Las féminas y el vino, oro contra oro

Creado: Lun, 07/04/2014 - 09:57
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Por: Sommelier Martha Señán
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Las féminas y el vino, oro contra oro

Antes de Nuestra Era, en Egipto, Grecia y otros países a la mujer le prohibían tomar vino. Aquella que se aventurara a hacerlo, la golpiza o degradación  que le esperaban eran horribles. Le podía costar hasta  la vida.

Sin embargo, los hombres podían embriagarse a más no poder, incluso en la guerra. El propio emperador romano Julio César, en sus comentarios de la guerra de Galias, señalaba que sus enemigos, los feroces y gloriosos soldados de Vercingétorix, usaban el vino sin moderación, de tal modo que entraban en la batalla  tambaleantes y eufóricos,  por el torpe estado de embriaguez.

No obstante, la mujer sí era utilizada como símbolo de belleza en la decoración de copas, ánforas y demás artículos relacionados con el vino.

Tuvo que pasar mucho tiempo, para que la civilización se percatara de que la mujer posee inigualables dotes para el mundo del vino, tanto por promover su consumo como eje de la familia, como en su disfrute por ser más sensible a los aromas, y poseer una inspiración y percepción inigualables para la cata.

La mujer ha irrumpido en los últimos años como protagonista en el consumo de vinos con sus conocimientos, pero también por sus cualidades para reconocer los maridajes y reinventarlos, por apreciar con más intensidad los aromas y definir el olor y sabor que se asemejan o contrastan.

Además, como madre tiene la capacidad para enseñar a sus hijos y a la familia hábitos alimentarios y normas de conducta en la mesa, y a su vez como presume y cuida su figura, incorpora el vino a su dieta más rápidamente, por su cualidad de antioxidante natural. Incluso, estudios realizados en Toscana afirman que las mujeres que beben dos copas de vino diario mejoran su autoestima.

Es incontable la suma de bodegas y vinos que tienen el nombre de una mujer: Waltraud, Santa Digna, Nuestra Señora de Remelluri, entre otras.

Liebfrauenmilch, por ejemplo, un vino de alta calidad y de distribución limitada comercializado por la compañía Valckenberg, vende sus vinos producidos en la viña original, “Liebfrauenstift-Kirchenstück”, bajo el nombre de “MADONNA Liebfraumilch”.

También muchas mujeres llevan sobre sus hombros la responsabilidad de un viñedo, una bodega, la profesión de sommelier e impartir cursos referentes a los vinos, e incluso algunas de ellas han sido autoras de importantes innovaciones en el mundo de Baco.

Algunos ejemplos de ello son Madame Nicole Barbe Ponsardin, Viuda de Veuve Clicquot, 1772, quien descubrió cómo el champagne, mediante el pupitre, quedaba libre de turbidez. Igualmente está Madame Jeanne Alexandrine Pommery (1858), innovadora del Extra Sec y Brut Nature, de Francia.

Otras figuras relevantes son la Baronesa Philippine de Rothschild, presidenta de la bodega Mouton Rothschild, de Francia; Corinne Mentzelopoulus, propietaria del Chateau Margaux, de Francia; Cristina Fornier, dueña de la Bodega Marqués de Cáceres, Rioja, embajadora del vino español; Montserrat Amat, quien preside la dirección de importaciones  de las bodegas Freixenet de España; María Rosa Giró, directora de Bodegas Giró Ribot; Luisa de la Paz, jefa de exportaciones de Bodegas Protos, Ribera del Duero; Cristina Callejo. jefa de exportaciones de Bodegas Callejo, Ribera del Duero.

Igualmente entre las féminas relacionadas con el mundo del vino está Isabel Mijares, enóloga española; Graciela de la Vega, enóloga y periodista gourmet, Gina Gallo, enóloga en California; Laura Zamora, enóloga en Santo Tomás, Baja California; Susana Balbo, Andrea Marchiori y Graciela Reta, primeras enólogas en Argentina; Miriam Alfonso y Martha Señán, sommelieres internacionales de Cuba; o Marimar Torres, hija de Miguel Torres, de Bodegas Torres, quien preside en California su propia bodega con gran éxito.

Hoy el mercado demanda nuevas formas y estilos de vinos, por lo cual las compañías buscan ahora valores femeninos, por lo que la incorporación de la mujer a esta profesión aporta a las bodegas más frescura, nuevos métodos, más agilidad, flexibilidad y estructuras menos elevadas.

Las féminas han aportado además creatividad, un mayor enfoque sobre los objetivos y han sabido valorar la importancia del quehacer en la empresa vinícola.

Puede que algunos hombres se sientan amenazados con la presencia femenina en el mundo del vino, pues no están acostumbrados a verlas en profesiones del mismo nivel y no como compañeras que aportan y suman. La mujer no representa un peligro, sino una apuesta por el encanto.

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Por: Sommelier Martha Señán