Comedores escolares saludables. ¿Qué pueden reclamar los padres?

Creado: Jue, 13/09/2018 - 11:12
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comedores escolares saludables

Hoy día se es más consciente de que la educación de los niños para la creación de hábitos saludables, entre ellos la alimentación, no solo pasa por la familia, sino también por los demás agentes implicados. En este sentido, el colegio desempeña una función educativa y tiene un papel clave en el fomento de una dieta variada, sana y equilibrada y en el establecimiento de comedores escolares saludables.

Cada vez más niños toman su comida principal, el almuerzo, en su centro escolar, fundamentalmente, porque las jornadas laborales de los padres suelen ser incompatibles con las horas de comer de los escolares. Enseñar a comer de todo es la mejor forma de conseguir una dieta balanceada y los hábitos dietéticos adquiridos en la infancia conformarán el modelo de la dieta en la vida adulta, sostienen los expertos.

En un contexto marcado por la creciente incidencia de obesidad infantil, parece lógica la preocupación de los padres por la dieta de sus hijos en el colegio y muchos temen que no se estén dedicando los esfuerzos suficientes para conseguir una alimentación saludable durante la jornada escolar. Por ende, es lógico que los progenitores se pregunten qué obligaciones tiene el comedor escolar y cuáles son los derechos de los menores en cuanto a su alimentación durante el horario lectivo.

Asimismo, son cada vez más los niños con intolerancias o alergias alimentarias que deben seguir un régimen estricto para no poner en riesgo su salud y que, por tanto, necesitan una atención especial por lo que respecta a la comida.

Comedores escolares saludables. Deberes

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Los expertos en nutrición recomiendan que diariamente los niños consuman como postre fruta fresca, además de verduras y hortalizas y alimentos del grupo de los farináceos: pasta, arroz, legumbre o patatas. Las legumbres se deben consumir al menos una vez por semana, al igual que el pescado y la carne. Se deben limitar los alimentos fritos o rebozados, dando prioridad a otras formas de elaboración como plancha, hervidos o asados.

El Servicio de Asesoramiento Nutricional del Menú Escolar de la Comunidad de Madrid expone en su web que la alimentación escolar debe cumplir con los siguientes objetivos:

  • Asegurar su crecimiento y desarrollo, atendiendo a las características de cada uno: capacidad física, enfermedades, edad.
  • Garantizar el mantenimiento de buenos niveles de salud, tanto a corto como a largo plazo; es decir, protegiéndole de aquellas enfermedades en las que una dieta inadecuada constituye un factor de riesgo, como son: la obesidad, los trastornos del comportamiento alimentario, la hipertensión arterial, la osteoporosis, etc.
  • Satisfacer las necesidades afectivas ligadas a la alimentación. Introducir buenos hábitos alimentarios adaptados a la organización y al estilo de vida del escolar y su familia.

A pesar de que siempre hay margen de mejora, lo cierto es que ha habido un avance significativo, en los últimos años, en cuanto al esfuerzo de los centros escolares por ofrecer menús de mayor calidad nutricional.

En ese sentido, hay que saber que "la propia ley de seguridad alimentaria española establece que las autoridades educativas deben transmitir a los alumnos los conocimientos adecuados para que ellos sean capaces de elegir correctamente los alimentos, así como las cantidades adecuadas para una dieta saludable", explica Miriam Montero, abogada de ARAG, compañía de Defensa Jurídica.

Así pues, "las autoridades competentes deben velar para que las comidas servidas en escuelas infantiles y centros escolares sean variadas, equilibradas y estén adaptadas a las necesidades nutricionales de cada grupo de edad. A su vez, estas deben ser supervisadas por profesionales con formación acreditada en nutrición humana y dietética", asegura la abogada.

Paralelamente, los colegios deben proporcionar a las familias, tutores o responsables de los niños la programación mensual de los menús de la forma más clara y detallada posible. De este modo, los cuidadores sabrán cuál ha sido el menú del mediodía y podrán ofrecer a los pequeños una cena que sea complementaria.

Intolerancias y alergias alimentarias

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Celíacos, intolerantes a la lactosa, alérgicos a los frutos secos, al pescado, al huevo etc. ¿Qué pasa con aquellos niños que tienen algún tipo de intolerancia o alergia alimentaria? ¿Pueden estar tranquilos los padres dejando que sus hijos coman en los comedores escolares?

Lo cierto es que, "siempre que las instalaciones y las condiciones de organización lo permitan, las escuelas infantiles y los centros escolares elaborarán menús especiales adaptados a estas alergias o intolerancias", afirma Montero. Sin embargo, será necesario que estas afecciones estén diagnosticadas por especialistas y acreditadas con su correspondiente certificado médico, además de tener que informar al colegio por escrito.

En caso de que las escuelas no cuenten con los recursos para poder elaborar estos menús alternativos en los comedores escolares o bien el coste adicional resultara inasumible, se deberán facilitar al alumno medidas de refrigeración y calentamiento adecuado para la comida que lleve de casa.

Controles a los comedores escolares

Los centros educativos constituyen una prioridad en los controles de seguridad alimentaria, por ello la Dirección General de Salud Pública realiza, al menos una vez al año, una inspección en los centros educativos de la región, salvo los ubicados en Madrid capital, competencia del Ayuntamiento. Los inspectores comprueban las instalaciones de los comedores, sus prácticas y condiciones higiénicas, así como la documentación acreditativa de las empresas autorizadas y la formación del personal manipulador. La actividad inspectora incluye la toma de muestras para verificar la calidad microbiológica de los alimentos.

Durante las visitas, y dada la prevalencia de alergias e intolerancias alimentarias en la población infantil, se verifica específicamente que estos centros proporcionan menús adaptados a las necesidades de cada niño. Los inspectores aplican protocolos para comprobar que el ingrediente en cuestión no se suministra a los niños afectados y que no se producen contaminaciones cruzadas (cruce de distintos alimentos).

Fuente: Comunicae, Diario de Gastronomía

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