las claves para mantener este ecosistema intestinal en equilibrio.
Pequeño, aromático y lleno de color, el albaricoque es una de las frutas más interesantes del verano por su aporte de fibra, antioxidantes y betacaroteno, precursor de la vitamina A.
Las semillas de albahaca se han convertido en una de las tendencias saludables del momento. Su riqueza en fibra soluble favorece la saciedad, ayuda a la digestión y las convierte en una interesante alternativa a la chía y la avena.
La congelación no “conserva la fruta viva”, pero sí bloquea los procesos que degradan sus nutrientes, manteniendo bastante estable su valor nutricional hasta el momento de consumo. Además, es una gran forma de incluir fruta en la dieta.
El glutamato monosódico es la sal sódica del ácido glutámico, un aminoácido presente de forma natural en numerosos alimentos. Cuando se disuelve en la boca, libera glutamato, una sustancia que activa los receptores responsables del sabor umami.
Legumbres, quinoa, pescado azul, mejillones o frutas tropicales destacan por sus beneficios para la salud y su menor impacto ambiental. Una lección de la cocina iberoamericana para el futuro de la alimentación.
Los probióticos no solo se encuentran en suplementos. Algunos de los alimentos más cotidianos de tu nevera aportan microorganismos beneficiosos que contribuyen al equilibrio de la microbiota intestinal y mejoran la digestión.