El agua de Madrid vuelve a su sabor original tras una incidencia en los últimos días
A través de un comunicado oficial, el Canal de Isabel II ha informado del fin de una incidencia que obligó a realizar una prueba con carbón activo y que había afectado al sabor del agua durante unos días en determinados puntos de la Comunidad de Madrid. Calificada como una “incidencia puntual”, no ha pasado desapercibida entre unos vecinos para quienes la calidad del agua de Madrid constituye uno de los grandes motivos de orgullo local.
Quienes han pasado por algunos municipios de la Comunidad de Madrid y ciertos barrios de la capital en la última semana pueden haber notado en el agua un ligero regusto a metal y cloro. Sin embargo, tras varias purgas realizadas en la red, el agua vuelve a tener el sabor habitual, según han confirmado desde la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca.
En cualquier caso, esta incidencia no ha afectado a la potabilidad del agua. Al tratarse de una maniobra de mantenimiento necesaria, el suministro ha seguido siendo completamente seguro para el consumo humano en todo momento.
La actuación llevada a cabo en la estación de tratamiento de agua potable (ETAP) de Santillana, en Manzanares el Real, municipio donde se encuentra el embalse que constituye uno de los principales puntos de origen del sistema de abastecimiento del Canal de Isabel II, forma parte de las labores de mantenimiento y limpieza esenciales para garantizar la seguridad, la potabilidad y el sabor del agua de Madrid.
¿Por qué gusta tanto el agua de Madrid?
En Madrid, prácticamente todo el mundo bebe agua del grifo. El suministro es completamente potable y está gestionado por el Canal de Isabel II, la empresa pública dependiente de la Comunidad de Madrid encargada del abastecimiento de agua en la región.
Se trata de un agua de gran calidad que procede principalmente del río Lozoya y que se almacena en 13 embalses distribuidos por toda la comunidad. Desde allí, se transporta hasta los municipios a través de una compleja infraestructura hidráulica que lleva más de 170 años garantizando el abastecimiento de millones de personas.
El característico sabor del agua de Madrid está relacionado con los suelos graníticos sobre los que se asienta buena parte de la red de captación y distribución. Además, el Canal de Isabel II realiza alrededor de diez millones de análisis al año, un exhaustivo control que permite detectar cualquier incidencia y garantizar que el agua cumpla con los más altos estándares de calidad, seguridad y sabor.