El Cuba Libre y su historia

Creado: Mar, 04/09/2018 - 19:09
Autor:
Credito
Alfonso Castro
Categoría
Cuba Libre

El Cuba Libre está siempre presente en la mente de todo el que se aproxima a una barra, así me lo ha demostrado la práctica cotidiana de muchos años. Cuando un cliente se acerca a pedir un cóctel de su preferencia y por alguna razón usted no puede ofrecérselo en ese momento, rápidamente y casi sin pensarlo e incluso, sin darle tiempo a recomendarle algo, te pide un Cuba Libre. Es increíble la cantidad de Ron con Cola que se beben los clientes que visitan los bares. Si se pudiera poner un contador para este cóctel, las cifras serian millonarias.

Cuba Libre. La historia

Durante mucho tiempo se ha especulado sobre su origen, relacionado en casi todos los casos con el grito de libertad emitido por los mambises (nombre que recibieron los patriotas que lucharon en los campos de Cuba por la total independencia del colonialismo español), cuando ferozmente se lanzaban en carga al machete contra las fuerzas de dominación. No se ha podido precisar la fecha histórica exacta en que se combinó el Ron con la Cola, se supone alrededor de 1899 o posterior (1901-1902), quizás antes. Lamentablemente no podemos precisar con exactitud. En Cuba ya se bebía abundante Ron Refino o Ligero para finales del siglo XIX, en cambio, para definir con cierta exactitud la fecha de invención del Cuba Libre, tendríamos que preguntarnos ¿Cuándo se inventa la Coca Cola? ¿Cuándo se introduce en Cuba? ¿Qué aceptación tuvo en la Isla? ¿Se mezcló con el ron en los campos de batalla, donde retumbaba el grito de Viva Cuba Libre?

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La Coca-Cola fue una invención norteamericana, creada por el farmacéutico John Pemberton en la farmacia Jacobs de la ciudad de Atlanta, Georgia, en 1885, cuando contaba con 54 años de edad. Mezclando hojas de Coca y semillas de Cola pretendió crear un brebaje o remedio para atenuar los dolores de cabeza, los nervios y para las náuseas, es decir, que no se concibió como una bebida refrescante para el consumo generalizado, esto vino después, cuando comenzó a venderse en su farmacia como un remedio para calmar la sed, al precio de cinco centavos el vaso.

Sobre la adición de agua carbonatada se especula que fue por equivocación, al pretender añadirle agua natural. La historia escrita de esta bebida recoge al señor Frank Robinson como el que la bautizara con el nombre de Coca-Cola, en 1887, y con su puño y letra lo escribió tal y como se mantiene hoy día por parte de la compañía que la comercializa.

Un año después de creada ya era famosa la deliciosa bebida. Entonces, con los ojos puestos en el mercado, se le pidió a su creador producirla a gran escala y venderla en todo el territorio de los Estados Unidos. Pemberton, quizás sin pensarlo, aceptó la tentadora oferta y vendió la fórmula en 2 300 dólares. Esto hoy en día es como un chiste de muy mal gusto. De cualquier manera Pemberton no llegaría muy lejos con el sufrimiento de regalar un invento millonario, pues murió poco tiempo después, el 16 de agosto de 1888, a la edad de 57 años.

Ya en 1895 en todos los estados de la Unión se vendía y consumía Coca-Cola. En 1897 su venta se extiende hasta Canadá y Hawai, y en 1899 sale el refresco nuevamente fuera de las fronteras norteamericanas, para venderse nada menos que en Cuba. O sea, que Cuba festeja el final de un siglo bebiendo, entre muchas otras cosas, Coca Cola. La misma historia nos continúa narrando que más tarde un poderoso grupo de abogados solicitó y compró la fórmula, convirtiendo el pequeño negocio en una poderosa compañía que extendió sus límites de ventas a todas las fronteras. A partir de entonces fue conquistando paulatinamente al mundo, sobre todo con una propaganda impresionante y varios slogan publicitarios que incluían desde un niño, un anciano, mujeres semidesnudas, hasta un soldado.

Hoy día esta bebida se vende y consume en más de doscientos países. No tenemos tampoco la fecha exacta de su entrada en Cuba, ya comentábamos sobre 1899, pero muchos datos y escritos apuntan hacia el año 1898. Algunos historiadores narran la posibilidad de una entrada masiva de Coca Cola a raíz de la intervención del ejército norteamericano, pero no descartamos la idea de que mucho antes ya había sido introducida en la Isla, o al menos los colonos y hacendados criollos, con ciertas posibilidades económicas, conocían el producto, gracias a los frecuentes viajes de negocios y al intercambio comercial mantenido con los empresarios del norte, tanto por vía legal de los puertos como por el floreciente comercio de contrabando.

