Antón Castro gana el Premio Cociñeiro Galego del Año 2026 y consolida el relevo de la cocina gallega

Antón Castro gana el Premio Cociñeiro Galego del Año 2026 y consolida el relevo de la cocina gallega

Antón Castro, chef de Casa Gaibor, ha sido proclamado Cociñeiro Galego del Año 2026 en una histórica final celebrada en Vigo. El cocinero lucense suma este reconocimiento a su reciente inclusión entre los 100 Jóvenes Talentos de la Gastronomía.
Antón Castro presenta en directo su propuesta gastronómica durante la final del Premio Cociñeiro Galego del Año 2026 celebrada en el Auditorio Mar de Vigo.
Antón Castro durante la final del Premio Cociñeiro Galego del Año 2026 en Vigo
Friday, May 29, 2026 - 13:30

La cocina gallega vive un momento de renovación apasionante y uno de sus nombres propios es ya, sin discusión, el de Antón Castro. El chef de Casa Gaibor, en Guitiriz (Lugo), fue proclamado ganador del Premio Cociñeiro Galego del Año 2026 en una final celebrada en Vigo que marca un nuevo capítulo para este prestigioso reconocimiento gastronómico.

La noticia adquiere una dimensión aún mayor porque el triunfo llegó apenas unas horas después de que el propio cocinero fuera incluido entre los 100 Jóvenes Talentos de la Gastronomía reconocidos por el Basque Culinary Center, consolidando así una jornada difícil de olvidar para una de las figuras emergentes más prometedoras de la cocina española.

La final tuvo lugar el pasado 26 de mayo en el Auditorio Mar de Vigo ante cerca de 200 asistentes y supuso un momento histórico para el certamen, ya que fue la primera vez que se celebró fuera del Galicia Fórum Gastronómico de A Coruña. Además, el premio inicia una nueva etapa con formato anual y sede independiente, reforzando su papel como plataforma de impulso para las nuevas generaciones de cocineros gallegos.

Una cocina que reivindica la memoria y el territorio

Antón Castro conquistó al jurado con una propuesta aparentemente sencilla, pero cargada de significado: Fabas de Lourenzá y pescado del día.

Bajo el nombre de Galicia en el plato, el chef lucense presentó una elaboración que integraba sabores procedentes de las cuatro provincias gallegas y que reivindicaba la cocina heredada de madres y abuelas, aquella que se cocina sin prisas y que, como él mismo defendió durante su intervención, se hace “amodiño”, despacio en gallego.

El jurado destacó precisamente esa capacidad para unir producto, memoria y una lectura contemporánea de la cocina gallega. Lejos de buscar artificios, la propuesta de Castro apostó por la elegancia, el respeto al producto y una interpretación actual de la tradición rural gallega.

El premio nació con una idea muy clara: reconocer proyectos gastronómicos jóvenes, con restaurantes de menos de tres años de trayectoria, que trabajen desde la proximidad, la sostenibilidad y una conexión auténtica con el territorio. Más allá de valorar una receta concreta, el certamen busca premiar una forma de entender la cocina gallega del siglo XXI.

La generación que está redefiniendo la cocina gallega

La final reunió a cinco proyectos que representan la nueva hornada de cocineros gallegos.

Junto a Antón Castro participaron Mar Lago y Álex Martínez, de Bacelo, en Ferrol; Andrés Torreiro, de D’Obra, en Melide; Marcos S. Area, de é restaurante, en Marín; y Antonio Novas “Tonivas”, de Trasmallo, en Pontevedra.

Durante la gala, cada finalista elaboró en directo una propuesta representativa de su filosofía gastronómica. Bacelo presentó flores de calabacín rellenas de queso de zoca y espinacas; Casa Gaibor elaboró sus fabas de Lourenzá con pescado del día; D’Obra apostó por merluza con grelos y manteca; é restaurante presentó Triada Atlántica; y Trasmallo sorprendió con maragota en salazón, guiso ahumado y guisantes.

La jornada sirvió también para mostrar la riqueza y diversidad de la gastronomía gallega contemporánea gracias a la participación de asociaciones profesionales como Vigo Gastronómico, Coruña Cociña, Cocina Ourense y Grupo Nove.

Además, la Axencia Galega da Calidade Alimentaria (Agacal) desarrolló espacios dedicados a vinos y quesos gallegos, mientras que la campaña A paisaxe que sabe, impulsada por la Deputación da Coruña, reforzó el vínculo entre paisaje, producto y gastronomía.

Vigo inaugura una nueva etapa para el premio

La gala estuvo conducida por la periodista y presentadora Lucía Rodríguez y contó con una amplia representación institucional y empresarial.

Entre los asistentes estuvieron la conselleira do Mar, Marta Villaverde; el director de Agacal, Martín Alemparte; la delegada de la Xunta en Vigo, Ana Ortiz; el vicepresidente de la Deputación da Coruña, Xosé Regueira; y el director de Trade Marketing de Estrella Galicia, Manel P. Piñón, además de otros representantes del sector gastronómico gallego.

Durante el acto, Ana Trevisani, directora de Galicia Fórum Gastronómico, y Pep Palau, director de programa, repasaron la evolución del evento durante la última década y defendieron la necesidad de acompañar el talento gastronómico gallego de forma continua.

Trevisani destacó que la cocina es mucho más que cocina, ya que también representa territorio, cultura, economía y futuro. Asimismo, explicó que tras diez años de trayectoria, Galicia Fórum Gastronómico ha entendido que Galicia genera talento todos los días y que ese talento necesita visibilidad más allá de una gran cita bianual.

Una victoria que mira más allá del premio

Con esta primera final celebrada fuera del Fórum, el premio gana autonomía y Vigo se convierte en el escenario de una realidad cada vez más evidente: la nueva cocina gallega ya no necesita apoyarse en el folclore ni en los tópicos para reivindicarse.

Cuenta con producto, técnica, identidad y una generación de cocineros que comienza a firmar platos con una voz propia cada vez más reconocible.

La victoria de Antón Castro simboliza precisamente ese momento. Un cocinero joven que reivindica la cocina de la memoria mientras mira hacia el futuro y que, en apenas unas horas, ha logrado dos reconocimientos que lo sitúan entre los nombres a seguir muy de cerca en la gastronomía española.

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