Descubre por qué la manzana es la reina de las frutas
Dulce, ácida, crujiente, aromática o más harinosa. La manzana es una de esas frutas que parece sencilla hasta que se empieza a hablar de variedades. No todas tienen el mismo sabor ni sirven para lo mismo en la cocina. Algunas se disfrutan mejor recién cortadas; otras ganan protagonismo al horno, en una compota o dentro de una tarta. Forma parte de la alimentación desde hace siglos y continúa siendo una de las frutas más consumidas.
¿Qué aporta la manzana?
Además de agua y azúcares naturales, la manzana aporta fibra, vitaminas, minerales y distintos compuestos vegetales. Su composición puede variar según la variedad, el grado de maduración y la forma en que se consume.
Entre sus componentes destaca la pectina, una fibra soluble presente en la pulpa y especialmente en la piel. Consumir la fruta entera y con piel, siempre bien lavada, permite aprovechar una mayor cantidad de fibra y de algunos de sus compuestos vegetales.
La manzana también aporta vitamina C y potasio, aunque no destaca especialmente por su contenido en estos nutrientes frente a otras frutas.
Más allá de sus propiedades nutricionales, buena parte de su interés está en la variedad de sabores, aromas y texturas que ofrece. Y ahí es donde la elección de una variedad u otra empieza a marcar la diferencia.

¿Sabías qué?… Las manzanas flotan por el aire que llevan dentro
Golden, Granny Smith, Reineta... ¿cuál elegir?
- Golden Delicious es dulce, aromática y de textura suave. Es una de las variedades más versátiles y funciona tanto para comer fresca como para cocinar.
- Granny Smith se reconoce fácilmente por su piel verde y su sabor ácido. Su textura firme y crujiente la hace especialmente adecuada para ensaladas y preparaciones en las que se busca un punto de frescura.
- Royal Gala destaca por su dulzor, aroma y textura crujiente. Es una variedad muy habitual para consumir fresca.
- Fuji suele ser dulce, jugosa y firme, características que la convierten en una de las favoritas para comer al natural.
- Pink Lady combina dulzor y acidez, con una textura crujiente y un aroma característico.
- Reineta tiene un lugar especial en la cocina española. Su sabor y su comportamiento al cocinarla la han convertido en una variedad muy utilizada para tartas, compotas y manzanas asadas.
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El secreto del Apple Pie: la receta de la tarta de manzana tradicional

Además de comerla fresca, la manzana tiene muchas posibilidades en la cocina. Al horno, en compotas, ensaladas o como acompañamiento de quesos y carnes, cambia de textura y aporta diferentes matices de sabor.
Y si hay una receta que ha convertido a la manzana en protagonista, es el apple pie, la clásica tarta de manzana estadounidense. Una masa crujiente, manzanas, canela y un poco de mantequilla son la base de este clásico.
Tip: Para preparar una tarta, además, se pueden combinar distintas variedades. Una manzana dulce junto a otra más ácida puede aportar un resultado más equilibrado.
Ingredientes
Para la masa
- 300 g de harina de trigo
- 150 g de mantequilla fría
- 40 g de azúcar
- 1 pizca de sal
- 60-80 ml de agua fría
Para el relleno
- 1 kg de manzanas
- 80-100 g de azúcar
- 1 cucharada de zumo de limón
- 1 cucharadita de canela
- Una pizca de nuez moscada
- 1 cucharada de harina de maíz
- 20 g de mantequilla
Para terminar
- 1 huevo
- Un poco de azúcar
Preparación
- Preparar la masa. Mezclar la harina con el azúcar y la sal. Añadir la mantequilla fría cortada en dados y trabajarla hasta obtener una textura similar a unas migas. Incorporar poco a poco el agua fría hasta poder formar una masa sin amasarla demasiado.
- Dividir la masa en dos partes, formar dos discos, envolverlos y dejarlos reposar en la nevera durante al menos 30 minutos.
- Preparar el relleno. Pelar las manzanas, retirar el corazón y cortarlas en gajos o láminas no demasiado finas. Mezclarlas con el azúcar, el zumo de limón, la canela, la nuez moscada y la harina de maíz.
- Montar la tarta. Extender uno de los discos y cubrir con él un molde de unos 22-24 cm. Repartir las manzanas y añadir la mantequilla en pequeños trozos.
- Extender el segundo disco y colocarlo sobre las manzanas. Sellar bien los bordes y hacer varios cortes en la parte superior para que pueda salir el vapor durante la cocción.
- Pintar la superficie con huevo batido y espolvorear con un poco de azúcar.
- Hornear. Cocinar a 190 ºC durante unos 20 minutos. Después, bajar la temperatura a 175 ºC y continuar la cocción durante 35-45 minutos, hasta que la masa esté dorada y el relleno burbujee.
- Dejar reposar antes de cortar. Esto permitirá que el relleno se asiente y será más fácil servir las porciones.
El apple pie se puede disfrutar templado, solo o acompañado de una bola de helado de vainilla. Un clásico sencillo en el que la elección de la manzana tiene tanto peso como la masa.