Cuba también cuenta en su haber, conjuntamente con Panamá, en ser los primeros países fuera de Estados Unidos donde se construyeron las primeras embotelladoras de Coca Cola, en el año 1906. Desde 1888, año de la muerte del creador, se iniciaron los primeros intentos de embotellado, pero la bebida se descomponía con la luz, no es hasta 1890 en que se logra este objetivo. En Cuba tuvo una extraordinaria aceptación, el ejemplo más claro es precisamente esta embotelladora construida en la isla a principios del siglo XX. No solo levantaba curiosidad el hecho de ser una nueva bebida, refrescante y dulzona, muy a tono con los gustos del paladar cubano, sino además su color oscuro, la propaganda que inundó las ciudades y el desmesurado consumo por parte de los marines y personal del norte, que desde muy temprano comenzaron a intervenir e instalar sus empresas monopolistas en suelo cubano.

Existen algunos criterios expresados en distintos momentos y épocas en torno al Cuba Libre cocktail que especulan comparándolo como la unión del negro y el blanco, a través del Ron y la Cola. Esto, desde luego, es una invención popular muy curiosa, una conclusión muy interesante basada en eliminar el racismo a través de un trago que bebieron pobres y ricos, negros y blancos.

Es muy probable que en algún sitio próximo a la campiña se bebiera alguna mezcla de Ron y Cola, pero su consumo estuvo sin dudas generalizado a las ciudades, asociado a los bares y tabernas, donde se le pudiera refrescar con una piedra de hielo y donde el ambiente  fuera más favorable a una tertulia o charlas amistosas.

Sobre su receta

En distintas etapas ha variado su modo de elaboración: En vaso de Highball, vaso Delmónico, vaso de 8 onzas, lleno de hielo en trozos, 1 onza de ron blanco y completar con gaseosa de cola; con cuatro cubos de hielo, 1 ½ onza de ron blanco y colocar una cola a su lado para mezclar a gusto del consumidor; y muchas otras combinaciones donde se alteran las proporciones, atendiendo a la preferencia de los clientes.  En la mayoría de los casos, generalmente se le agregan varias gotas de zumo de limón criollo o se incorpora un trozo o rodaja en su interior. Algunos lo prefieren más ácido y le agregan un chorro, mientras otros maceran la rodaja de cítrico en la medida que lo van consumiendo.

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La curiosa invención popular en la primera mitad de siglo XX no terminó con la unión entre el blanco y el negro a través de la mezcla. Fue aún más lejos, pues a raíz del limón se manifestó que representaba la acidez dejada en boca, cuerpo y alma de los cubanos por la grosera intervención de los Estados Unidos.

No hemos podido descubrir en qué momento se le adicionó por vez primera el zumo de limón, —más adelante trataremos este tema— aunque sí está claro que el Cuba Libre original no lo tenía incorporado. Tampoco sabemos la cantidad exacta que se le incorporó. Siempre se ha especulado sobre unas gotas, y también que la inclusión o no del limón sea determinada por el consumidor.

En la época moderna el Cuba Libre sigue obedeciendo a la misma combinación, aunque ha generado un hermano menor que ha cautivado también a medio mundo, muy apreciado sobre todo en Iberoamérica: El Cubata. El Cubata es aproximadamente la misma mezcla, pero se sustituye el ron blanco por un ron añejo (calidad superior) y las gotas ácidas del limón se le incorporan con mayor preferencia. Aquí haremos un paréntesis, pues se ha intentado españolizar esta mezcla, aludiendo la inclinación de los españoles por el ron añejo, el cual le incorpora mayor calidad y alto vuelo al Cuba Libre tradicional, sin dudas.

En otras latitudes se escribe Cubalibre y en algunos países cambia el nombre o el licor base, por ejemplo: en Chile se le denomina Roncola, en México se le llama solo Cuba, en Paraguay Jugo loco y en España como hemos dicho antes, se le conoce también por Cubata. Hay otros destilados que han sido mezclados con Cola u otras gaseosas y se incorporan también a la familia del Cuba Libre. Por ejemplo, personalmente he tenido clientes que se han acercado a la barra del bar y solicitan un España Libre (Brandy y Coca Cola) o un Cowboy (whiskey americano y Coca Cola), el Whiscola (whisky y Cola), el Gincola (ginebra y Cola), el Piscola o Perú Libre (pisco  peruano, Cola y rodaja de limón) o el Tincola (vino tinto y Cola), conocido también por Jote. No obstante, el Cuba Libre o Cubata son cócteles cubanos que con mucho orgullo clasifican en el recetario internacional

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