Vinos Turcos: grandes señores de la mesa

Creado: Sáb, 04/08/2012 - 22:14
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Por: Sommelier Martha Señán
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Vinos Turcos: grandes señores de la mesa

Turquía ha sido, dentro de la historia de la humanidad, cuna de muchas civilizaciones. Los hititas, indoeuropeos del II milenio (1660-1190 a.C.) fundaron un imperio federativo con su centro en Anatolia, que fue siempre un centro esencial y continuo dentro de la producción y promoción de la viña y el vino desde sus orígenes mitológicos.

Los historiadores apuntan que la elaboración de vino echó sus raíces en esa región hace unos seis mil años, y los arqueólogos han encontrado copas de vino primorosamente elaboradas en cámaras funerarias hititas de los alrededores de Ankara que datan del 2000 a.C. Los fenicios, consumados marinos, levantaron su riqueza en el establecimiento de un próspero comercio de vino entre las riberas de los mares Egeo y Mediterráneo.

Turquía es el tercer productor más grande de uvas de mesa y el líder mundial en la producción de pasas. La mayor parte de la producción vinícola se exporta a los países europeos. Los turcos cultivan la uva para producir pasas y jugos.

Según la tradición turca, el Dios Cielo había bendecido el vino y los seres malvados no podían penetrar ni en las viñas ni en los lugares en los que había vino. Como ritual se preparaba el vino en el momento en el que nacía un niño.

Además, la tradición exigía el envejecimiento del vino. En la actualidad hay seis zonas productoras de vino: Mar Egeo, Mar Negro, Anatolia, Región Mediterránea, Anatolia Central y Anatolia Suroriental.

Los vinos más importantes son: Kayra, Trakia, Doluca, Buzbag y Musket.

 
EL LARGO CAMINO DE LA FAMA

El vino de Turquía ha recorrido un largo camino hasta el día de hoy. Comenzó a crecer gracias a los jóvenes, quienes al no ser tan tajantes muchas veces con las costumbres, decidieron aprender y conocer al respecto.

El gobierno turco colaboró con este crecimiento, fundamentalmente a partir de la década del 90, cuando pequeños productores comenzaron a hacer vinos de calidad.

La cepa distintiva de Turquía es la Kalecik Karasi, que estuvo casi extinta, pero fue salvada gracias al esfuerzo de estudiantes de agronomía. Esta uva tinta es sumamente apreciada por los conocedores gracias a su aroma y sabor. Se lleva bien con los paladares exigentes y no tanto con los tolerantes.

En febrero pasado el vino de Turquía se expuso en Inglaterra, en una feria con su cosecha 2010, que brindó al país musulmán numerosísimos premios internacionales.

 Su producción vitivinícola se concentra en el centro y en las costas oeste y sur del país. Los mejores vinos de Turquía proceden de la zona central. Esa nación posee una inmensa variedad de uvas (más de 1 000). Con algunas de ellas se elaboran uvas pasas para su uso en la cocina.

Entre las tantas variedades de uva se encuentran: oküzgögú, bogazkere, papazkarasi, kalecic katasi, gamay y cal karasi, que producen vinos tintos y rosados. Con el emir, sultanine, narince y misket, entre otras, se elaboran blancos.

AROMAS DEL DELEITE

La selección Kirmizi es un vino originalmente turco. Tiene un aroma a frutas maduras (fresas, ciruelas, higos), con un toque animal al que se le suman los aromas a fruta seca (avellana, almendras).  Su sabor se corresponde con el aroma y resulta un vino amplio, redondo, muy cálido, de taninos equilibrados.  Es un vino de guarda. Si lo tomamos luego de 7 a 10 años de su elaboración obsequiará nuestro paladar exquisitamente.  A una temperatura entre 17 a 18º C, escoltando guisos o carnes a base de hierbas, manifiesta toda su potencia y gusto.

 Los vinos turcos se caracterizan por su gran variedad. Además de blancos, rosados y tintos, los hay de aromas diferentes y sabores exóticos.

Sus excelentes taninos (en cuestión de los tintos) y su equilibrada acidez, en cuanto a los blancos, junto a los aromas florales, cítricos y mentolados, nos dialogan de la riqueza de sus cepas y su tradición vitivinícola.

 Bebidas para saborear jóvenes y con envejecimiento en barril, que seducen con una buena guarda, comprenden la gama de los muy buenos procedentes de Turquía.

Entre las marcas líderes se encuentra Kayra. Produce sus vinos en las fábricas de Elazig, construidas en 1942.También en las fábricas de Sarkoy, levantada en 1996. Sus propuestas se hacen atractivas no solo por aromas y sabores, sino por las etiquetas elegantes y diseños de sus botellas, con una versión moderna de símbolos que vienen de la época de la Antigua Anatolia.

No se quedan a la zaga en la fabricación del Raki, aguardiente elaborado con uvas frescas, uvas pasa y anís, destilándose posteriormente.

Kayra ha desarrollado una imaginación en sus productos para satisfacer los paladares más exigentes y vinos dignos de los platos más complejos. Seguramente algún lector ha degustado Muscadet Sur Líes, pero… ¿han imaginado Chardonnay Sur Líes? Debe ser un prodigio en boca.

Algunos resultan frescos, sutiles.  Otros complejos de gran estructura.  Son vinos que constituyen a su cocina: especiada, sabrosa, abundante y dulce.

 Los vinos de alta calidad solo se los encuentra en los hoteles o en lugares muy especializados en Estambul.

Entre ellos está el blanco Buzbag, con dos soberbias uvas como las Narince y Emir, de aromas delicados y textura muy firme. Tiene una acidez elegante.

En el año 1929, bajo el régimen de Kemal Atatuirk, fundador de la República Turca, el cual era un gran amante del vino, fomentó el cultivo y la producción a nivel industrial. Uno de sus mayores consumidores desde esa época son los alemanes.

Entre los vinos turcos tenemos el Emir, que es blanco de la uva Emir, con notas a pera y frutas tropicales, como naranja y mandarina, efectivamente exótico.

 Los vinos turcos se instauran como grandes señores de la mesa. Sabores que emocionan, y nos dan nostalgia cuando se han ido. Y existe solo una compensación… ¡Otra copa!
 

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