¿Por qué el postre siempre es dulce? La ciencia lo explica

¿Por qué el postre siempre es dulce? La ciencia lo explica

El postre es un plato que corona cualquier festín. Por eso la ciencia y la historia han seguido la pista a esta tradición culinaria para profundizar en el porqué de que sea algo tan  irresistible.
Y a ti, ¿siempre te queda hueco para el postre?
Y a ti, ¿siempre te queda hueco para el postre?
Javier Martínez Almagro title=
Javier Martínez Almagro
Thursday, May 7, 2026 - 20:00

Estás en la mesa, acabas de consumir todas las calorías necesarias para poner en marcha el cuerpo; y, sin embargo, despierta en ti una sensación, un diablillo al hombro que te pide aquel dulcísimo coulant para el que, pese a no tener más hueco, parece haber un espacio reservado para ese postre que te hace ojitos. Así es, siempre queda un hueco para el dulce al final de la comida. 

No hay que sentirse culpable, esta sensación la han tenido romanos, griegos, hindúes, chinos e incluso fue apoyada por la medicina medieval árabe. Esto, en definitiva, deja un largo recorrido de tradiciones ligadas a una necesidad que derivaron en lo que hoy llamamos “postre”.

La ciencia explica por qué buscamos sabores dulces después de las comidas
La ciencia explica por qué buscamos sabores dulces después de las comidas

¿Por qué los postres son dulces y las comidas saladas?

Incluso entendiendo la biología, queda la duda: ¿por qué no comemos lo dulce al principio o intercalando?

  • La respuesta está en un fenómeno neurológico llamado "saciedad sensorial específica".

Cuando comes un gran plato salado (por ejemplo, un filete con patatas), tus papilas gustativas se "aburren" progresivamente del sabor. Tu cerebro envía señales de plenitud y sientes que no puedes dar un bocado más de carne. Sin embargo, cuando de repente aparece un estímulo de sabor completamente distinto (el dulzor del postre), el cerebro reacciona con entusiasmo. 

Al detectar un perfil nuevo, anula temporalmente la sensación de saciedad para que sigas comiendo. 

Y sí, siempre queda hueco para el postre

Es un mecanismo de supervivencia primitivo diseñado para obligarnos a ingerir la mayor variedad de nutrientes y calorías posibles cuando hay abundancia. Ese es el motivo científico por el que literalmente tenemos "un estómago falso para el postre". Pero aún queda la duda de porqué hay un consenso de esperar hasta el final ¡Si es lo más rico!

El postre después de comer: de remedio a costumbre

  1. Roma y la teoría de Galeno: el dulce que sella el estómago

Los romanos tenían la costumbre de consumir dulce como frutos secos o infusiones con especias, pero no incluían platos dedicados en exclusiva a ese momento donde el cuerpo te pide azúcar. 

Pero entonces llegó la teoría de los humores de Galeno, una hipótesis médica que recetaba especias calientes confitadas en azúcar (como anís, jengibre o hinojo), ya que creían que el calor de estos dulces "sellaba" el estómago por arriba, facilitando la digestión y dando lugar a postres en consecuencia (siempre y cuando dispusiera del lujo del azúcar).

  1. 'Dessert': una etiqueta a la francesa que decidió el futuro del postre

Más adelante, la aristocracia francesa en el siglo XVII y su nueva etiqueta establecieron un nuevo orden en las comidas. Por eso, crearon el concepto de dessert (en español postre) proveniente del verbo desservir (retirar la mesa). Después, la industrialización y el aumento del consumo de azúcar terminaron por llevar el postre a todos los hogares tal y como lo conocemos.

En definitiva, la repostería, más que un capricho, es un impulso ancestral que ha derivado de manera dispar según la civilización. En el caso occidental, los franceses son los que han decidido “las reglas”, pero nada te impide saltárselas y comenzar por el postre.

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