Con su reciente programa “Mendoza Oliva Bien”, una iniciativa sobre el oleoturismo, la cultura y el desarrollo local, la provincia de Mendoza fue galardonada con el Premio Excelencias Turísticas 2025.
En conversación con Gabriela Testa, presidenta del Ente Mendoza Turismo (EMETUR) del gobierno regional de Mendoza, Argentina, se pusieron en valor los productos “insignia” de Mendoza: el vino y el aceite de oliva y su relevancia para atraer turistas al destino. Además, da detalles sobre cómo afecta el Cerro Aconcagua a la producción de sus alimentos con la influencia que aporta sobre el clima de la provincia.
- Mendoza sobre todo es conocida por sus vinos, pero, ¿qué potencial tiene en la producción de aceite de oliva?
-Mendoza es la principal productora de vinos de la República Argentina, produciendo el 75% de los vinos, es el gran embajador como producto alimenticio. Pero, suele suceder que cuando hay plantaciones de vides también hay de olivos y, en este momento, Mendoza es la tercera productora de olivos del país.
Durante algún momento tuvimos muchísima más producción que ahora, pero, lo que está sucediendo es que la producción de esas plantaciones de olivo y la producción de aceite de oliva extra virgen va tomando protagonismo. Ya en el 2022 logramos identificación geográfica y a partir de entonces venimos trabajando en un plan de identidad y origen gastronómico en Mendoza, donde se identificó al aceite de oliva como un producto identitario de la provincia.
De hecho, en 2024 recibimos el premio Excelencias por el plan DIGAM, (Plan de Desarrollo de la Identidad Gastronómica de Mendoza). Habíamos detectado algunos productos emblemáticos y cómo trabajar en torno a ellos. En el caso de “Mendoza Oliva Bien”, que es un programa integral que consiste en facilitar la puesta en valor turístico de las almazaras y de las fábricas de aceite de oliva, para que se preparen para recibir al turista en un espacio adecuado para poder visitarlo. En él es posible conocer de primera mano, dónde se produce el aceite de oliva y tenemos un restaurante cuyo protagonista es el aceite de oliva.
Por otro lado, existe la posibilidad de visitar plantaciones de olivares rescatadas. Además, también pusimos en valor un espacio centenario, dado que Mendoza fue pionera en la formación de los ingenieros agrónomos en el año 1854 con la primera escuela de agronomía.
- ¿Qué peso tiene la gastronomía en el turismo hacia Mendoza actualmente?
La naturaleza de Mendoza es bastante significativa porque tenemos el tramo más alto de la cordillera de los Andes con el Cerro Aconcagua. Esta montaña condiciona nuestra geografía enormemente, ya que impide que lleguen los vientos húmedos. Desde el océano Pacífico hay 450 kilómetros de distancia y, por el otro lado, estamos a 1.100 kilómetros del Atlántico, por lo cual tenemos un clima desértico, con lluvias únicamente en la época veraniega. Entonces, tenemos una producción prácticamente orgánica que además es regada por agua pura que viene del deshielo de las montañas.
De la misma manera, la ciudad tiene un oasis donde se producen las vides, hortalizas, frutas secas, carnes (tanto vacunas como ovinas). Y, por eso, tenemos una materia prima excelente para dotar a la gastronomía.
Mendoza lleva una larga tradición en el desarrollo del turismo del vino desde 1936, cuando comenzó a celebrarse la Fiesta Nacional de la Vendimia. Como hitos más contemporáneos, hemos recibido en 2023 el reconocimiento de Capital Iberoamericana de la Armonía Gastronómica - Protagonista del Vino, que se prolongó hasta el año siguiente. Y, en 2024, ingresamos en la guía Michelin a través de cinco restaurantes con una estrella roja y 17 recomendados, por lo que, la dupla del vino y la gastronomía es significativa para la provincia.
-¿Hay alguna iniciativa gastronómica donde se fusionen la vid y el aceite de oliva?
- De alguna forma te diría que sí, muchas bodegas prestigiosas de Mendoza tienen sus propias marcas de aceite de oliva. El ingeniero agrónomo, que es el que trabaja la tierra para la bodega, lo hace también para el aceite.
Por otra parte, en Mendoza hay dos universidades: la Facultad Don Bosco y la Universidad Nacional de Cuyo, que cuenta con la Facultad de Ciencias Agrarias, en las que sale un personal específicamente formado en la materia.
Por ejemplo, la Bodega Zuccardi tiene un restaurante con una propuesta gastronómica más criolla, ofreciendo asado de carne o empanadas, ambos acompañados de vino y, luego, tiene otro restaurante, cuyas recetas están basadas en el en el uso del aceite de oliva.
- ¿Qué proyectos gastronómicos a medio o largo plazo están impulsando en favor del destino?
El proyecto de “Mendoza Oliva Bien” es muy reciente, y venimos trabajando con la puesta en valor de distintos productos. No solo el gobierno de la provincia impulsa este proyecto, por ejemplo, hay dos iniciativas privadas muy interesantes: el Festival del Tomate, que lo organiza la Fundación Universo Vigil en febrero, aprovechando la temporada de producción del tomate donde, tanto cocineros extranjeros como nacionales elaborarán platos basados en este ingrediente para que puedan degustarse.
Después, tenemos otro festival nuevo que se inicia en noviembre y se llama “Pulpa” haciendo alusión al durazno, un producto muy importante en Mendoza. Por lo cual, se podrá disfrutar de este en sus distintas versiones en platos salados, pastelería, zumos, helados, etc. Ambos eventos ayudarán a enriquecer la oferta en torno al turismo gastronómico mendocino.