¿Por qué las competencias distintivas?

Creado: Dom, 03/06/2018 - 07:00
Autor:
Credito
Jorge Méndez Rodríguez-Arencibia
Categoría
competencias distintivas

Las competencias distintivas –también llamadas básicas, esenciales, claves o “giros del negocio”, que en inglés se conocen como Core Business–  en la gestión empresarial presuponen un minucioso análisis previo y acertada aplicación de procesos que posibiliten generar valor, lo cual representa un factor indispensable para lograr ventajas competitivas y favorable rentabilidad. Se trata, en suma, de determinar las acciones requeridas para satisfacer la clientela, así como los costos y eficiencia que derivan.

Lo anterior implica una inevitable diferenciación en las características de las materias primas, productos y servicios con que organizaciones y empresas deben disponer para brindar a sus clientes. Factores que, a su vez, derivan la segmentación de los mercados en consonancia con los poderes adquisitivos y aspiraciones de consumo que motiven a los mismos.

Tal es el caso de las categorías que ostentan los establecimientos hoteleros y restaurantes, para lo que resulta esencial considerar no sólo la envergadura y valor de los elementos constructivos y de ambientación que posean las edificaciones, sino también la calidad del equipamiento, mobiliario, insumos, medios de trabajo, productos y materias primas, entre muchos otros atributos tangibles, que dan lugar a un mayor o menor confort, en tanto que factores determinantes para la fijación de los precios de venta. Y todo ello, complementado con la decisiva carga de intangibilidad que se manifiesta en los valores intrínsecos y desempeño de los recursos humanos. Vital importancia reviste, además, la coherencia de todos los atributos tangibles e intangibles del producto con el entorno natural (marítimo, rural) o urbano.

La logística, tan antigua como la humanidad

Se atribuye su origen etimológico al término griego logistikos, equivalente a destreza para el razonamiento y al cálculo. El concepto de logística, en sus más actuales significados, presenta indistintamente dos acepciones: “técnica militar” y “conjunto de los medios necesarios para llevar a cabo un fin determinado de un proceso complicado”. Esta segunda acepción presupone, además, cálculos y planificación de aseguramientos requeridos para llevar a cabo una actividad.

Desde el propio surgimiento de las civilizaciones, resultó indispensable el acarreamiento de bienes de consumo para la subsistencia. Este accionar se limitaba a los entornos más cercanos de los grupos humanos, y dependía exclusivamente de lo que se producía en las inmediaciones geográficas. Pero con el devenir del tiempo y consecuente evolución de las sociedades, se derivaron nuevas y más complejas relaciones de producción, inevitables consecuencias del desarrollo de las fuerzas productivas. También, las crecientes facilidades de las comunicaciones y las transportaciones contribuyeron a ensanchar –ya inconteniblemente– las inquietudes consumistas y las relaciones mercantiles.

Intereses, gustos y preferencias presuponen las pautas del consumo

Obviamente, dichas pautas tienen como punto de partida la satisfacción de las necesidades más elementales de cualquier consumidor. En la percepción humana de las mismas, por cierto, se pone de manifiesto un principio básico del Materialismo Dialéctico: el reflejo subjetivo de la realidad objetiva. A dicho precepto, se aviene lo planteado por Pelegrino (2005), en su conceptualización sobre lo gourmet: No hay reglas, es una cuestión cultural. En consonancia con ello, Kotler (1989) apuntaría: Los factores culturales ejercen la influencia más amplia y profunda sobre la conducta del consumidor. (…) En esta conducta también repercuten los factores sociales, como los grupos de referencia, la familia, y los papeles y situaciones sociales.

Tales afirmaciones fundamentan el conocimiento que pueden tener los clientes sobre el consumo de determinados productos y servicios. Asimismo, en la motivación para adquirirlos y disfrutarlos públicamente incide en gran medida el comportamiento del grupo a que pertenece, donde se encuentra o al cual quisiera sumarse el individuo.

Criterios básicos para la selección de suministros y proveedores

A través de la cadena de suministros se organiza, ejecuta y controla la gestión de los aseguramientos materiales necesarios para cualquier actividad comercial. Comienza en la propia previsión de recursos y la selección de los proveedores más convenientes, en cuanto a relación calidad-precio de lo que se adquiere y garantías de cumplimiento para las entregas de mercancías, fundamentalmente respecto a plazos y condiciones suscritas al establecerse las relaciones contractuales correspondientes. Igualmente, comprende las operaciones de facturación, compromisos de cobros/pagos, verificación de los parámetros de calidad de materias primas y productos, almacenamiento, distribución por áreas y los controles contables.

Valor significativo posee el empleo de las producciones nacionales en la industria de la hospitalidad de cualquier país. No solamente propicia una lógica racionalidad en costos y gastos, sino que también contribuye a enriquecer en la percepción de los visitantes, con un sentido holístico, la imagen del destino turístico elegido. Ofrecer al cliente “lo importado” y “lo más caro” no siempre es sinónimo de algo mejor. Tienden al incremento las motivaciones de viajes por la búsqueda de experiencias humanamente superiores y el conocimiento de la auténtica representatividad del lugar visitado. Sin que esto último, por supuesto, se contraponga a la ineludible correspondencia que debe existir entre los estándares de calidad preceptuados para un producto y la jerarquización en valores de los elementos materiales que lo conforman. De esto, puede comprenderse la conveniencia de disponer de diversas entidades suministradoras, al igual que conocer las particularidades de sus ofertas, a los efectos de discernir con el debido acierto las compras requeridas para la actividad turística.

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Jorge Méndez Rodríguez-Arencibia